Casa Blanca desmiente rumores de cambios al TLCAN

Casa Blanca desmiente rumores de cambios al TLCAN
Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
Foto: Jim Lo Scalzo - Pool / Getty

WASHINGTON.-  La Casa Blanca negó este jueves que el presidente Donald Trump esté dando marcha atrás en su promesa electoral de rehacer por completo el tratado comercial de EEUU con México y Canadá, pese a que un borrador filtrado a la prensa muestra apenas cambios modestos y desató un debate sobre cómo mejorarlo.

Durante la campaña electoral, Trump prometió devolver millones de empleos industriales a EEUU, y renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, o NAFTA, por su sigla en inglés) o retirar a EEUU del pacto comercial con México y Canadá.

Sin embargo, un borrador de ocho páginas del director interino de la Oficina del Representante de Comercio Exterior (USTR), Stephen P. Vaughan, filtrado a este diario y otros medios, no es tan ambicioso como el plan que delineó Trump en su campaña populista.

En su acostumbrada rueda de prensa, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo que el documento “no es una declaración de la política de la Administración en este momento”, máxime cuando Robert Lighthizer, no ha sido nombrado oficialmente al mando de USTR .

El contenido del borrador, argumentó Spicer, “no es una evaluación precisa de dónde estamos en estos momentos”.

Sus declaraciones, sin embargo, contrastan con el documento enviado a los legisladores, que delinea claramente, por ejemplo, el estricto cumplimiento de las normas ambientales y laborales. Sin embargo, omite mencionar castigos para países que manipulen sus divisas, pese a que durante la contienda Trump acusó a China de manipular su moneda para aventajar a EEUU en la arena comercial.

El documento, además, permite imponer tarifas si las autoridades constatan que un aumento en las importaciones de México y Canadá amenaza con “un serio daño” a la economía de EEUU.

“El persistente déficit de EEUU en su intercambio de bienes con Canadá y México exige que esta administración tome una acción rápida para revisar la relación (comercial), para que refleje y responda a los nuevos retos del siglo 21”, explicó Vaughan.

Presiones para un cambio en NAFTA

Aunque no han comenzado las negociaciones, grupos a favor y en contra hacen lo propio para convencer al gobierno a que realice cambios que verdaderamente ayuden a los trabajadores.

Y el proceso, a juzgar por el documento, no será fácil ni rápido, como sugirió Trump durante la contienda.

En declaraciones a este diario, el congresista demócrata por Texas, Henry Cuéllar, reiteró su llamado a que el gobierno de Washington “actualice el NAFTA para el siglo 21”.

“Me alegra que el presidente Trump esté dando marcha atrás a su retórica de campaña de eliminar por completo el acuerdo comercial, porque le ha servido a los negocios en Texas y a toda la economía estadounidense”, afirmó Cuéllar, quien se describió optimista de lograr mejoras al tratado.

Cuéllar expresó preocupación de que la aplicación de tarifas temporales a productos importados, equivale a imponer restricciones al comercio internacional “por la puerta trasera” y poner en riesgo empleos en EEUU.

“Le garantizo a mis votantes que seguiré de cerca este asunto, para proteger el comercio que sustenta a millones de empleos en Texas”, dijo Cuéllar.

En un “podcast”, Vanda Felbab-Brown, analista de la Institución Brookings, afirmó que las empresas estadounidenses “se están beneficiando fuertemente de este tratado, porque las hace  más competitivas”.

Pero Erich Pica, presidente de “Friends of the Earth”,  un grupo ambientalista, afirmó que el plan filtrado a la prensa “traiciona a los trabajadores y al planeta”, porque deja en pie cláusulas que permiten que las corporaciones globales puedan demandar a otros países ante tribunales de arbitraje favorables al empresariado.

“Estos tribunales permiten que las corporaciones castiguen, mediante la imposición de masivas compensaciones monetarias, a gobiernos que deseen hacer cumplir regulaciones ambientales” y medidas para el bien público, señaló Pica.

Según el Centro para Investigaciones Económicas y Políticas (CEPR, en inglés),  el NAFTA también perjudicó la economía en México, donde la pobreza se disparó, sumando a 20,5 millones de personas en las filas de pobres entre 1994 y 2014. Además, el pacto comercial desplazó a casi cinco millones de pequeños agricultores.

Por su parte, Melanie Foley, activista del “Global Trade Watch” del grupo Public Citizen,  dijo que para que el NAFTA verdaderamente represente los intereses de los trabajadores de EEUU, el pacto tendría que liberalizar la competencia por los medicamentos genéricos –ahora monopolizados por las grandes farmacéuticas-, exigir que los alimentos importados cumplan las normas de seguridad, y eliminar incentivos para el traslado de empleos al exterior, entre otros cambios.

Foley argumentó que el proceso de renegociación tiene que ser transparente, para evitar que las grandes corporaciones puedan colar cláusulas que les beneficien, en detrimento de los trabajadores.

El debate sobre el futuro de NAFTA, puesto en marcha en 1994, se produce mientras diversos economistas argumentan que la pérdida de seis millones de empleos en el sector manufacturero en los últimos 25 años se ha debido a la automatización, no a las fuerzas del comercio internacional.

El uso de robots industriales fue el culpable de la pérdida de hasta 670,000 empleos entre 1990 y 2007, según un estudio conjunto del Massachusetts Institute of Technology y la Universidad de Boston.