Políticamente correcto

Creen engañar a la gente “descubriendo” la conspiración para crear a los extremistas islámicos

Políticamente correcto
Foto: Laurent Dubrule / EFE

Vivimos una época sensible. No debemos ofender a nadie. Hay castigos a quién rebasa lo tolerable, que se ha estrechado. Hay gobiernos que desarrollan programas con perspectiva de género y desarrollar sensibilidad para cambiar la forma como se ve y trata a las mujeres, a personas con opciones sexuales propias y a quienes se salen de la “norma”.

El problema es que la norma está influida con estereotipos. Muchos valores excluyentes se establecieron por una sociedad que estableció colores “malos”. El negro es de ellos y se trasladó a lo racial, derivado de prácticas esclavistas que volvieron inferiores a sus víctimas.

La ideología fue determinante, creó un modelo de buenos contra malos, los malos son diferentes, y son excluidos.

Los distintos campos justifican agredir y repudiar al otro, han sublimado su odio, y llegan a alegrarse del daño a los “otros”.

Hay estúpidos que se alegran de los bombazos en Paris, entre ellos algunos “moneros” que reclaman ser la conciencia crítica y los que indican lo moralmente “correcto”; ahí están los judeofobos. Basan un análisis simplista para acomodar odios que lanzan sin pudor, llegamos al punto en que la cordura y lo políticamente correcto salieron de vacaciones. Estos personajes trampean al cuidar el lenguaje sin cambiar las ideas y valores. Creen engañar a la gente “descubriendo” la conspiración para crear a los extremistas islámicos que realizan limpiezas étnicas, secuestros, venta de personas, violan derechos básicos de niñas, mujeres y hombres de todas las edades. Según ellos, los agredidos juegan perversamente a hacerse matar para justificar agresiones. No hay análisis serios de la geografía política, para que no se caigan las diatribas.

Abundan mensajes tratando de establecer que los terroristas islámicos que: tiraron un avión en Egipto, atacaron París, tomaron un hotel en Malí, masacraron estudiantes en Kenia, apuñalan judíos y palestinos en Israel, no son en realidad islámicos, aunque ellos digan que lo son; se trata de negar lo evidente para brincar a la siguiente falacia: buscar a los “verdaderos” culpables para justificar la ignominia, aunque se caiga en falacias y en conspiraciones sin sustento.

La estupidez más reciente dice que ISIS fue creado por Estados Unidos, el Mosad y el M16; si sus golpes le atinan al corazón del mundo occidental, debemos culpar a esos países. Su indignación por el ataque justifica los ataques en Siria. ¿Cómo quedan los rusos? ¿Tiraron su avión? Pero los rusos son buenos, quedan sin tocar.

Extraño el golpe contra Francia, país con una larga historia de judeofobia; desde el caso Dreyfuss, el régimen antisemita de Vichy, hasta las agresiones anti-semitas de grupos islámicos contra personas, desecran cementerios y crean un clima de terror contra los judíos. Los estúpidos sostienen que los judíos son culpables de las agresiones en su contra.

Malos días para lo políticamente correcto, peores para la sensatez y horribles para la convivencia humana.