Charlie Hebdo: ¿Debe limitarse la libertad de expresión?

Periodistas latinos opinan sobre la masacre de Charlie Hebdo y los comentarios del papa Francisco que nadie debe mofarse de las creencias de otras personas
Charlie Hebdo: ¿Debe limitarse la libertad de expresión?
El caricaturista Luz muestra la nueva edición del semanario francés Charlie Hebdo.
Foto: EFE

A raíz del atentado de Charlie Hebdo, muchas personas ―como el papa Francisco― han comentado que si bien están a favor de la libertad de expresión, creen que ese derecho no puede ser usado para escudarse cuando se burla de un grupo específico. No obstante, otros opinan que existe la libertad de ofender y que no debe ser coartada.

Preguntamos a varios periodistas hispanos de Estados Unidos por su opinión sobre este tema y les presentamos su análisis a continuación. Muchos de ellos, además de expresar su solidaridad con las víctimas del atentado en Francia y sus familias, también manifestaron su preocupación porque tragedias como la reciente masacre de Boko Haram o los continuos asesinatos de periodistas en Latinoamérica no despiertan tanta indignación y deseo de cambio como lo ocurrido en Paris.

No debe de haber límite a la libertad de expresión. Pero el satírico, cartoonista, o escritor tampoco debe de nomás hacer su trabajo solamente para ofender o ser grosero. Yo defiendo el derecho de gente para ser groseros u ofensivos. Este país fue creado con la idea de que la libertad de expresión es unos de los pilares de nuestra libertad. #YoSoyCharlie.

Con la libertad de expresión se puede decir todo, incluyendo sobre religión. Después, está a criterio de cada quien determinar hasta dónde se quiere llegar. De ninguna manera debe haber límites en la libertad de expresión. Entonces no fuera libertad. Es fundamental para el estado de derecho. Pienso que ni las religiones, ni los gobiernos deben tomar tan en serio la sátira, es solo un ingrediente básico para relajarnos de la realidad.

La libertad de expresión o es o no es libertad. No puedes decir que hay para unos temas y no otros.

El límite natural cuando se habla de periodismo es responder a dos preguntas: 1. ¿estoy diciendo la verdad? y, 2. eso que estoy diciendo, ¿sirve para algo? Mesura y sentido común, son dos elementos fundamentales.

Las democracias están fundadas en sistemas de leyes y la sociedad debe aplicar esas leyes. Si alguna acción ofende a otro, existe un marco que establece un castigo. No puedes matar a gente porque actúa de una manera, pero sí puedes pedir juicio. Matar nunca es la solución porque eso significaría que no está funcionando la democracia.

En estos tiempos, quienes estamos dentro y fuera del periodismo, debemos darnos cuenta que el derecho de la información es un derecho de la sociedad. Si permitimos que eso sea coartado, estamos violentando nuestros propios derechos. El atentado de Charlie Hebdo fue muy dramático y mediático, pero creo que nos debe de obligar a reflexionar en la situación por la cual están atravesando muchos de nuestros países en términos de libertad de expresión. Nos debe de servir para voltear a nosotros mismos y examinar qué estamos haciendo en la cotidianidad para defender una vida justa y de libertad.

Nunca debe haber un límite a la libertad de expresión impuesto por el gobierno. Si los gobiernos comienzan a poner límites en la libertad de expresión, ¿quién decide dónde se trazan las líneas? Políticos de cierta ideología podrían poner restricciones en sus creencias y no en las tuyas o mías.

Considero que medios de comunicación justos e inteligentes tienen que determinar ellos mismos si cierto contenido es importante, informativo y necesario. ¿Vale la pena que salga al aire o que sea publicado? ¿Informa, da a las personas los datos necesarios para tomar decisiones educadas sobre su democracia?

La libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad, punto, es un derecho humano y una responsabilidad. Debemos actuar cuidadosamente sobre lo que compartimos y decimos como periodistas. Queremos que lo que reporteamos sea acertado, imparcial e informativo. Debemos poder cuestionar, criticar y usar humor sin temor de represalias. La expresión es clave en una sociedad que es libre para formar sus propias ideas, creencias y perspectivas.

La sátira es la forma de humor mas doliente, porque se burla de algo que la gente toma en serio. Tiene esa raíz básica del que se resbala con una cáscara de banana…se rompió la cabeza, pero a su alrededor se rien.

En el caso de una religión es bueno ser respetuoso, pero, ¿cuál es la definición de una religión “respetuosa”? La cantidad de seguidores, las normas que la componen, el ruido que haga con sus creencias. Es muy relativo, cae en el valor personal del autor y su intención. La mejor respuesta a este humor es ignorarlo.

Muchas veces se habla de los valores de un grupo social o comunidad para definir que lo que no esté de acuerdo o atente contra esos valores puede ser prohibido por ser ofensivo. Ese es el camino de la dictadura del pensamiento. Como en el caso anterior, ¿quién va a ser el censor de la sociedad? Todo es muy relativo. En el mercado libre de las ideas hay algunas que sobreviven y otras no, aunque la Internet garantiza vida eterna a las mentiras más infames. La libertad de expresión no debe ser limitada, mas que por el interés o desinterés del que lo consume.

Si estamos hablando de expresión libre de reporteros, comediantes y caricaturistas, soy del campo que cree que la expresión libre es un derecho absoluto. Estamos hablando de la expresión y no de la consecuencia, son cosas distintas. Personalmente, no haría las cosas que algunos hacen ‘to push the buttons’, pero eso no significa que voy a decir que ustedes no pueden hacer eso. Al momento que hacemos eso, no somos una sociedad que cree en la expresión libre.

La opinión siempre va a tener consecuencias pero en una sociedad civil es importante respetar y defender las cosas que te van a ofender o caer mal. Desafortunadamente, nadie habla de la tragedia de los periodistas en Latinoamérica, en México. Eso es algo común y corriente y nadie pone hashtags o sale a la calle con carteles de #YoSoyPeriodista.

(Pasajes de su columna ‘Soy Periodista: No me mates‘)

No importa si el contenido de la revista era ofensivo, racista o antirreligioso. Eso es absolutamente irrelevante. Si no estás de acuerdo con algo en un medio de comunicación, entonces replicas, debates, argumentas, lo ignoras o demandas pero no censuras, silencias, golpeas o mandas matar. Eso se aplica por igual en Francia, Siria o México.

Matar periodistas no es nuevo. Lo nuevo es la influencia global e incuestionable independencia de muchos periodistas en esta era digital. Es el fin de la censura. Pero, también, tener más poder y visibilidad significa ser un creciente blanco de ataques de grupos y gobiernos intolerantes.

La valiente entrevistadora italiana, Oriana Falacci, decía que ser periodista es, a la vez, un privilegio y una responsabilidad. No conozco oficio más bello. Nada nos es ajeno. El planeta es nuestra casa. Pero nos obliga, también, a cantarle sus verdades a los que tienen el poder y a los intolerantes. Y eso a veces cuesta la vida, como quedó demostrado esta semana en Francia.

La libertad de expresión no es un cheque en blanco para mofarse de algo o alguien. La libertad de expresión hace falta en una sociedad democrática y los medios de comunicación deben ser un vehículo que refuerce esa libertad.

Cualquier creencia, cualquier religión, puede ser criticado. Pero esas críticas no deben de conllevar una burla hacia quien se siente identificado. Todo el mundo tiene derecho a dar su punto de vista, pero dentro de la cordura y el respeto. Me gusta lo de Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.

Dejando a un lado lo que sea legal o no legal, o si uno puede demandar por una ofensa, la propia decisión de publicar algo o no debe de venir de la publicación, la cual tiene que hacer su propio juicio moral y ético. El límite se debe poner cuando lo que quieres expresar hiere a un colectivo. Otra cosa importante que recordar es que usar #Charlie Hebdo no significa que estemos de acuerdo con sus caricaturas, sino que expresamos nuestra solidaridad por la tragedia.

Estoy de acuerdo con el Papa. Nunca he tenido la necesidad de hacer un dibujo del profeta Mahoma. Algunos caricaturistas participan en “Draw Mohammed Day”, pero nunca he querido hacer estar en este evento anual porque es una bofetada de privilegio sobre un grupo marginado. Soy miembro de un grupo marginado, así que no me identifico con quienes tienen el deseo de puyar musulmanes solamente porque sí. Considero que como satíricos, debemos apuntar a objetivos poderosos, no la fe de la gente. El dibujo de Mahoma probablemente ofende a musulmanes moderados también, y no sólo a los fundamentalistas.

Nada debe estar fuera de límites, pero creo que los artistas deber hacer su propio juicio. No creo que debe de haber leyes prohibiendo la expresión a menos de que esta pida asesinato y violencia, o ponga en peligro inmediato a alguien. Sobre la religión, creo que podemos burlarnos de gente que lo merece, sin mofarse de sus creencias espirituales porque eso enoja a la gente. Y apoyo a mis colegas caricaturistas caídos, pero no tengo que apoyar un 100% lo que escribieron. Espero que mis colegas me apoyasen frente a la censura y amenazas contra mi seguridad.