Brasil no tiene opción, oro o fracaso

Una goleada frente a Dinamarca (4-0) mantiene en vida Brasil que aún no renuncia a ganar en Río ese metal dorado que se le ha negado históricamente.
Brasil no tiene opción, oro o fracaso
Neymar, delantero de la selección de Brasil, busca su primera medalla de oro.
Foto: EFE

Antes de lo previsto, Brasil ha superado su primera prueba de fuego en Río 2016 y gracias a una goleada de 4-0 sobre Dinamarca mantiene vigente el anhelo de acabar de una buena vez con un pendiente histórico.

Sigue siendo todo un misterio la razón por la que el deporte más popular del país, y el que les ha dado fama mundial, no haya sido capaz de otorgarle a Brasil una de las 24 medallas doradas que han ganado en la historia de los Juegos Olímpicos, ya incluyendo la obtenida por la judoca Rafaela Sylvia.

Hoy, por tener la fiesta deportiva en casa, la obsesión de ganar el oro se ha convertido además en una obligación, aunque el elenco que ha armado Rogerio Micale, no parezca tan poderoso como otros que en antaño se quedaron cortos en el intento.

Apenas cuatro años atrás, Brasil se tuvo que conformar con la plata pese a haber armado un equipazo en el que figuran jugadores como Neymar, Marcelo, Hulk, Thiago Silva, Pato y Ganso.

En sus 12 participaciones previas en esta justa, el cuadro brasileño ha sabido colgarse cinco medallas al cuello, tres de plata y dos de bronce.

La primera medalla plateada que conquistó Brasil, o si se prefiere, la primera vez que el Oro se le escapó de las manos fue en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, evento en el que el técnico del equipo fue Jair, y entre sus convocados se encontraban jugadores como Dunga, Mauro Galvao y Andre Luiz. Ese equipo superó sin apuros la fase de grupos, pero en los Cuartos de Final debió recurrir a los penales para imponerse a Canadá y luego derrotar a Italia en Semifinales. La Final ante Francia se registró el 11 de agosto de 1984 en el Memorial Coliseum de Los Ángeles. Los goles de Brisson a los 55 minutos y de Xuereb a los 62’ le dieron a los galos el triunfo y su única medalla áurea en el futbol olímpico.

Cuatro años más tarde en Seúl 1988, Carlos Alberto Silva armó un plantel con figuras de la talla de Romario, Bebeto, Careca, Jorginho, Ricardo Gómes, Taffarel, Aloisio, el cual fue venciendo a todos sus adversarios, Australia, Nigeria, Yugoslavia y Argentina, hasta llegar a Semifinales, en donde necesitó de los penales para imponerse a Alemania Oriental y meterse por segunda ocasión consecutiva en la Final, ahora para medirse a la Unión Soviética.

El juego por el oro se efectuó el 1º de octubre de 1988 en Seúl. Un gol de Romario a los 30 minutos puso adelante a Brasil, pero un penal de Dobrovolski a los 61 igualó el partido y obligó la realización de una prorroga, en la cual Savichev marcó a los 103 minutos el gol que le dio a la URSS la victoria y condenó al equipo amazónico al consuelo insuficiente de la plata.

Tras no clasificar a Barcelona 1992, Brasil reaparecería hasta los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, evento para el que preparó un elenco que fue calificado como el mejor de la historia para encarar esta clase de eventos, en él, Mario Lobo Zagallo pudo reunir a jugadores como Ronaldo, Rivaldo, Savio, Juninho, Dida, Roberto Carlos, Bebeto y Aldair.

El inicio ya entregaba señales de que ese equipo no podría con el peso de la historia. Brasil arrancó perdiendo 0-1 con Japón, tras un grotesco error de la defensa amazónica; luego se repuso al ganarle 3-1 a Hungría con goles de Ronaldinho, Juninho y Bebeto, y 1-0 a Nigeria con tanto de Ronaldo, accediendo a los Cuartos de Final, ronda en la que se impuso a Ghana por 4-2, un autogol de Duoduo, con dos goles de Ronaldo y uno de Bebeto, anotado casi sin ángulo de disparo, dieron forma al marcador. En Semifinales se volvería a citar con Nigeria, el 31 de julio de 1996, en Atenas, Georgia, protagonizando uno de los mejores partidos en la historia del futbol olímpico; En ese inolvidable encuentro, Brasil llegó a tener ventaja de 3-1, pero los africanos reaccionaron, empataron el juego a tres goles en el tiempo regular gracias a un tanto de Kanu a los 90; el mismo Kanu anotaría el cuarto gol en el tiempo extra y dejaría a Brasil sin final ni oro.

El único consuelo para los de Zagallo fue ganar el duelo por la medalla de Bronce a Portugal, rival al que aplastaron por contundente 5-0, con tres goles de Bebeto, la gran figura de aquel duelo.

Cuatro años más tarde, en Sídney 2000, Brasil fue dirigido por Walderley Luxemburgo y pese a contar con futbolistas como Ronaldinho, Alex, Geovani, Fabiano Pereira, Helton y Lucio, fue eliminado por Camerún, a la postre medallista de oro, en los Cuartos de Final; para Atenas 2004 ni siquiera pudo clasificar y no volvería a participar en unos Olímpicos sino hasta Beijing 2008.

Con Dunga como técnico, y sin poder contar con los refuerzos originalmente elegidos, como Kaka y Robinho, negados por sus clubes, de todos modos Brasil acudió a ese evento con una nómina interesante, en la que destacaban Ronaldinho, Diego, Thiago Neves, Ramires, Marcelo y Lucas.

Ese buen equipo, lamentablemente, volvió a atorarse en las Semifinales, al ser eliminado por Argentina que con goles de Sergio Agüero y Juan Román Riquelme; le tocó entonces disputar el duelo por el tercer lugar, en donde venciendo 3-0 a Bélgica, con un tanto de Diego y dos de Jo, obtuvo una amarga medalla de bronce.

Brasil también tomó vuelo para el oro en Londres 2012, acumulando sólo victorias en la fase inicial, frente a Egipto (3-2), Bielorrusia (3-1) y Nueva Zelanda (3-0) antes de eliminar a Honduras (3-2) en Cuartos de Final y a Corea del Sur (3-0) en Semifinales.

Pero en el juego decisivo, dos goles de Oribe Peralta –uno de ellos en el primer minuto del partido- evitaron que la “canarinha” pudiera quedarse con el oro, y la plata no fue consuelo suficiente.

Lo mismo sucedería en Río, donde pese a que Brasil no ha entregado una imagen demasiado sólida, sólo se piensa en una cosa: oro o fracaso.