Hay una fina línea en las religiones

Aun que las religiones no aboguen por el terror, las iglesias han puesto de su parte
Hay una fina línea en las religiones
Foto: EFE

Se intenta frenar la islamofobia, aunque no se lucha contra la judeofobia. Se busca prevenir el ataque a las comunidades musulmanas, aunque el terrorismo contra los “infieles” salen de esas comunidades.

Se busca negar que existe el terrorismo islámico, pero es un ejercicio fútil.

En las tres religiones monoteístas existe fundamentalismo que deriva en terrorismo.

En Estados Unidos el terrorismo cristiano se ha dirigido contra los que están de acuerdo con el aborto. Atacan clínicas que atienden la salud reproductiva de las mujeres. Los grupos pro nazis tienen una asociación cercana a sus iglesias.

En Israel hay una seria preocupación el terrorismo de judíos fanáticos, cuyas víctimas usualmente son musulmanes. Deben ser atacados con todo el peso de la ley para eliminar el mensaje de que el gobierno los tolera.

En el mundo hay una ola de terroristas islámicos. Los acuchillamientos en Israel e Inglaterra, limpiezas étnicas, asesinatos masivos en Kenia, las torres gemelas, tren en España y París. Las víctimas son usualmente judíos y cristianos, y le declararon la guerra a los “infieles”, los que no creen como ellos.

Aunque las religiones no aboguen por el terror, las iglesias han puesto de su parte. La Inquisición asesinaba a los que profesaban otra religión y robaba sus propiedades.

Las sagradas escrituras no promueven el terror, aunque hacen una apología de la guerra.

Líderes religiosos aprueban y animan acciones terroristas. En la jerarquía católica se aprobó y alentó los actos de El Yunque; rabinos aprueban actos de terror, algunos apoyan grupos que promueven la destrucción de Israel para instaurar una monarquía; imams expiden fatuahs condenando a escritores o caricaturistas y animan el asesinato de masas. Osama Bin Laden reinterpretó las escrituras para justificar el asesinato de personas protegidas en el Corán.

Hay una línea muy fina entre las enseñanzas de amor y paz y los llamados a la guerra y la destrucción.

En las religiones hay interpretaciones que justifican acciones. La teología de la liberación buscaba un mundo de justicia en este mundo, y justificó acciones armadas que cobraron víctimas inocentes.

Hay pugnas dentro de las religiones, que algunas manejan políticamente y resuelven conflictos con relativa paz; otros luchan violentamente contra el “peligro” de la modernidad. Esto mueve a ciertos musulmanes a enfrentar nuevas expresiones: Descubrir partes del cuerpo que para una parte del mundo no es ofensivo. Tratar de imponer la justicia religiosa (shaaria), el vestido (burka), y la verdad propia como si fuera la única verdad por cualquier medio posible, ralla en acciones de lesa humanidad.

En el mundo occidental creemos que la resolución de conflictos debe basarse en la tolerancia, que implica reconocer que hay muchas verdades. ¿Será naive pensar que se acepte que hay muchos dioses y como dijo Noah Harary: el hombre hizo a sus dioses? Ojala logren que sus dioses no se parezcan a sus líderes religiosos.