Una fuerte tormenta descarga sobre Los Ángeles este lunes

Después de provocar inundaciones y cuantiosos daños en el norte de California, llega ahora al sur del estado
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Una fuerte tormenta descarga sobre Los Ángeles este lunes
La tormenta será seguida por otras a lo largo de la semana, como parte del fenómeno conocido como "río atmosférico".
Foto: Los Angeles Times/Twitter

La tormenta conocida como el “río atmosférico” o “Pineapple Express” ha causado severas inundaciones y daños en la zona norte y centro de California, y se espera que continúe y afecte también a la zona sur del estado a partir del lunes.

La tormenta invernal, que se considera la mayor que ha pasado por la región en más de una década, ha descargado con fuerza durante el fin de semana en el norte del Estado Dorado y provocado al menos una muerte así como varios rescates de conductores que se habían quedado atrapados en sus vehículos y que han sido reportados en los condados de Marin y Sonoma.

Dicha tormenta ha llegado este lunes también al sur de California, y se esperan lluvias de moderadas a fuertes que pueden registrar entre media y una pulgada en la cuenca de Los Ángeles y una pulgada y media en las zonas montañosas. Desde que la temporada de lluvias comezó en octubre, Los Ángeles ha tenido su invierno más húmedo en los últimos seis años, de acuerdo a las autoridades metereológicas.

Las precipitaciones han dificultado el tráfico matinal y motivaron al menos un rescate en el Domínguez Channel, en Gardena, donde los bomberos rescataron a una mujer del agua y buscaron durante al menos dos horas a su pareja antes de que el caso fuera clasificado como una investigación por desaparición.

Una segunda tormenta llegará a la zona norte el martes por la noche y continuará el miércoles, trayendo consigo intensas precipitaciones así como la posibilidad de nieve por encima de los 6,000 pies de altura. Una tercera vendrá el jueves por la tarde y podría provocar nevadas en zonas con una altitud de 4,000 pies o más.

Las lluvias ya han provocado inundaciones, deslizamientos de tierra y caída de árboles y postes en el norte de California, donde además en torno a 91,000 hogares se quedaron sin suministro eléctrico, según reportó un portavoz de PG&E.

Varias importantes autopistas, como las interestatales 80 y 280 o la 395 y la 101 tuvieron que ser cerradas a intervalos debido a las peligrosas condiciones meteorológicas. Asimismo, todas las carreteras que conducen al valle del Parque Nacional de Yosemite permanecen cerradas ante el temor de que el río Merced se desborde.

Otros ríos como el Cosumnes, Truckee, American o Russian también están siendo monitorizados por riesgo de provocar inundaciones. Unos 650 hogares hogares en las zonas de Monte Río y Guerneville, cerca del cauce del río Russian, en el condado de Sonoma, han recibido órdenes voluntarias de evacuación después de que el río alcanzara el nivel de riesgo de inundación.

Las inundaciones han puesto sobre alerta a la propia ciudad de Sacramento, que abrirá las compuertas del Río de Sacramento por primera vez desde 2005 para descargar parte del caudal en el aliviadero de Yolo, con el fin de evitar desbordamientos.

El riesgo de inundación continuará durante toda la semana, debido a las nuevas tormentas que se avecinan y la acumulación de nieve que podría derretirse.

Los meteorólogos también han avisado del peligro que suponen los fuertes vientos, que provocaron la muerte de una mujer en un campo de golf en el suburbio de San Ramón en la zona este del área de la Bahía, después de que un árbol le cayera encima. También consiguieron derribar la icónica secuoya conocida como “Pioneer Cabin”, atravesada por un túnel, que se encontraba en el Calaveras Big Trees State Park.

Las fuertes tormentas, pese a los riesgos que suponen, juegan un papel importante a la hora de combatir la sequía que lleva ya seis años consecutivos atenazando a California. Los meteorólogos advierten que serían necesarios varios inviernos particularmente húmedos seguidos para lograr terminar con la sequía, pero las abundantes precipitaciones y nevadas de los últimos días ayudarán a reponer los reservorios de agua y el banco de nieve de Sierra Nevada.