Lucero se sincera como artista, ¿crees que aún es La Novia de América?

La presentadora de 'Yo soy el artista' recorre tres décadas de carrera y toda una vida de ser hija y madre, franca y directa
Lucero se sincera como artista, ¿crees que aún es La Novia de América?
Lucero se siente muy orgullosa de su trayectoria personal y profesional.
Foto: Archivo

Es una de las artistas más queridas en Latinoamérica. Desde niña, Lucero (México, 1969), se robó el corazón de muchos y ha logrado fortalecerlo a pesar de algunos altibajos.

Su carrera se ha consolidado en el canto, la actuación y como presentadora de varios programas importantes en televisión.

Su decisión de dejar Televisa —la televisora en donde trabajó desde inicios de su carrera, hace 35 años—, para llegar a Telemundo a conducir “Yo soy el artista” (domingos a las 8 p.m.), causó sorpresa… y agrado.

Lo que se sabe de su vida privada, en la mayoría de los casos, ha sido porque los medios se han colado en ese espacio que cuida con recelo. Pero cuando decide hablar, lo hace sin temor.

Se pudiera pensar que una mujer como tú, tiene los nervios bien dominados para iniciar cualquier proyecto.

No, ojalá fuera así. Un proyecto, cuando es nuevo, sientes que es la primera vez. Siempre hay las ganas de que el proyecto se conecte con el proyecto que está una haciendo y, en este caso, estoy muy emocionada por el resultado que tuvimos el domingo pasado en cuanto a la audiencia.

Cuando la gente se refiere a ti, lo hace como una de las más grandes estrellas de Latinoamérica. ¿Lo piensas de esa manera y dices: “sí, yo lo soy”?

La verdad me siento muy honrada, muy satisfecha, muy plena, muy orgullosa en el buen sentido de la palabra, de que mi trayectoria y mi nombre se hayan podido mantener en un lugar muy especial entre el público, porque son quienes tienen la última palabra… No siempre es la buena suerte, la estrella o los contactos: al final del día se necesita poner mucha tenacidad, muchas ganas de seguir siempre trabajando.

¿Tiene un peso tener el título de La Novia de América?

Sí, es una responsabilidad importante. Le tengo mucho respeto al público. Evidentemente hay una parte de mi vida privada que me la guardo, que es de la gente que está a mi alrededor, como mis hijos, porque ellos no son artistas. Es verdad que la imagen de artista la tienes que seguir alimentando, incluso, aunque se escucha muy banal, físicamente, porque hay que seguir agradando a la gente, aunque no es mi prioridad; el físico se acaba y lo que cuenta es el contenido.

“Yo soy el artista”, ¿te recuerda de alguna manera tus inicios?

¡Cómo no, claro! Cuando veo a los participantes de verdad me emociono. Me conecto con su mirada, con sus ganas, con esa pasión que traen por demostrar su talento y no sabes cómo me acuerdo cuando yo quería ser artista. Cuando le pedía a mi mamá que me llevara a la tele. Mi mamá no sabía nada, no le interesaba y cuando vio que lo mío era una opción, me llevó a ese concurso que anunciaban [en Televisa], pensando en que no iba a pasar nada y solo por complacerme. Y ese día se abrieron las puertas para mí y por eso me acuerdo mucho.

¿Tus hijos nunca te han pedido que los lleves a participar en algún concurso?

Fíjate que ellos no. Hasta el momento no traen ningunas ganas de ser artistas, digamos de cantar en público. Tienen muy buen oído musical, muy buenas capacidades, tocan instrumentos. Y de hecho, les pregunto si les gustaría salir en la tele y me dicen: “no, no, muchas gracias”; como si les mencionara algo raro. Ellos ahora tienen 12 [José Manuel] y 9 años [Lucero] y no les veo ganas. Quizá puede ser también porque han crecido con una vida artística a su alrededor y ya no les llama la atención.

¿Qué es lo que más temes como madre?

Sí, tengo la suerte de que José Manuel todavía no pide un teléfono celular, está muy tranquilo escuchando su música en el iPod; tiene gustos musicales muy raros y avanzados para su edad, pero es muy tranquilo. A mí lo que me [aterrorizaría] que me pidieran permiso para ir a un antro, o darme permiso de tomarme una copa o fumar: ahí sí sentiría que me dan una patada en el hígado… Son niños muy lindos, muy aniñados. Los veo muy tranquilos y ojalá se quedaran así.

@LuceroAmador

lucero.amador@laopinion.com