FOTOS: Inmigrante se dedica a la segunda vida automotriz

El mexicano Jaime Torres se dedica a devolver el fulgor de fábrica a automóviles clásicos
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El restaurador de vehículos clásicos, Jaime Torres, posa frente a un Ford Sportsman Woody de 1947 en el taller de restauración de automóviles clásicos en Huntington Park, California.
Foto: EFE

Jaime Torres heredó de su antiguo jefe un taller de restauración de vehículos clásicos y hoy lidera un equipo de especialistas hispanos que retornan el esplendor original a las preciadas antigüedades.

“Este trabajo me fascina porque cada día es algo diferente, es el aprender, el no dejar de aprender, el aprender cada día algo nuevo”, dijo Torres, restaurador de coches antiguos.

“Aunque hayas hecho un carro una y otra vez, cada día te encuentras con un problema diferente que te hace sentir a gusto cuando resuelves el problema de la reparación”, explicó sobre su pasión por restaurar autos para exhibiciones o para uso personal.

Torres, de 50 años, emigró de Jalisco, México, a Estados Unidos en 1984 y poco después empezó a trabajar lavando autos en la distribuidora de BMW de Huntington Park, en donde el propietario Nick Alexander descubrió sus habilidades mecánicas.

Debido a ello, Alexander le ofreció empleo en su taller de restauración de coches clásicos y cuando se retiró en 2009, en agradecimiento a los trabajadores, les heredó las herramientas y los animó a continuar sirviendo a los clientes como dueños del negocio.

Torres vendió su flamante Mercury de 1942, que Kelly Owens, un asiduo de sus destrezas, le regaló “sin algunas piezas” en retribución a sus restauraciones, y con ese dinero buscó vehículos antiguos en abandono en cocheras, establos y otras edificaciones en todo el país.

“Mucha gente en el este durante el invierno los metían dentro de sus garajes para que no se dañaran, porque no se podían usar, eso preservó muchos autos y es donde se encuentran en mayoría este tipo de carros”, reveló Torres.

“La mayoría de gente que le gusta este tipo de carros son gente que ellos en su juventud o sus padres tuvieron un carro de esos”, explicó.

El restaurador de vehículos clásicos, Jaime Torres, posa frente a un camión Ford de 1949, el domingo 15 de abril de 2016, en el taller de restauración de automóviles clásicos en Huntington Park, California. /EFE
El restaurador de vehículos clásicos, Jaime Torres, posa frente a un camión Ford de 1949, el domingo 15 de abril de 2016, en el taller de restauración de automóviles clásicos en Huntington Park, California. (EFE)

Torres contó que el taller ahora cuenta con seis trabajadores con especializaciones en mecánica, sistema eléctrico, tapicería y madera.

Torres esta finalizando el remozamiento de un Ford Sportsman Woody de 1947, que calcula cuesta alrededor de 250,000 dólares.

Durante “la Segunda Guerra Mundial no hicieron carros, en 1942, 43, 44 y 45 no hubo producción”, recordó Torres.

“El carro que siguió fue en 1946 y a Henry (Ford) se le ocurrió una idea de ponerle madera a un convertible regular para hacer algo diferente”, reveló.

“Se hicieron muy pocos carros de estos, ahora estos carros en estos días es muy raro mirarlos, yo creo que quedan como 110 carros como este en todo el mundo”, estimó.

Torres y su equipo poseen decenas de premios Dearborn y Rouge que la empresa “Ford of America” entrega a los restauradores que mantienen la originalidad de las piezas de los vehículos.

Si yo siguiera lavando carros no podría apoyar con sus estudios a mis cuatro hijas que asisten a las universidades“, contó Torres.

“Lo mismo mis compañeros, con el negocio de restauración en nuestras manos, podemos apoyar mejor a nuestras familias, gracias a la generosidad de Nick”, expresó.

Jaime Torres heredó de su antiguo jefe un taller de restauración de vehículos clásicos y hoy lidera un equipo de especialistas hispanos que retornan el esplendor original a las preciadas antigüedades. /EFE
Jaime Torres heredó de su antiguo jefe un taller de restauración de vehículos clásicos y hoy lidera un equipo de especialistas hispanos que retornan el esplendor original a las preciadas antigüedades. (EFE)

El especialista en autos antiguos tiene ahora el propósito de ahorrar para ir a hacerle una oferta de compra al amigo que le vendió el Mercury 1942 hace siete años. “Yo lo quiero de regreso”, expresó sonriente.

Matt Anderson, conservador de piezas de transporte en el museo Henry Ford en Dearborn, Michigan, manifestó a Efe que la fascinación de muchas personas por los autos antiguos es porque “los coches clásicos proporcionan un vínculo tangible con el pasado”.

“He conocido a muchos propietarios que soñaban con tener uno cuando eran niños”, indicó Anderson.

“El gusto por los coches clásicos atraviesa todas las razas, todos los niveles de ingresos económicos, por ello en subastas hay carros estrellas con precios de seis cifras y otros muy buenos hasta en 10,000 dólares”, explicó.

El restaurador de vehículos clásicos, Jaime Torres, trabaja en el remozamiento de un Ford Sportsman Woody de 1947. /EFE
El restaurador de vehículos clásicos, Jaime Torres, trabaja en el remozamiento de un Ford Sportsman Woody de 1947. (EFE)

El experto contó que muchos autos clásicos están en exhibición en 100 museos miembros de la Asociación Nacional de Museos de Automóviles.

“No hay cifras concretas sobre coches de época en colecciones privadas en EEUU”, declaró Anderson.

“Sin embargo, la compañía aseguradora de automóviles clásicos Hagerty estima que hay 5 millones de carros antiguos en EEUU de los cuales ellos aseguran 700,000”, concluyó.