‘Cuando abracé a mi hijo ya estaba muerto’

La Ciudad de Compton ofrece una recompensa de 10,000 dólares para lograr le arresto del asesino de Roberto Lucio, baleado y muerto el 28 de junio de 2015
‘Cuando abracé a mi hijo ya estaba muerto’
Alicia Lucio, madre de Roberto Lucio, pidió la ayuda del público para dar con el asesino de su hijo. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

Los estruendos de varios disparos despertaron de golpe a Antonio Lucio la mañana del 28 de junio de 2015. Al salir para ver lo que pasaba el anciano se enteró que el blanco del tiroteo había sido su hijo menor, Roberto, quien quedó tendido en la banqueta, frente a su casa en Compton.

“Ahí cayó muerto, le pegaron en el puro corazón. Cuando abracé a mi hijo ya estaba muerto”, relató Lucio, de 72 años y originario de Jalisco, quien comparte tan amarga experiencia para pedir al público que denuncie al sospechoso del artero asesinato de su hijo.

Roberto Lucio, de 25 años, se encontraba con su novia y su hija de dos años afuera de su domicilio, en la cuadra 1500 al oeste de la Calle 154, cuando un sujeto descendió de un auto compacto, se le acercó y le disparó en varias ocasiones en la parte superior del torso. Solo él fue alcanzado por las balas.

 Gladys Lucio junto a su padre Antonio durante la conferencia de este viernes. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinion)
Gladys Lucio junto a su padre Antonio durante la conferencia de este viernes. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinion)

“A mi hijo llegaron a matarlo directamente”, dijo Lucio sobre una teoría que coincide con la de los detectives del Sheriff del condado de Los Ángeles (LASD), que esperan que una recompensa de 10,000 dólares, ofrecida por el Cabildo de Compton, ayude a localizar al supuesto homicida.

No está claro si Lucio conocía a su asesino, descrito como un hombre afroamericano de unos 20 años, seis pies de altura, 250 libras de peso, cabello corto y quien vestía ropa oscura durante el tiroteo. Él huyó en un auto Kia Optima de modelo reciente, color gris oscuro, con vidrios polarizados y sin placas.

“No hay evidencia de que el señor Lucio y el sospechoso se conocían, pero si se ven las acciones del sospechoso, quien se detuvo, salió del coche y específicamente lo atacó, es lo que no está claro para nosotros”, indicó el teniente Eddie Hernández, del Buró de Homicidios del Sheriff.

La corporación, que ya agotó todas las líneas iniciales de su investigación, está pidiendo al público que proporcione cualquier información relacionada con este caso al teléfono (323) 890-5500.

La ciudad de Compton ofreció una recompensa de $10,000 que ayude a la captura del sospechoso de dar muerte a Lucio. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinion)
La ciudad de Compton ofreció una recompensa de $10,000 que ayude a la captura del sospechoso de dar muerte a Lucio. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinion)

Peligro latente

Aunque la víctima tuvo problemas judiciales en su adolescencia, el Sheriff descartó que en sus últimos días fuese miembro de alguna pandilla. Lucio trabajaba en una tienda de materiales para la construcción y tenía planeas de formar un hogar con su novia e hija, dijeron sus familiares.

“Tenemos que detenerlo antes de que lo haga a alguien más”, dijo sobre el sospechoso Gladys Lucio, hermana de la víctima, a quien describió como un hombre trabajador y que amaba a su hija, Michelle.

“Estaba construyendo su futuro manteniendo a su hija de dos años y dándole todo lo que él no tuvo”, expresó. “Todavía estoy muy enojada porque nadie tiene derecho de arrebatarle la vida a otra persona”.

A las autoridades les preocupa que este asesinato ocurrió en un barrio densamente poblado, a plena luz del día (pasó poco antes del mediodía) y porque las balas casi alcanzaron a la novia e hija del fallecido.

Testigos le contaron al señor Lucio que el auto del sospechoso pasó frente a su casa, pero creen que no atacó al joven porque cargaba a su hija. Pero en una segundo vuelta el pistolero logró su cometido.

El señor Lucio notó a su hijo deprimido, pero subrayó que no supo que tenía enemigos. “Si lo miré muy triste unas dos semanas antes, para mí que ya lo habían amenazado”, dijo.