Puebla se sacude con el efecto cucaracha del crimen organizado

Tenían armas de alto calibre y usaron a mujeres y niños como escudos

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Puebla se sacude con el efecto cucaracha del crimen organizado
Operativo contra robo de combustible
Foto: Alex Cortés / EFE

MÉXICO.- El conservador estado de Puebla vive un infiernillo que lo ubica en los últimos dos años como uno de los más peligrosos del país a consecuencia del efecto cucaracha; es decir, por criminales organizados que huyeron al ser perseguidos de otros estados principalmente de los alrededores como Veracruz, Guerrero y hasta de la Ciudad de México.

Previo a los hechos ocurridos en las últimas horas, donde un enfrentamiento entre ladrones de combustible y fuerzas federales terminó con 10 muertos, la otrora entidad que se vanagloriaba de su seguridad, se coronó trágicamente en varios top ten a nivel nacional.

Puebla es el cuarto por el número de tomas clandestinas (que se concentraban en cuatro municipios), según un reporte de Petróleos Mexicanos; el quinto en secuestros, de acuerdo con la organización civil Alto al Secuestro y el segundo por el incremento de asesinatos de mujeres con un incremento del 900% y 292 casos, como reportó oficialmente el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El gobierno del estado argumenta que la mayoría de estos problemas son derivados de delitos federales que integran células del crimen organizado.

La consultora especializada en riesgos Etellekt precisa que en Puebla operan principalmente el Cártel Jalisco Nueva Generación y Los Zetas con gran capacidad  de armamento y apoyados por células locales y autoridades corruptas en algunos municipios.

En el operativo realizado el miércoles en contra de los ladrones de combustible – a los  que localmente se les conoce como ‘huichicoleros’-  en el municipio de Quecholac, participaron 1000 elementos del ejército,policía estatal y antimotines con vehículos astillados y hasta un helicóptero y, aún así, los delincuentes mataron a cuatro militares.

Tenían armas de alto calibre y usaron a mujeres y niños como escudos.

“El problema es que si se atacan en la Sierra Norte o Los Matoras, por ejemplo, al día siguiente aparecen en Huachinango y Zacatlán, si reformamos nuestra vigilancia en la frontera de  Guerrero y Oaxaca aparecen en Matamoros y Acatlán… Están en todas partes”, dijo el analista político poblano Luis Lozada.

Los delincuentes han tomado de tal forma el estado que se han hecho del control de las carreteras como de los tramos entre Veracruz y Tezitlán y la ruta entre Esperanza- Orizaba- Córdoba, para los que algunos países europeos han lanzado alerta a sus ciuda nos para evitar esa región.

El perfil de los delitos que antes se escuchaban en los estados de Tamaulipas y Veracruz  alcanzó a Puebla, donde anteriormente no era frecuente escuchar casos como  el secuestro y asesinato de tres policías investigadores de la Fiscalía de Secuestros y Delitos de Alto Impacto local. O el asesinato de un bebé y la violación de su madre y tía que viajaban en la autopista México- Puebla.

“Ninguna situación es aliada y el efecto cucaracha es uno de los más comunes en los lugares donde no hay un sistema que combata la impunidad de raíz, donde sólo se persigue con armas”, comenta el analista José Fernández, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey