Oportunidades en el área de la construcción

Empresario comparte su experiencia en los negocios

Oportunidades en el área de la construcción
Miguel Jacobo, junto con su esposa, comenzó su propia compañía de servicios de construcción.
Foto: Cortesía / Miguel Jacobo

Para Miguel Jacobo, empresario de la construcción, la responsabilidad para con sus empleados y la satisfacción del cliente son dos de los factores más importantes en un negocio. Su perspectiva es resultado de la experiencia de haber trabajado desde los 15 años en la industria de la construcción.

Jacobo nació en el D.F. pero a los cinco años sus padres se mudaron a Zacatecas, dónde habían nacido. A los 12 años, Jacobo volvió a mudarse, pero esta vez fue con su hermana, con quien se animaron a viajar a Los Ángeles, California.

“Al llegar no tenía ni idea de dónde estaba, o qué iba a hacer”, admitió riendo. “Yo venía del campo y no conocía las ciudades grandes. En México no teníamos alcance para un coche, y cuando llegamos me sorprendía ver tantos coches en las calles”, recordó.

Apenas llegado y a pesar de su corta edad, Jacobo comenzó a estudiar y trabajar. Fue a los 15 años, cuando consiguió un empleo en la construcción, que descubrió su vocación y la carrera de su vida.

“Me vino la inquietud de tener mi propio negocio”, recordó Jacobo. “Empecé a ver que la construcción era un buen negocio, y que un chamaco podía ganar buen dinero”. El empresario contó que quería ser arquitecto y que tomó varias clases. Pero la carga de trabajo eventualmente hizo que tenga que dejar sus estudios. “Sabía que dejar de estudiar era una mala idea”, indicó. “Pero me gustaba ganar dinero”, reconoció riendo.

Jacobo conoció a su esposa y madre de sus cinco hijos en México. “A las dos semanas de conocernos, nos casamos, y todavía sigo tan enamorado como entonces”, aseguró. Juntos y con mucho sacrificio comenzaron su propia compañía de servicios de construcción.

Satisfacción y responsabilidad

En la actualidad, la empresa, MJ Plastering, Inc., ubicada en Santa Ana, cuenta con 30 trabajadores, que en temporadas de mucho trabajo se convierten en 60.

“Sabemos que muchas familias dependen de este negocio. Pero también sabemos que nosotros dependemos de los empleados. Sin ellos esto no funciona. Cuando cada viernes pueden llevar el cheque para mantener a sus familias, sabemos que el lunes van a regresar”, explicó.

“La satisfacción del cliente es lo más importante”, también aconsejó, y agregó que en algunas ocasiones se hace necesario sacrificar parte de la ganancia para que el cliente esté satisfecho. “El empresario siempre tiene que mantener su palabra y su credibilidad”, señaló.

Reflexiones y consejos

Mirando atrás, Jacobo aseguró que volvería a hacerlo todo otra vez. “Lo único que cambiaría sería terminar los estudios”, admitió.

“Cuando alguien está pensando en empezar un negocio, mi consejo siempre es que se anime, que lo haga. No se queden con las ganas”.  Jacobo reconoció que no siempre es fácil. “Requiere mucho corazón, y por momentos hay que tener paciencia, pero hay mucho mercado en esta área. La construcción no se va a acabar, y cuando el negocio está lento, el gobierno apoya con proyectos”, señaló.

Como a todos, la Gran crisis económica de 2008-2009 afectó su negocio. “Fue un gancho al hígado”, admitió. “Mi esposa estaba en la oficina y por semanas e incluso meses no recibía ningún llamado. Pero yo sabía que si podíamos aguantar, en unos años podríamos recuperarnos. No hay que rendirse”, aconsejó.

“[Los latinos] somos buena gente. No somos holgazanes ni huevones como dicen algunos. A mí me duele acordarme de mi tierra. Uno deja mucho para venir a este país, y si lo hacemos es para venir a trabajar y superarnos”, opinó. “En las próximas generaciones, somos los latinos quienes haremos la gran  diferencia”, concluyó.