Editorial: Ahora es una fuerza para deportaciones

Cada vez son peores las propuesta republicanas sobre como lidiar con la inmigración
Editorial: Ahora es una fuerza para deportaciones
Foto: Getty Images

Cuando se piensa que ya se escucharon las peores ideas sobre la inmigración, el hasta ahora favorito para ganar la nominación presidencial republicana, propone una “fuerza  de deportación” para expulsar del país a 11 millones de personas. Lo preocupante no son solo las palabras de Donald Trump, sino la resonancia que tiene este tipo de mensaje en un sector de la base partidaria que parecer dominar el proceso.

El último debate entre los precandidatos republicanos mostró la división que existe en el Partido Republicano sobre la inmigración. Es bueno ver que las posiciones recalcitrantes no son las únicas. Lo malo es que cuanto más razonable y específica es la propuesta, más impopular es el candidato.

Este es el caso del gobernador de Ohio, John Kasich, quien es el político más experimentado del grupo y está en séptima posición. Ninguno de los precandidatos definió las ideas de Trump sobre inmigración con tanta claridad como él al decirle que “es un argumento tonto. No es un argumento adulto. No tiene sentido”. Jeb Bush por su parte estuvo acertado al decir que la deportación masiva que propone Trump “destrozaría comunidades”. Ben Carson se mantiene ambivalente en el tema, el senador Ted Cruz es un duro que busca los votantes de Trump y el senador Marco Rubio se sigue alejando de sus pasadas posturas razonables para querer deportar a todos.

El enojo de la base partidaria es receptiva de propuestas absurdas y simplistas como la de Trump, que ahora quiere comparar su propuesta de deportación masiva con el Plan Bracero del pasado. Sin embargo, desconoce que -en todo lo malo que tuvo este plan- permitió la legalización de mucha gente. Pero eso no importa ni al candidato ni a sus seguidores que solo tienen espacio para ver a los inmigrantes como culpables de todo los males.

El panorama no es bueno para los indocumentados ni para los votantes latinos que creen que se puede lidiar con el desafío de la inmigración desde un punto de vista práctico que tome en cuenta los distintos elementos en juego. Los primeros ven cómo sigue creciendo la hostilidad hacia ellos en la boca de los precandidatos. Los segundos miran como los republicanos se encierran en sí mismos tras ideas inaceptables y hasta repugnantes.