Llegaría a 15.000 el número de hijos de deportados en hogares temporales

Indocumentados deben prepararse para que sus hijos cuenten con un tutor legal y así no terminen en hogares temporales.
Llegaría a 15.000 el número de hijos de deportados en hogares temporales
Walter Escobar, de siete años y oriundo de Texas, sostiene una fotografía de su familia, incluyendo a su padre José Escobar, quien fue deportado de los EE.UU.
Foto: Michael Reynolds / EFE

Más de 5.000 hijos menores de deportados viven en hogares de crianza temporales en el país y la cifra va en aumento, por lo que los expertos instan a los padres proclives a deportación a nombrar tutores legales para que los niños no entren en un sistema del cual no se sabe cuándo podrán salir.

De acuerdo a un estudio nacional realizado por Applied Research Center (ARC), el número de niños en hogares de acogida (Foster Care) puede llegar a 15.000 en cinco años con el endurecimiento de la política migratoria impuesto por el presidente Donald Trump.

El informe revela que en los estados o condados donde la policía local colabora activamente con inmigración, los niños enfrentan mayores barreras para reunirse de nuevo con sus familias.

Es el caso de Maricopa (Arizona) donde la policía local firmó convenios con el Servicio de Inmigración y Aduana (ICE) cuando Joe Arpaio era alguacil. Allí, los niños en hogares temporales tienen un 29 % más de posibilidades de tener un padre en centros de detención o deportados.

La activista Reyna Montoya, fundadora de la organización Aliento en Arizona, indicó a Efe que, debido al grave problema de la separación de familias, los padres deben de estar preparados para que sus hijos cuenten con un tutor legal y no puedan ser así dirigidos a hogares temporales.

“Es muy importante que los hijos cuenten con una carta poder para que puedan volver a unirse con sus familias, ya que al gobierno no le interesan los derechos de los inmigrantes y ejercen la ley de manera violenta para quitarle los derechos sobre sus propios hijos“, expresó.

Ya en 2011 Shattered Families de Race Forward subrayó en un informe que decenas de miles más niños iban a estar en riesgo de ser separados de sus familias en los próximos años si ICE y el Sistema de Bienestar Infantil no cambiaban sus políticas.

Existen pocas cifras actualizadas sobre deportaciones de personas con hijos que quedan en Estados Unidos. Según la organización Colorlines, en los primeros seis meses de 2011, con Barck Obama en la Casa Blanca, más de 46,000 padres de niños estadounidenses fueron deportados.

Nora Sándigo, fundadora de Children Foundation, con sede en Florida, dijo a Efe que ella ha visto de cerca la angustia, el llanto y la desolación de los menores al ser separados de sus padres.

Desde hace años se encarga de un refugio para menores de hijos deportados. Los padres les entregan las custodias para que sus hijos no caigan en el sistema gubernamental, que alarga la separación y en ocasiones lleva a la desintegración total de las familias.

Actualmente cuenta con 1,029 menores de todo el país en custodia temporal, pero aseguró que las cifras van en aumento significativamente desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca el 20 de enero pasado.

“Estamos hablando de un aumento del más del 50 % de menores que están llegando, he recibido mucho más peticiones que aún no se han procesado a raíz de los tres meses de la nueva administración, pero de igual forma aumentan los desvelos, las ausencias en clases, los llantos, son situación que causan grandes estragos en los niños”, expresó la activista nicaragüense.

Mencionó que la población inmigrante vive con “pánico” ya que la situación se está manejando como una persecución generalizada.

“Cuando anuncian que van a contratar más agentes de ICE, es como decir vamos a militarizar el país, para atacar a toda esta gente, por eso los padres esta desesperados llenando más solicitudes para dejar en custodia a sus hijos con un poder legal” ante notario, detalló.

Por su parte, Montoya señaló que es un gran negocio lo que hacen las agencias de cuidado temporal, ya que reciben ingresos por cada menor que llegan a sus centros de bienestar infantil.

“Lo mismo pasa con los padres que los llevan a los centro de detención, mantienen la economía, y aparte trabajan todo el día por la paga de un dólar, las familias tienen que ayudarlos para que coman bien, para que puedan comunicarse, porque la condiciones son inhumanas”, dijo.

Mientras que Rinku Sen, presidente y director Ejecutivo de Race Forward y editor de Colorlines, indicó que la aplicación de la ley de inmigración aumenta considerablemente las posibilidades de que los miembros de una familia separada nunca se vuelvan a ver.

“Detener y expulsar a los padres destroza a las familias y pone en peligro a los niños que quedan atrás. Es inaceptable, no es estadounidense, y una clara señal de que necesitamos revisar nuestras políticas de inmigración”, concluyó.