La mortal infección que amenaza en los hospitales de EEUU

Se trata de una bacteria que paradójicamente puede contraerse en un sanatorio

La C.difficile es resistente a los antibióticos.
La C.difficile es resistente a los antibióticos.
Foto: Shutterstock

Una infección bacteriana potencialmente mortal está ganando terreno en los hospitales de Estados Unidos, según un reporte reciente de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Y un análisis de Consumer Reports encontró que incluso las instituciones médicas más grandes y prestigiosas del país están teniendo dificultades para controlarla.

La infección causada por la bacteria Clostridium difficile (C. difficile) enfermó a 101,074 pacientes hospitalizados en 2014, según los datos disponibles más recientes, de acuerdo a un reporte de marzo de los CDC. Otras investigaciones muestran que, en general, unas 450,000 personas al año contraen la infección, dentro y fuera de los hospitales, y que esta bacteria contribuye a la muerte de unas 29,000 personas.

“Datos recientes muestran que demasiados pacientes se infectan con bacterias peligrosas en ambientes médicos”, indicó el director de los CDC Tom Frieden, M.D. “Los médicos y los establecimientos médicos tienen el poder de proteger a los pacientes; nadie debería de enfermarse cuando está tratando de mejorarse”, agregó.

Aunque en años recientes se han reducido varias infecciones contraídas en los hospitales, como las causadas por catéteres o líneas centrales, de 2013 a 2014 las infecciones por C. difficile aumentaron en 4%, según los CDC. Y las evaluaciones actualizadas de Consumer Reports de más de 3,200 hospitales en todo el país muestran que muchos no están logrando frenar la infección. En general, una tercera parte de los hospitales obtuvieron una calificación baja en el combate de la infección. Eso significa que tienen una tasa de infección por C. difficile superior al referente nacional.

Eso afecta a 24 de los hospitales pedagógicos más grandes del país, algunos tan conocidos como el Baylor University Medical Center en Dallas, Cleveland Clinic en Cleveland, Cedars-Sinai Medical Center en Los Angeles, Johns Hopkins Hospital en Baltimore, y Mount Sinai Hospital en New York City. “Se supone que los hospitales pedagógicos son lugares donde identificamos las mejores prácticas y las ponemos en práctica”, indicó Lisa McGiffert, directora del Proyecto Paciente Seguro de Consumer Reports. “Pero parece que incluso ellos están batallando con esta infección”, agregó.

Si bien el 28% de los hospitales en todo el país obtuvieron una de nuestras 2 puntuaciones más altas en la prevención de la infección, solo 4 de ellos son hospitales pedagógicos grandes: Harris Health System en Houston, Maine Medical Center en Portland, Maimonedes Medical Center en Brooklyn, NY, y Mount Sinai St. Luke’s – Mount Sinai West en New York City.

(Ve la lista completa de los hospitales pedagógicos grandes de baja calificación en la tabla siguiente. Y revisa nuestra evaluación gratuita de hospitales para ver la puntuación de los hospitales de tu localidad en prevención de 5 tipos de infecciones y otras medidas claves de seguridad).

Cómo se contagia la C. difficile

Hay dos razones importantes por las que es difícil controlar la C. difficile en los hospitales de Estados Unidos.

La primera es el mal uso de los antibióticos en los hospitales, explica el doctor Erik Dubberke, M.D., profesor asociado de medicina en la división de enfermedades infecciosas de Washington University de St. Louis y vocero de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos.

“Esos medicamentos obviamente salvan vidas cuando se usan adecuadamente, pero también pueden hacer al paciente vulnerable a la C. difficile“, precisó. Esto se debe a que esos medicamentos pueden acabar con las bacterias “buenas” que normalmente crecen en el estómago, lo que permite que se difundan las bacterias malas, como la C. difficile.

