Editorial: Un día para no olvidar

Esta oposición a las órdenes ejecutivas y la promesa de eliminarlas pasó a la primaria presidencial republicana

Una marcha en Tucson (Arizona), en favor de una reforma migratoria que detenga las deportaciones de inmigrantes indocumentados.
Una marcha en Tucson (Arizona), en favor de una reforma migratoria que detenga las deportaciones de inmigrantes indocumentados.
Foto: Gary Williams / EFE

Se suponía que el día de ayer, 19 de mayo, sería una fecha memorable para millones de indocumentados, a los cuales se les iba a permitir estar en el país donde nacieron y están creciendo sus hijos. Pero no es así. No obstante, es un día para no olvidar, por lo menos a los políticos que impiden una normalización en la vida de estos padres y madres.

En realidad todo esto no debería haber sido así.

Lo ideal era tener una reforma migratoria integral, parecida a la aprobada por el Senado en la sesión legislativa anterior, que hubiera tomado en cuenta la regularización de algunas categorías de indocumentados, entre otros aspectos, pero en la Cámara de Representantes predominó la animosidad hacia estos inmigrantes por parte de un poderoso sector de la bancada republicana. De ahí que no solo rechazaron considerar el proyecto del Senado sino que además votaron en cada oportunidad que pudieron para quitarle la protección de deportación a los “soñadores” o sea las personas traídas sin papeles al país por sus padres.

La única alternativa y esperanza que quedaba para estos inmigrantes de larga data, que han construido sus vidas en Estados Unidos, fue la orden ejecutiva de DAPA que los iba a proteger de la deportación. Esto puso en pie de guerra a los republicanos que ahora podían esconder su antagonismo hacia los indocumentados bajo el argumento favorito contra el Presidente Obama -usado en otras áreas como medio ambiente- de abusar de su poder constitucional.

Esta oposición a las órdenes ejecutivas y la promesa de eliminarlas pasó a la primaria presidencial republicana. Desde el aspirante más moderado, como Jeb Bush (que todavía no anunció) hasta los más extremos como Rick Santorum y Scott Walker aseguran que la eliminación de las órdenes ejecutivas son su prioridad. Todos aplaudieron cuando un juez de Texas puso en el congelador las órdenes ejecutivas, evitando que ayer comenzara el registro de DAPA.

Una señal de madurez política del votante latino es poner más atención a lo que los candidatos le dicen a otra gente, que cuando le hablan le hablan dulcemente a él. El mensaje de quitar la protección de deportación resuena en la base conservadora anti inmigrante, también se escucha con la misma claridad en la comunidad latina para tenerlo presente a la hora de votar.