Cuba, el país y las ilusiones en Washington

@chris.canavan1@gmail.com

En Estados Unidos, Cuba no es un lugar. Es una ilusión conveniente.

La política hacia Cuba que sale de Washington no tiene que ver con derechos humanos ni con relaciones internacionales. De lo contrario, es imposible explicar un bloqueo que por medio siglo ha fracasado –los Castros siguen en poder, las compañías americanas no han recuperado lo que perdieron, y la economía cubana ha sobrevivido.

Si Cuba hubiera sido un país de verdad para los políticos en Washington, ya se habría abandonado esta política.

Consideren el paralelo con Vietnam. En medio siglo, EE.UU. luchó en una guerra en el país, sufrió una derrota vergonzosa, negoció un tratado de paz, y normalizó sus relaciones con el régimen comunista. A pesar de esas traumas, hoy EE.UU. y Vietnam gozan de buenas relaciones comerciales y diplomáticas.

Durante todo este periodo, Washington ha implacablemente mantenido el bloqueo contra Cuba.

Es cierto que por un momento Cuba figuró como un lugar geográfico, no solamente un estado psicológico. Cuando la Unión Soviética instaló armas nucleares en Cuba, la isla se convirtió por unos meses en protagonista central de la Guerra Fría. Y cuando países en Latinoamérica y África estaban combatiendo movimientos guerrilleros, los EE.UU. se preocupó mucho del apoyo que estos movimientos recibían de Cuba.

La Unión Soviética ya no existe. Las guerrillas inspiran nostalgia más que temor.

Pero el bloqueo perdura, prueba de que cuando se habla de Cuba en Washington, no se habla de una isla sino que de un objeto imaginario que sirve un propósito psicológico pero que tiene poco que ver con las relaciones entre un país y otro.

Bajo Batista, Cuba era para el americano la representación del hedonismo, la oportunidad de comportarse como no se podía en casa. Era Las Vegas, pero con playas y sin normas y leyes americanas.

Después de la revolución, para el político americano Cuba ha sido una invocación para probar sus credenciales anticomunistas, o para hablar de libertad sin explicar lo que verdaderamente significa, o para atraer el voto de republicanos en Florida.

Esta es la verdadera diferencia entre Vietnam y Cuba – en el discurso político americano, Vietnam es un país de verdad, donde tiene sentido hacer cálculos racionales para definir como interactuar con el país.

Cuba es una piedra de toque para probar tus méritos como conservador.

Me anima la iniciativa de Obama porque muestra una voluntad de abandonar una política que ha fracasado.

Ojalá sea el comienzo de una normalización más profunda, para que Cuba deje de ser una ilusión conveniente