Comunicaciones trata de eludir el fantasma del descenso en Guatemala

Los 'Cremas', un club histórico del fútbol centroamericano, atraviesa la peor crisis deportiva de su historia
Comunicaciones trata de eludir el fantasma del descenso en Guatemala
Jugadores del Comunicaciones guatemalteco tras ganar el campeonato del Apertura 2014.
Foto: JOHAN ORDONEZ / AFP/Getty Images

El anuncio hecho en diciembre anterior y consumado en el amanecer de 2017 dejaba ver horizontes de tormenta: el Comunicaciones de Guatemala, uno de los clubes de mayor abolengo en el fútbol centroamericano y el más ganador en la historia del balompié chapín, con una treintena de títulos en sus vitrinas, había sacado de su chistera el fichaje del mexicano David Izazola, un delantero acumulador de kilómetros y camisetas que en la liga de su país nunca logró trascender.

El futbolista surgido de la reconocida cantera de los Pumas se encontraba prácticamente en el retiro cuando le llegó la oportunidad para reforzar al gigante guatemalteco. Izazola había debutado en la campaña 2011-12 con los felinos, a donde regresó en 2016 sin ninguna fortuna después de intentar encontrar regularidad en el Querétaro, San Luis, América, todos de México, y el Budapest Honvéd FC, de Hungría.

Al día de hoy el delantero mexicano suma dos goles en tres apariciones con 214 minutos jugados en el torneo Clausura 2017, pocos minutos para alguien de quien se esperaba un aporte capaz de marcar diferencias.

Pero un futbolista con tanto recorrido a los 25 años muy difícilmente significará una revelación capaz de guiar a un club a volar alto; por el contrario, es más factible que el refuerzo sea arrastrado a la dinámica de la corriente de su nuevo club y eso ha sucedido.

El Comunicaciones quizás atraviesa la peor crisis deportiva e institucional en sus 67 años de historia. Tras ocho partidos jugados marcha en el último puesto del torneo con únicamente dos triunfos, un empate y cinco derrotas; cifras muy pobres para un grande.

Pipa de la paz

De hecho, su junta directiva recientemente hizo una tregua en una pugna producto del mal paso deportivo. La cúpula del club encabezada por su dueño, el empresario de origen mexicano y naturalizado guatemalteco, Remigio Ángel González, y su brazo derecho, el también mexicano y presidente del club, Pedro Portilla (exvicepresidente del América de México), llegó a un acuerdo de colaboración con Roberto Arzú, uno de sus principales críticos y expresidente de los cremas, para intentar sacarlos del fango.

Comunicaciones carece al día de una figura de peso y sus dirigentes miran sin éxito hacia el exterior en busca de algún jugador capaz de tomar esa estafeta, incluso se han barajado los nombres del veterano delantero uruguayo Diego Forlán y del antaño eléctrico extremo brasileño Robinho, pero esas cartas representan incógnitas para un club donde por su posición actual se requieren fajadores; hombres con pulmones para dejarse la vida en el campo.

De hecho, la semana anterior el equipo crema llevó de regreso a Ronald González, exfutbolista costarricense y quien ya como técnico llevara al cuadro chapín a conquistar un título de liga en 2012, en un intento de inyectar un poco de vitamina al cuerpo de una plantilla a la cual un sector de sus aficionados han acusado de apática y de no sentir los colores de la institución.

Alguien con ese sentir a flor de piel del que tanto echan en falta los aficionados blancos es el también costarricense Rolando Fonseca, todo un ídolo entre la fanaticada de los albos. El exdelantero del Saprissa, Independiente de Medellín, América de Cali, Pachuca y La Piedad en México, entre otros clubes, obtuvo cinco títulos de liga en dos distintos periodos con el Comunicaciones y es muy cercano al expresidente Roberto Arzú, cuyo proyecto inicial era hacerse con el control total del club.

Para el exfutbolista tico, máximo goleador en la historia del equipo (164) y actual gerente deportivo del Municipal Libera, de la Primera División de su país, la grandeza de un club se mide con base en sus títulos y no en los resultados a corto plazo. Fonseca lanzó en su oportunidad un mensaje de unión hacia los aficionados de los albos: “Lo más importante para mí es que la afición no se enfríe, porque necesitamos siempre de la familia blanca, un club sin afición no es nada y los instamos a que apoyen”, dijo.

La actual situación del Comunicaciones, en real riesgo de descender a una división inferior, sin duda hace recordar casos como el del River Plate de Argentina, que en 2011 perdió la categoría, o el América de Cali, al cual casualmente le ocurrió lo mismo que al gigante argentino en el mismo 2011 y tras 63 años continuos de estar en la máxima categoría de su país.

El Comunicaciones busca entonces evitar el naufragio, y el sendero emprendido de eliminar diferencias y trabajar de la mano en busca de recomponer el camino parece la medida más acertada, sin embargo, hay un distanciamiento evidente entre la actual dirigencia del club y la molesta afición del equipo, que ya ha pedido a gritos la salida de Julio González, gerente deportivo, al considerarlo responsable de la partida de su figura José Manuel Contreras, el “Moyo”, hoy en el Antigua GFC, que ante la crueldad de este juego marcha líder del campeonato guatemalteco con 16 puntos.

“Hay que despertar el sentimiento de amor a la camisa. La confianza y la comunicación son importantes, siempre que el jugador tenga cariño a esa camisa. Vamos a trabajar para ver a Comunicaciones en los lugares que todos los queremos ver, pero yo no voy a prometer nada”, ha dicho Ronald González, quien volvió a Guatemala para salvar a uno de sus equipos favoritos, un club inmenso en Centroamérica que hoy luce indefenso como una ballena varada en la playa.

Un grande en apuros

67 años de vida tiene el club Comunicacones FC de Guatemala, antes llamado Hospicio FC

2015 la FIFA lo cataloga como uno de los ‘clubes clásicos del mundo’, único en Guatemala

30 títulos de liga tiene en sus vitrinas el equipo blanco

0 ocasiones ha descendido a la categoría inferior del fútbol guatemalteco

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