Editorial: Mucha expectativa en la elección de Iowa

Los encuestas muestran una cerrada competencia en ambos partidos.¿Habrá sorpresas?
Editorial: Mucha expectativa en la elección de Iowa
Precandidatos republicanos a la presidencia 2016.
Foto: Jim Lo Scalzo / EFE

Finalmente después de muchos debates y sondeos de opinión, hoy los votantes de Iowa inician  oficialmente el largo proceso para elegir al próximo presidente de Estados Unidos. Lo que decidan las asambleas electorales no será  determinante en la selección del candidato presidencial partidario, su importancia radica en que por primera vez se verá si las encuestas reflejan la realidad en una elección que ya ha dado sus sorpresas.

La atención ahora está depositada en el campo republicano, en donde desde hace meses se vive una división interna entre moderados, conservadores, conservadores evangelistas y Donald Trump. En Iowa se verá el impacto de la popularidad del millonario, basada en parte en la incorporación al ruedo de un sector blanco trabajador enojado por su deterioro económico y frustrado con los políticos. Habrá que ver si la estrategia poco convencional de Trump se traduce en una victoria.

Detrás de él están los dos senadores latinos, Ted Cruz y Marco Rubio, que compiten por el significativo voto evangelista y anti-inmigrante de la base republicana en Iowa. Cruz se presenta como el conservador de pura cepa,  mientras que Rubio busca robarle los votantes presentándose como más religioso y más duro en inmigración que Cruz. Rubio apuesta a ser el candidato que una a los seguidores del Tea Party con el establishment partidario.

Más atrás hay una serie de aspirantes que serían la noticia del día si se ubican entre los tres primeros puestos.

Los demócratas tienen una primaria menos poblada, pero no por eso menos interesante. La coronación de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, parece interrumpirse por el surgimiento del senador Bernie Sanders y su agenda progresista. La candidatura de Clinton no despierta el entusiasmo en la base partidaria, una situción similar a 2008. El temor del establishment demócrata es que Sanders, un autoproclamado socialista, sea el nuevo Obama de Hillary.

Esta es la temporada del descontento político que hasta ahora ha dado vuelta todas las predicciones. Hoy la posibilidad de una elección presidencial entre Trump y Sanders todavía parece lejana, pero no es el absurdo que esto hubiera parecido hace seis meses. Los candidatos que desafían el sentido común político son los que han surgido en las encuestas, hoy se verá si esas cifras se reflejan en las asambleas de Iowa.