Ayotzinapa y aliados se quedan sin “ATM”
La Policía Federal a impedido que normalistas tomen la caseta de peaje de Palo Blanco, en Guerrero, con el pretexto de la desaparición de los 43 normalistas

Los encapuchados toman casetas de peaje y cobran a los automovilistas. Crédito: Imagen tomada de Twitter
México.- “No podemos estar en un estado donde parece que no hay ley”, dijo Jaime Nava, el dirigente empresarial de Chilpancingo, la capital de Guerrero, sobre el operativo en el que intervienen 2,000 policías federales y 3,000 militares para evitar robos, timos y desorden en nombre de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala.
El primer objetivo que pretenden “adecentar” es la caseta de Palo Blanco, ubicada entre Chilpancingo y Acapulco, que los profesores de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETEG) y normalistas convirtieron en su cajero automático sin rendir cuentas a nadie.
Ubicada en el último tramo de la Autopista del Sol que une a la Ciudad de México con el puerto, Palo Blanco es una de las seis garitas de peaje por donde cruzan diariamente 150,000 vehículos en promedio.
La cuota tras la inaguración era de 200 pesos (unos $16 dólares), luego bajó a 100 y desde noviembre pasado el presidente Enrique Peña anunció que se cobraría la mitad “para fomentar el turismo”.
Desde el último trimestre de 2014, los activistas cobran 50 pesos (cuatro dólares) con los que pueden llegar a hacer poco más de medio millón de dólares en un día.
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Pero la “toma” de la garita de peaje de Palo Blanco no es algo nuevo. Los estudiantes o directivos de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, ubicada a 50 kilómetros, no han dudado en asaltarla cada vez que tienen un apuro económico, principalmente porque el gobierno ha ido recortando el presupuesto del internado.
El 12 de diciembre de 2011, dos jóvenes murieron durante un operativo de policías estatales que dispararon balazos a la carretera como si cazaran venados en lugar de disipar estudiantes.
El operativo lanzado el miércolestiene el reto de no sobrepasar el uso de la fuerza y al mismo tiempo devolver esperanzas de orden a Guerrero, donde 150 mil negocios han sido afectados y la economía se ha ido por los suelos con pérdidas diarias de hasta $8 millones de dólares.
El miércoles los Federales impidieron que un grupo de jóvenes volviera a tomar la caseta Palo Alto a punta de pistola.