Más o menos la mitad de los pacientes hospitalizados reciben antibióticos durante su estancia en el hospital, aunque de acuerdo con los CDC hasta el 50% de esas recetas son innecesarias o inadecuadas. Es de particular preocupación que los pacientes reciban los potentes antibióticos “de amplio espectro”, como la ciprofloxacina (Cipro y genéricos) y la levofloxacina (Levaquin y genéricos), que se destinan a actuar a la vez en contra de una gran variedad de bacterias patógenas, en lugar de medicamentos destinados a bacterias específicas. Eso incrementa las posibilidades de contraer C. difficile, pues es muy probable que esos medicamentos acaben con las bacterias buenas del cuerpo junto con las malas.

La segunda razón es la mala higiene. La C. difficile, que se encuentra en la materia fecal, se transmite fácilmente de una persona a otra en las manos de los trabajadores médicos; y puede sobrevivir varias semanas en las perillas de las puertas, los barandales de las camas y en otras superficies.

La higiene adecuada, en especial lavarse las manos y sobre todo usar guantes, puede reducir la difusión de la enfermedad. Pero según un estudio de la Universidad de Iowa de 2014, menos de la tercera parte de los trabajadores del ramo de la salud se lavan siempre las manos. Y un estudio de Consumer Reports entre 1,200 personas recientemente hospitalizadas encontró que solo la mitad siempre veía que su médico o enfermera se lavaban las manos.

“Los médicos y enfermeras están muy ocupados y en ocasiones simplemente olvidan lavarse las manos cada vez que entran a la habitación de un  nuevo paciente“, explica Louise-Marie Dembry, M.D., profesora de medicina y epidemiología en de Yale University y presidente de la Sociedad por la Epidemiología de la atención médica de Estados Unidos.

Qué dicen los hospitales

Los representantes de los hospitales pedagógicos de baja puntuación en nuestra evaluación explican que sus instituciones se enfrentan a problemas especiales en el combate en contra de la C. difficile.

Por ejemplo, pueden atender a pacientes más enfermos que los hospitales no pedagógicos, señaló Craig Civale, vocero de Baylor University Medical Center (BUMC). “Siendo un hospital académico importante en un medio urbano, el BUMC sistemáticamente recibe pacientes muy complicados con afecciones múltiples“, indicó.

Una vocera del Cedars-Sinai Medical Center  ofreció una explicación similar de la tasa de infección de C. difficile en su hospital, señalando que también ven un número inusualmente elevado de pacientes de edad, que corren más riesgo de contagiarse.

Otro factor puede ser simplemente que los hospitales pedagógicos detectan más casos de la enfermedad que los demás hospitales, pues hacen exámenes y reportes con más cuidado, explicó la doctora Lisa Maragakis, M.D., directora senior de epidemiología y control de infecciones en atención de salud del Johns Hopkins Health System.

Aun así, funcionarios de los hospitales reconocen que la C. difficile es un problema grave, al que están reaccionando cambiando sus prácticas. “Los resultados reportados por Consumer Reports son decepcionantes para nosotros”, señaló una vocera del Hospital Mount Sinai en una declaración. Mount Sinai también anunció que recientemente había establecido una brigada para examinar las tasas de infección en el hospital y está investigando “prácticas basadas en evidencias dirigidas a reducir todas las infecciones asociadas con la atención médica”.

En Baylor se están estableciendo nuevos protocolos para asegurar que se receten debidamente los antibióticos, señaló Civale. Johns Hopkins está tomando medidas semejantes e instituyendo también “una rigurosa higiene de manos e iniciativas de limpieza ambiental”, precisó Maragakis. Además de esas medidas, Cedars-Sinai ahora somete a exámenes de C. difficile a todos los pacientes con diarrea, reveló una vocera del hospital. Y en una declaración para Consumer Reports, la Clínica Cleveland afirmó estar “comprometida con la mejora continua de la calidad y la seguridad”.

Qué puedes hacer

 C.diff

Si tú, o tus familiares o amigos, están en el hospital, esto es lo que pueden hacer para reducir los riesgos de contraer infecciones con C. difficile: