Los precios se estancan pero la comida está por las nubes

Los precios del petróleo y la gasolina compensan alzas en los supermercados
Los precios se estancan pero la comida está por las nubes
Los precios de la alimentación se han disparado en 2014.
Foto: Archivo

Los salarios están estancados pero los precios que los estadounidenses pagan por lo que consumen, una vez que se suman todos los posibles gastos, tampoco se mueven al alza.

Esto es lo que dicen los grandes números que sobre la inflación hizo ayer el departamento de Trabajo y que revelan que en diciembre el índice de precios al consumo (llamado CPI) cayó un 0.4%, la mayor caída desde diciembre de 2008 (un año de fuerte crisis). En todo el año los precios subieron apenas un 0.8%.

Para ponerlo en perspectiva sirva el dato de que el año pasado el CPI subió un 1.5% y que el avance de los precios entre diciembre de 2013 y 2014 ha sido el segundo más bajo en los últimos 50 años. De hecho, en los últimos 10 años, la media de subidas de precios anuales ha rondado el 2.1%, la inflación que gusta a quienes se encargan de mantenerla a raya, la Reserva Federal.

Descontadas la alimentación y la energía, que son muy volátiles, los precios subieron apenas un 1.6% en 2014.

Lo que dicen estos índices lo viven quienes conducen pero para quienes no tienen carro pero tienen que pagar un alquiler, compran medicamentos, tomates o carne de ternera y leche, los precios si han subido. Bastante.

La mayor parte de la caída y práctico estancamiento de estos índices viene de la mano de los índices energéticos y en particular de la gasolina gracias a la depreciación del petróleo. El año pasado el índice de estos precios fue de – 21%. Semejante descalabro ha hecho que el agregado del avance de los precios sea bajo pero, en realidad, los datos del departamento de Trabajo muestran que el índice de precios de la comida ha subido un 3.7% en 2014 cuando el año pasado apenas se elevó un 0.4%.

De hecho los precios de la carne, el pescado, el pollo y los huevos no se había acelerado tanto desde 2003. El índice para la ternera y el venado se ha disparado un 18.7%.

Y por lo que respecta a la vivienda el llamado index de shelter se aceleró un 2.9%, el mayor incremento en siete años (justo antes de que estallara la crisis). El índice de cuidado de salud también llegó a semejantes porcentajes lo que deja vigente la conversación sobre el aumento de los salarios como asignatura pendiente de la recuperación económica