Cifras de deportación revelan sesgo hacia mexicanos, hondureños y guatemaltecos

Un estudio de las deportaciones bajo el Programa de Extranjeros Delincuentes (CAP) muestra que hay más deportados de esas nacionalidades que lo que justifica su proporción en la población indocumentada y su participación en delitos

Cifras de deportación revelan sesgo hacia mexicanos, hondureños y guatemaltecos
Foto: EFE

Un programa diseñado por el gobierno de Estados Unidos para deportar delincuentes que se encuentran en el interior del país está expulsando a una mayor proporción de mexicanos, guatemaltecos y hondureños que de otros grupos de indocumentados.

El análisis del “Programa de Extranjeros Delincuentes”, mejor conocido por sus siglas CAP, revela que el porcentaje de estas nacionalidades entre medio millón de deportados entre los años de 2010 y 2013 es superior a su presencia en la población y tampoco tiene que ver con la tendencia a cometer más delitos.

Por ejemplo, mientras que según los estimados existentes, un 52% a un 59% de la población indocumentada es mexicana, los nacionales de México constituyen un 78.1% de los deportados por CAP.

Asimismo, mientras los guatemaltecos son entre 4.7 y 5% de los indocumentados, son 6.3% de los deportados. Algo similar ocurre con los hondureños.

Guillermo Candor, subdirector de investigaciones del American Immigration Council, una organización con sede en Washington DC, explicó que el análisis no explica el por qué ocurre este hecho, simplemente es lo que dicen las cifras.

“Sabemos que los individuos de esos tres países están más representados en el grupo de deportados que en la población de este país. En otras palabras, hay un sesgo, una tendencia a deportar más a estas nacionalidades”, dijo Cantor.

El investigador sugirió que una de las razones sería la cercanía de México, que hace más fácil la deportación que hacia otros países, aunque eso no explica las diferencias en deportación entre Honduras-Guatemala y El Salvador, donde los primeros dos tienen a más deportaciones y los salvadoreños a menor cantidad que su presencia en población.

El reporte indica que “se necesita más estudio sobre esto” y añade que “los datos revelan la preocupación sobre las disparidades raciales entre los arrestos que llevan a aplicar las leyes migratorias”.

En otras palabras, hay que investigar si las aserciones de diversos grupos e individuos de que las autoridades migratorias se concentran más en personas de cierta raza o grupo étnico para su deportación, es verificable o verificado por estas cifras.

En Estados Unidos hay indocumentados de muchas otras nacionalidades, apuntó Cantor, pero estos parecen salvarse de la deportación en gran medida. Según el estudio, un 30% de los indocumentados son de otras nacionalidades y sin embargo sólo son un 5.1% de los deportados.

Portavoces de ICE indicaron que no podían responder específicamente a lo aseverado en el reporte ya que no había sido analizado, pero por medio de un comunicado indicaron que ICE “está enfocado en la aplicación inteligente y efectiva que pone prioridad a la deportacion de extranjeros criminales, inmigrantes que recientemente han cruzado la frontera y violadores grades de las leyes migratorias, como los que han sido deportados anteriormente”.

Más adelante en el comunicado, ICE reconoce que las deportaciones han bajado  debido a la “mejora en la calidad de las deportaciones, al refinar las prioridades” y también porque algunos estados “limitan la cooperación con ICE”. Agregan sin embargo que con la implementación del Programa de Prioridades PEP, muchas jurisdicciones, “ya están colaborando de nuevo con PEP”.

Según su sitio web del programa CAP, “ICE pone una alta prioridad a la lucha contra la inmigración ilegal, incluyendo la orientación a extranjeros ilegales con antecedentes criminales que representan una amenaza para la seguridad pública”.

Mayoría de deportados no son delincuentes

El reporte también nos recuerda que Estados Unidos tiene programas de deportación menos explorados que el famoso y desaparecido “Comunidades Seguras” y que a pesar de la promesa de dedicarse a expulsar del país a “lo peor de lo peor”, tampoco parecen estar sirviendo únicamente para ese propósito.

CAP es uno de los programas masivos de deportación y también el menos analizado. Fue establecido en forma limitada en 1988 para deportar a extranjeros que hubieran cometido delitos “serios o violentos”.

No obstante, no parece haber servido primordialmente ese propósito, como también ocurrió con Comunidades Seguras.

Desde su creación, el crecimiento de CAP, en presupuesto y alcance ha sido inmenso y acelerado: en 2004, el Congreso otorgaba 6.6 millones de dólares al programa y en 2008, la cifra había crecido treinta veces, a 180 millones. Cuando Comunidades Seguras se volvió controversial en 2013, el Congreso comenzó a pasar los fondos de este programa hacia CAP, resultando en un aumento del 64%. En el actual año fiscal, CAP recibe 322.4 millones de dólares.

CAP es usado por ICE para deportar a extranjeros (supuestamente) delincuentes del interior del país.

Según el reporte ICE gasta enormes cantidades de dinero en “encuentros” con inmigrantes bajo el programa CAP, pero sólo deporta a una parte de ellos. Y sólo una mínima parte son delincuentes que cometen esos delitos graves que se supone deberían ser la prioridad.

Por ejemplo: sólo el 1.7% eran convictos de robo con invasión de propiedad, 1.6% de robo, 1.5% asalto sexual, 0.5% de homicidio, 0.4% de secuestro.

Al mismo tiempo, 27.4% no tenían delito alguno, 20% tenían un delito máximo de “violación de tráfico”, 18% por drogas, 6% de asalto y 5% de un delito migratorio (por ejemplo, regresar después de una deportación).