El tráfico sexual es el tema de un desgarrador reportaje de MundoFox

El periodista Rolando Nichols expone algunas de las historias más sorprendentes sobre un crimen más cercano a nosotros de lo que parece

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El tráfico sexual es el tema de un desgarrador reportaje de MundoFox
La serie de cuatro partes describe la tragedia humana detrás del crimen.

Marcela Loaiza es una sobreviviente.  A pesar de haber sido raptada por la mafia japonesa Yakuza, y forzada a servir sexualmente para hombres que pagaban por su cuerpo, ella pudo escapar, curarse espiritualmente, y hacer lo que pocos logran: hablar de su experiencia para ayudar a otros.

Prostituida por 500 dólares

Su historia, que empezó a los 21 años en Colombia cuando un hombre desconocido le dio 500 dólares para pagar la factura médica de su pequeña de tres años, se podrá conocer en detalle en el reportaje que Noticias MundoFox presentará mañana titulado “En Manos de la Mafia”, el cual será transmitido en la edición de las 10:30p.m.

El periodista Rolando Nichols ha sido el encargado de documentar esta tragedia, y nos adelantó parte de lo que se verá en la serie de cuatro partes, que inevitablemente toca las fibras más sensibles de la condición humana.

“Ella (Marcela) nos relata cómo cayó en las garras de la mafia Yakuza, que explota a jovencitas de todo el mundo”, describe Nichols. “Por 500 dólares terminó en las calles prostituyéndose. Cuando llegó a Japón, le dijeron que esa deuda de 500 dólares se había convertido en una deuda de 50.000 dólares”.

“Estas muchachas son engañadas muchas veces por sus propios novios, amigos, conocidos, o como en el caso de ella, por la necesidad de plata. Las amenazan de muerte, las abusan psicológicamente, las amenazan de que van a matar a sus familiares, en este  caso a su niña, entonces por temor, nunca se van”, añade.

Un crimen con diferentes facetas

La motivación del presentador y su equipo para documentar el tráfico humano, surgió de un caso reciente, en el que una banda de proxenetas españoles fue arrestada, y se descubrió que el grupo tenía conexiones a lo largo de toda América, en países como México, Colombia, Perú y Estados Unidos, por lo que es claro que este es un crimen que nos afecta y nos concierne a todos.

“Estamos hablando de un tráfico que tiene tres aspectos: el sexual, el laboral (porque también los obligan a trabajos forzados), y en otras ocasiones para casarlas, para meterlas a matrimonios a los cuales ellos o ellas no han dado consentimiento”, dice el periodista.

Marcela tuvo un final feliz, logró recuperarse, escribir libros relatando su suplicio, y establecer una fundación en la que busca aconsejar y advertir a otras jóvenes sobre estos peligros. Sin embargo, el problema es creciente.  Con innovaciones como las redes sociales, resulta aun más fácil para estos predadores escoger a sus inocentes víctimas.

Los familiares también sufren

“Dentro de esta misma búsqueda me encuentro a un papá, ahí mismo en Las Vegas. El Cartel de Sinaloa le roba a su niña de 13 años para lo mismo, para prostituirla, y esa es la otra parte de esta historia, de cómo a esta niña de 13 años a través de social media y Facebook, la sacan de su casa, se la roban del seno familiar”, comenta.

“Se da esta búsqueda desesperada de este padre, que honestamente es de película, y a los 10 días la encuentra en un rancho en las afueras de Las Vegas, siendo violada por cuatro hombres. Llevamos a la audiencia por todo este proceso de poder arrancarle a su hija a la mafia”.

Ayudando a crear una diferencia

El periodista se despidió invitando a que todos seamos conscientes de este crimen, ya que como padres, hijos, y miembros de toda la comunidad, podemos ayudar a prevenirlo.

“Estas bandas criminales buscan a niños en comunidades minoritarias y de bajos recursos… cualquier hombre que paga por sexo está contribuyendo al tráfico de humanos, porque está generando un mercado.  Y como padres de familia y comunidad, debemos estar alerta de nuestros hijos.  Si como padre reportas a tu hijo como ‘runaway’, las autoridades le dan 48 horas antes de investigar, pero si lo reportas como un posible secuestro, la historia es distinta”, concluye.