Atrocidad contra la comunidad gay

En la masacre de Orlando se conjugaron el odio y el extremismo
Atrocidad contra la comunidad gay
La comunidad gay realizó vigilias en varias partes del país.
Foto: Marcela Cartagena / La Raza

El criminal ataque a un club gay de Orlando es un horroroso acto de odio hacia esa comunidad, al mismo tiempo es una acción terrorista contra los valores de tolerancia y diversidad que componen el tejido de la sociedad estadounidense. Este caso muestra que el odio y el terrorismo no son excluyentes cuando se cultivan a base de prejuicios y extremismo.

No es casual la selección del club gay Pulse por parte de Omar Mateen como el escenario para demostrar su fidelidad al Estado Islámico a través de fuego y muerte. El padre del terrorista, y personas cercanas a Mateen, aseguran que la idea e imagen de personas gay le disgustaba. La actitud criminalmente intolerante a la homosexualidad de Mateen coincide con la crueldad de ISIS hacia los gays, a quienes los matan arrojándolo de los techos de edificios según videos propagados de estos actos salvajes.

Lamentablemente las expresiones de odio hacia la comunidad LGTB son demasiado comunes en nuestro país. Las agresiones verbales y físicas que llegan hasta el homicidio son un resentimiento a lo diferente, es el miedo del ignorante y es el odio del fanático, ese que ve la realidad distorsionada por su creencia religiosa.

Se ha visto en los últimos tiempos en EEUU mucha intolerancia religiosa, esa que se mete en las camas y en los afectos de los demás, sin tener nada que ver con ellos. La decisión de una pareja gay de celebrar públicamente su compromiso y las leyes civiles que protegen esa relación, pasaron a ser inexplicablemente una amenaza a la fe cristiana al ver de algunas congregaciones. La caridad parece haberse borrado de algunas Biblias para ser reemplazadas por el señalamiento de quien consideran un pecador y a su ostracismo.

El debate sobre el matrimonio gay y el acceso a lavatorios de personas transexuales atizó los prejuicios de algunos creyentes con discursos intolerantes y mensajes apocalípticos de un cristianismo supuestamente perseguido de parte de políticos oportunistas y extremistas. El horror de la matanza parece haber cesado las críticas homofóbicas, aunque la hilacha la mostró el vicegobernador de Texas, Dan Patrick, quien su twitter citó un versículo: “No se deje engañar : Dios no puede ser burlado. Cada uno cosecha lo que siembra”.

La masacre del club Pulse es un acto de terrorismo doméstico. El extremismo le dio la justificación para la matanza, para el odio hacia los gays no necesitaba una influencia externa, eso se halla en su país que lo vio nacer.