Editorial: El Congreso de vacaciones

Cuando el Congreso inicie esta tarde un receso de casi siete semanas finalizará su ciclo de deliberaciones más breve en 60 años.

Editorial: El Congreso de vacaciones
La confianza y cooperación entre demócratas y republicanos en el plenario es casi nula, y ambos partidos son responsables por ello.
Foto: EFE

A esta pobre sesión le faltó precisamente, legislar.

Sistemáticamente sus líderes republicanos se negaron a hacer su trabajo, enfrascados en la idea de que su oposición casi total y completa al presidente Barack Obama uniría sus filas y preservaría al partido.

En lugar de aprobar a tiempo los presupuestos, los congresistas compitieron en quién llevará al cierre del gobierno cuando se acaben los fondos y no se aprueben nuevos.

Centenares de candidatos a jueces esperaron que el Senado se dignara considerarlos. En los tribunales de distrito, desde julio de 2016 no aprobaron a nadie, ni en las cortes de apelaciones desde enero de 2016.

Los casos se apilan en las cortes porque no hay jueces para tratarlos.

Se negaron a debatir el nombramiento de Merrick Garland a la Suprema Corte, dejándola empatada en ocho personas y obligando así al Poder Judicial a ser tan paralizado como el Legislativo.

Y ahora salen de vacaciones.

El costo salarial del personal del Congreso -10,000 personas- es $253 millones en el Senado y $413 millones en la Cámara Baja. ¿Qué se produjo?

La confianza y cooperación entre demócratas y republicanos en el plenario es casi nula, y ambos partidos son responsables por ello.

Salen de vacaciones y a sus respectivas campañas de reelección, y dejaron de lado el presupuesto contra el Zika. Los demócratas bloquearon el presupuesto del Pentágono.

El liderazgo no aprobó la ayuda a los habitantes de Flint, Michigan, cuyas aguas están contaminadas con plomo.

Se van sin haber siquiera debatido la proliferación de armas de fuego, ni discutir el incremento del salario mínimo, ni reparar la infraestructura caminera, ni el suministro de agua potable. O abrir el diálogo sobre los préstamos estudiantiles que agobian a nuestra juventud universitaria.

Ni que hablar de la reforma migratoria. De esa nadie se preocupó.

Esta lamentable situación se debe a que los líderes republicanos se dejaron arrastrar por su ala más extremista. No se resistieron. Año tras año tras año.

Ahora tienen a Donald Trump.