Mientras unos latinos construyen proyecto de USC, otros se quejan

Continúan las preocupaciones en torno al proyecto USC Village, aunque el instituto anticipa que liberará miles de unidades de vivienda en la comunidad que actualmente ocupan sus alumnos y empleados

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Mientras unos latinos construyen proyecto de USC, otros se quejan
Padre e hijo Perez ayudan en la construcción del nuevo USC Village.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

Siendo niño, Andrew Pérez ayudaba a su padre en trabajos ligeros de albañilería. Ahora ambos son parte del ejército que edifica un desarrollo de uso mixto de la Universidad del Sur de California (USC), un ambicioso proyecto que promete cambiar el rostro del empobrecido Sur de Los Ángeles.

“Mi papá tiene mucha paciencia y mucho conocimiento”, dice Andrew, de 20 años, sobre quien es su jefe desde hace unos meses en la división que coloca estructuras metálicas y paredes de yeso.

José Pérez, su padre, emigró de la Ciudad de México en 1991 buscando un mejor futuro y aquí lo halló en el sector de la construcción, donde la presencia de inmigrantes hispanos es notable.

“Es una alegría ser parte de un proyecto importante y saber que va a beneficiar a la comunidad”, señaló Pérez durante un breve descanso en su extenuante jornada laboral.

José Perez y su hijos Andrew trabajan en la edificación del nuevo proyecto de USC. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)
José Perez y su hijos Andrew trabajan en la edificación del nuevo proyecto de USC. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

USC Village, una obra controversial

Hasta ahora 3,500 personas han trabajado de manera combinada durante más de un millón de horas para edificar el proyecto denominado USC Village, que en 15 acres al norte del campus universitario, sobre el bulevar Jefferson en el Sur de Los Ángeles, ofrecerá vivienda estudiantil, espacio académico y una zona comercial.

Antes de que el Concejo de Los Ángeles diera luz verde en 2012 a esta obra que costará 1,000 millones de dólares, hubo temor de que impactara negativamente la movilidad, el mercado inmobiliario y el costo de la canasta básica en esa comunidad, con una importante concentración de familias latinas.

A casi un año de la apertura del ambicioso esfuerzo de USC, esas preocupaciones no se han ido.

Actualmente en los barrios que rodean dicho instituto el alquiler de un apartamento es más elevado que en el resto del sur angelino, cuyo promedio es de 895 dólares por mes, según un reporte de la organización Acciones Estratégicas para una Economía Justa (SAJE).

(Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)
(Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Aunado a eso, la disponibilidad de la vivienda es limitada por la demanda de estudiantes, empleados y profesores, creando así una competencia entre éstos y familias locales de bajos ingresos, de acuerdo a SAJE, que ha criticado el proyecto USC Village desde su concepción.

Por otro lado, cita el reporte, hubo un ligero descenso en la cantidad de unidades protegidas por la ordenanza para la estabilidad del alquiler, que limita el aumento de la renta a un máximo de 3% por año.

Cambio demográfico

Este problema que deja en desventaja a los pobres se ha observado desde hace varios años, afirmó Joe Donlin, director de desarrollo equitativo de SAJE. “Empezó a incrementarse cuando el enfoque de USC pasó de ser un campus para alumnos temporales a uno más residencial”, indicó.

Peter Quintero, quien vive en el barrio desde la década de 1990, ha visto el cambio demográfico. “Los vecinos con menos dinero se han ido y ahora miras más estudiantes blancos”, aseguró.

(Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)
(Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Pero directivos de USC creen que habrá un desfogue en el mercado inmobiliario cuando ofrezca 2,700 camas a sus alumnos en sus instalaciones y que al final alcanzaría incluso las 4,000 unidades.

“Cuando más estudiantes vivan en el campus se producirá una liberación en la presión del costo de la vivienda en la comunidad”, dijo Craig Keys, quien recalcó que el campus será accesible para que los habitantes de la zona compren en los negocios que abrirán dentro del USC Village, como las tiendas Trader Joe’s, Target y una sucursal del corporativo financiero Bank of America.

“Es un proyecto catalítico, alentará otras inversiones de manera positiva”, enfatizó Keys.

Generación de empleos

Una de las promesas cumplidas del proyecto USC Village, según sus voceros, ha sido ofrecer al menos 30% de sus empleos de construcción a quienes viven en un radio de cinco millas del campus.

A través de constantes eventos comunitarios, la escuela mantiene abierta sus ofertas laborales.

“Siempre es bueno tener empleados locales”, dijo Dianne Mier, una latina que desde el 2015 se encarga de supervisar las instalaciones eléctricas en cinco de los nueve edificios que integran la USC Village.

“Entre más trabajos ofreces, más gente está fuera de problemas”, recalcó ella.

El proyecto USC Village abrirá en el otoño de 2017.