Juegos para educar la curiosidad

El mexicano Raúl Gutierrez es el fundador de Tinybop, creadora de aplicaciones para niños

El día que Raúl Gutierrez decidió que ya no quería trabajar para otros sino desarrollar su proyecto ya había tomado notas en su México natal. “La gente pasó de casi no tener teléfono a tener un celular cada uno”. Era 2009, el móvil ganaba protagonismo y él tenía una lista de ideas para aplicaciones.

Quien centró a este emprendedor, fundador de la start up Tinybop, fue uno de sus hijos. “Cuando estaba en kindergarden me propuso un trato. Estaba dispuesto a que no celebráramos su fiesta de cumpleaños a cambio de un iPhone“. “Me impactó porque a esa edad nada es más importante que la fiesta de cumpleaños”.

Gutierrez empezó a fijarse en el potencial de las aplicaciones educativas, que en 2010 no eran tantas, y montó su start up alrededor de ello. En agosto de 2013 lanzó Human Body, que descubre jugando cómo funciona el cuerpo humano. Y lo hace como los antiguos libros con transparencias. Hoy tiene millones de descargas

Tinybop se nutre de las experiencias de su creador.

Nacido en Monterrey, Gutierrez, pero criado en Texas desde los seis años, creció rodeado de libros. Hijo de estadounidense y un médico mexicano, aprendió desde niño el valor de la educación.

Tras licenciarse en Princeton hizo un viaje dos años con una mochila alrededor del mundo. Tenía 21 años y cuando volvió se instaló en Los Ángeles, donde trabajó para el productor de cine Scott Rudin. Gutierrez participó en la producción de películas como Clueless, Sabrina, Ransom… “cada una era como una start up, hay que conseguir el dinero, crearla, venderla, promocionarla, gestionar equipos, me preparó bien para lo que hago ahora”, explica Gutierrez.

Cuando dejó este empleo empezó a diseñar páginas webs (algo que aprendió solo) como plataforma de marketing para películas.

Pasado un tiempo las productoras se empezaron a ocupar de estas tareas, en vez de contratarlo externamente. En ese momento, animado por su esposa, Gutierrez se asentó en Nueva York donde colanzó una empresa de venta de arte online, 20×200.com.

En 2010 ya estaba trabajando en su actual proyecto.

Tinybop recibió ayuda de inversores que aportaron el llamado capital semilla. Uno de ellos Charlie O´Donnell, de Brooklyn Bridge Ventures, le presentó al inversor Mitch Kapor cuyo fondo de inversión está centrado en compañías con propósito social. Kapor le ha dado apoyo y con él, “ha legitimado lo que hacemos”, dice.

Gutierrez dice que cuando conoció a los inversores tenía un plan de negocio en el que había trabajado durante más de un año pero reconoce que no tenía un prototipo ni un equipo. “Conseguimos el dinero porque las ideas y el producto del plan eran buenas y los inversores confiaron en mi capacidad para llevarlas a cabo”.

En Tinybop trabajan 24 personas. Tras human body ha lanzado dos apps más (Homes y Plants), con la misma filosofía que la primera, que los niños aprendan jugando, exploren y usen su curiosidad y creatividad.

Cara al futuro, Gutierrez ve a Tinybop diversificada. Con aplicaciones pero también diseñando juguetes que no sean “ruidosos sino contemplativos, que respeten la inteligencia del niño”. Y con libros. Como los que él leía, que animen la creatividad

¿Compró el iPhone a su hijo? “No, tuvo que ganárselo y ahorrar. Un año después le compramos un iPod touch”, dice sonriendo