Claroscuro en el panorama migratorio

Lo único que queda claro desde que los Republicanos barrieron en las elecciones intermedias del pasado martes es que la inmigración vuelve a ocupar el dudosamente célebre título de balón político preferido, esta vez de cara a las elecciones presidenciales de 2016; y que los republicanos ganaron, pero libran una guerra civil entre los extremistas del Tea Party y el establishment sobre quién prevalecerá cuando asuman el control del Congreso en enero.

Los demócratas están conscientes de esa guerra interna Republicana y de ahí que el presidente Barack Obama reiterara este fin de semana su intención de girar órdenes ejecutivas para proteger de la deportación potencialmente a millones de indocumentados. De hacerlo, se anticipa que el ala del Tea Party reaccione, como siempre, de manera visceral amenazando con cierres gubernamentales, todo salpicado de memorables ataques a los inmigrantes que en la práctica se traducirían en ataques a los votantes latinos que los Republicanos quieren atraer en 2016, cuando los requerirán para ganar la Casa Blanca.

No queda claro en qué consistirá la acción ejecutiva que Obama anunciaría en medio de las amenazas de la nueva mayoría Republicana de que la movida “envenenará” el ambiente, como si no estuviera ya envenenado.

Lo venenoso es la reacción explosiva del sector Republicano extremista a cualquier acción ejecutiva de Obama, así ampare a cientos o a millones. Ahora argumentan que un Congreso republicano sería capaz de aprobar una reforma migratoria en plena campaña por la presidencia.

Esto suscita más preguntas que respuestas.

Supongamos que los Republicanos propongan algún proyecto de reforma migratoria en el nuevo Congreso. ¿En qué consistirá? ¿Serán únicamente medidas de seguridad fronteriza, de ampliación de programas de colaboración con policías locales y estatales? ¿Revocarán la protección de deportaciones a los DREAMers? ¿Atenderán únicamente la petición de visas de sus aliados del sector empresarial? Y la pregunta central: ¿qué harán con los 11 millones de indocumentados?

Es fácil invocar la reforma migratoria sin explicar en qué consistirá. Lo que los líderes Republicanos no dicen es cómo su partido ha bloqueado la reforma migratoria con una solución humanitaria para los 11 millones de indocumentados en 2006 y 2007; en 2013 apenas 14 Republicanos votaron por la reforma que avanzó el Senado, el proyecto S. 744, y desde entonces la Cámara Baja de mayoría Republicana se rehusó a debatir esta medida y tampoco permitió que un grupo de Republicanos presentara un proyecto alternativo.

También con Obama hay preguntas: ¿hará el anuncio o cederá a las amenazas Republicanas? ¿Lo hará consciente de la ventaja política que supondrá para los Demócratas el que un sector Republicano literalmente explote y solidifique su imagen de antiinmigrantes ante el voto latino? ¿Está consciente de que los Republicanos tratarán de frenar esas acciones ejecutivas por la vía legislativa no financiándolas? ¿Qué dirá Obama ante un escenario semejante, “traté y ellos me bloquearon”?

¿Ponderará Obama si las acciones ejecutivas impedirán colaboraciones bipartidistas en otros asuntos pendientes de su agenda?

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