Editorial: Un cero a la izquierda

Los latinos hoy son un cero a la izquierda en el Partido Republicano. Y lo seguirán siendo con la actitud cobarde asumida por sus figuras en esta época que requiere más valor y menos cálculos.

Editorial: Un cero a la izquierda
Los hispanos republicanos prefirieron callar ante Trump.
Foto: ANDREW CABALLERO-REYNOLDS/AFP / Getty Images

La breve revuelta en la Convención Nacional Republicana contra la designación de Donald Trump como candidato presidencial, este lunes, era el momento para expresar la disconformidad sobre la peor nominación de ese partido que se tenga memoria. A los hispanos republicanos les sobraban razones para expresarse. Pero brillaron por su ausencia.

A los funcionarios y activistas republicanos que a lo largo de la larga elección primaria rechazaron la campaña de Trump por estar llena de odio y resentimiento hacia los inmigrantes, les debería haber indignado que se mezclara la inmigración con el terrorismo como ocurrió en el primer día de la Convención. Detrás de un familiar muerto por un terrorista llegaba otro, muerto por un indocumentado en una retorcida lógica. Estos republicanos latinos pudieron expresar su desagrado desde adentro o afuera de la convención. Pero no lo hicieron.

Algunos, como los gobernadores Susana Martínez y Brian Sandoval, de Nuevo México y Nevada respectivamente, dijeron preferir no asistir a la Convención. No quieren incomodar a las autoridades partidarias -quizás pensando en su futuro político- que están con Trump ni quedar realmente mal con los inmigrantes. Al final Martinez decidió unirse a la fiesta. Mientras que los congresistas de Florida, Ileana Ros Lethinen, Carlos Curbelo y Mario Diaz Balart, parecen querer quedar bien con Dios y con el diablo, pero como dice la frase, el que calla, otorga.

El senador Marco Rubio se mantiene firme como el personaje más incoherente y contradictorio, a quien no le importa participar en la coronación de Trump con la ilusión de que su discurso lo catapulte a la contienda presidencial de 2020, un sueño que comparte con el senador Ted Cruz.

Otros son activistas profesionales como Alfonso Aguilar del Latino Partnership for Conservative Principles, quien después de defender la causa de la inmigración, se puso la camiseta de Trump. Ahora con cara seria nos quiere convencer que es más peligrosa la incertidumbre de que Clinton apruebe una reforma integral que la certeza de que Trump deporte a los indocumentados. Este es el tipo de actitud que ayuda a que los republicanos no tengan respeto político a los latinos.

Los latinos hoy son un cero a la izquierda en el Partido Republicano. Y lo seguirán siendo con la actitud cobarde asumida por sus figuras en esta época que requiere más valor y menos cálculos.

Con este proceder de silencio cómplice ante el extremismo partidario, descalifican a los republicanos como opción política para la comunidad latina.