Perdonan delitos de algunos inmigrantes para ayudarlos a evitar la deportación

Cuando una deportación es inminente por un delito cometido en el pasado, el perdón o conmutación de la pena por el gobierno estatal puede ayudar, aunque no garantiza, a evitar la deportación

Perdonan delitos de algunos inmigrantes para ayudarlos a evitar la deportación
Hector Barajas, el veterano deportado tras servir en las Fuerzas Armadas estadounidenses por un delito cometido al salir del servicio. (Aurelia Ventura)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

Esta semana, el gobernador de Virginia Terry McAuliffe otorgó un perdón a la inmigrante Liliana Cruz Mendez, madre de dos niños, por un delito del que fue convicta en 2014: manejar sin licencia.

Esta puede ser la única esperanza para que esta madre de dos hijos ciudadanos evite ser deportada, luego que ICE la arrestó durante una cita anual la pasada semana, un cambio de política respecto al permiso de estadía que recibió durante el gobierno anterior.

Cruz Mendez sigue detenida por ICE y se le está siguiendo un proceso de deportación, en parte porque tiene ese delito en su record, un delito en el que incurrió precisamente por ser indocumentada.

“Creemos que este perdón ayudará a liberar a Liliana”, dijo Gustavo Torres, el director ejecutivo de CASA, una organización no lucrativa que defiende a la madre de familia. “Si el razonamiento del gobierno es que hay que priorizar su deportación porque es una delincuente, este perdón debilita ese argumento”.

Pero el caso de Cruz Méndez es sólo el más reciente en una serie de instancias en las que gobernadores de varios estados han decidido ofrecer perdones oficiales a delitos cometidos por algunos inmigrantes, para ayudarlos a luchar contra la deportación.

No es la primera vez que esto ocurre, pero los casos están volviéndose más comunes en tanto las agencias migratorias intensifican sus operativos para deportar a inmigrantes con cualquier tipo de antecedente penal.

No todos los perdones van a casos tan leves como el de Cruz Mendez, únicamente convicta de manejar sin licencia y que fue arrestada en 2013 por ese cargo, luego que ser detenida por un faro roto en su vehículo.

El pasado viernes, el gobernador de Colorado John Hickenlooker perdonó a un inmigrante cubano, Rene Lima-Marin, quien siendo adolescente fue convicto de dos robos a mano armada a tiendas de video. Su pena: 98 años en prisión.

Tras servir 10 años fue liberado por error y rehizo su vida, casándose, teniendo dos hijos y comprando una casa, pero la justicia lo arrestó de nuevo en 2014, al darse cuenta del error. La pasada semana, un juez liberó a Lima-Marin, pero fue inmediatamente arrestado por ICE para ser deportado a Cuba.

“El caso de René Lima Marín reúne varias condiciones extraordinarias”, dijo el gobernador de Colorado. “El cometió delitos graves cuando era muy joven y creo que fue convicto justamente y castigado. Pero si la rehabilitación es el objetivo de la prisión, él se ha rehabilitado”.

No siempre funciona, al menos de inmediato

A pesar del perdón, ni René Lima, ni Cruz Mendez han sido todavía liberados por ICE. El caso del cubano es más complicado, porque tiene una deportación previa.

Andrew Novak, profesor asistente de criminología de George Mason University dijo que el perdón de gobernadores a inmigrantes por delitos estatales es una herramienta que aún no se ha usado al máximo, pero también tiene sus límites.

Novak explicó que la ley federal permite una “excepción” a la deportación para personas que han recibido un perdón completo del gobierno estatal luego de cometer un delito, pero no todos los delitos califican.

“Esto no aplica a delitos de drogas, ni siquiera a los no violentos, tampoco a los delitos con arma, violencia doméstica, tráfico humano, espionaje y varios otros”, dijo el experto. “El perdón de un gobernador por uno de estos delitos puede no ser suficiente para detener una deportación”.

Pero de acuerdo a la ley, sí existen casos en los que un perdón puede allanar el camino para luchar contra la deportación de un inmigrante. El caso de Cruz Mendez puede ser uno de ellos.

El mes pasado, tres veteranos deportados por delitos cometidos después del servicio en guerras de Estados Unidos fueron perdonados por el gobernador Jerry Brown.

Uno de ellos, Hector Barajas, lidera un grupo de ayuda a veteranos en Tijuana y está tramitando su ciudadanía bajo una ley que facilitan la naturalización a veteranos que han servido en guerra. El espera que el perdón del delito cometido hace muchos años le ayude a allanar el camino y el regreso a casa.

El día de abril que recibió la noticia, Barajas dijo a La Opinion que su primera reacción había sido llorar.

“Aún no estamos en casa, pero creo que ahora será un millón de veces más fácil”