En duelo por votantes, Bernie Sanders y Donald Trump se lanzan insultos

Trump lo llama “loco” y Sanders lo califica de “mentiroso patológico”

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En duelo por votantes, Bernie Sanders y Donald Trump se lanzan insultos
Foto: Twitter

WASHINGTON.- El duelo entre el senador independiente de Vermont, Bernie Sanders, y el magnate empresarial, Donald Trump, ha subido de tono y volumen esta semana, mientras ambos intercambian insultos al disputarse el voto de las clases media y trabajadora.

Con el populismo como bandera, ambos intentan aprovechar el descontento de los votantes con el “establecimiento” político en Washington, pero con ideologías distintas: Sanders arremete contra la “clase de multimillonarios”, mientras que Trump apela a la ansiedad de los trabajadores blancos marginados en la recuperación económica.

Sanders, que se describe como un “socialista demócrata”,  confía en que podrá arañar votos de entre los votantes que apoyan a Trump, en particular porque éste no sólo se opone a un aumento del salario mínimo sino que promueve recortes tributarios para los ricos.

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Al mofarse de la estrategia de Sanders, Trump afirmó en su cuenta de Twitter que “los aliados del loco de Bernie Sanders están viniendo a mi lado porque (propongo) bajar los impuestos, mientras que él los duplicará o triplicará, un desastre!”.

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Trump repitió esos ataques durante un acto electoral ayer en Nashua (New Hampshire), uno de los estados clave en la contienda.

Horas más tarde, tras un acto electoral en Las Vegas (Nevada), Sanders respondió a través de un portavoz citado por el Washington Post que, a su juicio, Trump es un “mentiroso patológico” y que sus “políticas patéticas” sólo beneficiarán a multimillonarios como él, en detrimento de los votantes de las clase media y trabajadora que  lo apoyan.

El vaivén de insultos comenzó el domingo pasado, cuando Sanders dijo en un mitin político en Nevada que Trump y “demagogos” como él, sólo buscan crear divisiones en el país.

“Tenemos un mensaje para Trump y otros que quieren dividirnos: No, no vamos a odiar a los latinos,  no vamos a odiar a los musulmanes, vamos a unirnos”, afirmó Sanders, en su arenga ante unos 3,200 seguidores.

Anuncios y promesas

La campaña de Sanders lanzó hoy cuatro anuncios televisivos en los estados con primarias tempranas en 2016, con su conocido mensaje de que las familias trabajan más pero ganan menos.

“Esta campaña es para exigir la creación de una economía que funcione para todos nosotros, en vez de solo para un puñado de multimillonarios”, explica Sanders en uno de los anuncios.

En los otros anuncios, Sanders promete proteger la solvencia y los beneficios del Seguro Social; combatir el alza en los precios del cuidado de salud, y ampliar las oportunidades económicas para las clases media y trabajadora.

Una encuesta reciente de CNN/ORC indicó que Sanders cuenta con un creciente apoyo entre los votantes minoritarios “no blancos”, de un uno por ciento en abril pasado a un 32% la semana pasada.

EncuestaCNN:ORC

El consenso entre los analistas es que, pese a que Sanders ha mejorado en las encuestas y, de hecho, es el que más contribuciones individuales ha recibido -más de 2,3 millones de donaciones, con un promedio de $25-, aún tiene que sumar apoyo entre las minorías y la clase trabajadora que, en general, siguen decantándose por Hillary Clinton.

Y aunque tiene que salir bien parado de las “asambleas populares” en Iowa y las primarias en New Hampshire, en febrero próximo, la gran prueba de fuego de su viabilidad como candidato serán las primarias del “super martes”, el próximo 1 de marzo en una decena de estados, muchos de ellos en el sur del país.

Ansiedad económica

La popularidad de Sanders y Trump –ambos reciben baño de multitudes- refleja en parte la enorme ansiedad de los estadounidenses tras la “Gran Recesión” de 2008 que además profundizó la erosión de la clase media, según el Centro para el Progreso Estadounidense (CAP, en inglés).

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Según datos económicos, los ingresos de las clase media y trabajadora permanecen estancados mientras el costo de la vida, incluyendo vivienda, cuidado de niños, y salud, se ha disparado. Es decir, el dinero no alcanza y cada vez más familias dependen de programas sociales para subsistir.

La mayoría de los precandidatos presidenciales demócratas, y sus aliados en el Congreso, apoyan aumentar el salario mínimo federal, que permanece sin cambios en $7,25 la hora desde julio de 2009.

Los republicanos replican que un aumento aplastaría a la clase empresarial, lo que, a su vez, obligaría a las empresas a reducir beneficios y realizar despidos.