Arranca cumbre centroamericana con énfasis en desarrollo económico

El vicepresidente Mike Pence lideró el primer día del encuentro
Arranca cumbre centroamericana con énfasis en desarrollo económico
El vicepresidente Mike Pence acudió a Miami al encuentro sobre Centroamérica.
Foto: Joe Raedle/Getty Images

MIAMI.- La primera cumbre regional sobre Centroamérica bajo la Administración Trump arrancó este jueves en Miami (Florida) con elogios, fuertes gestos simbólicos hacia los países del “Triángulo del Norte” y sin anuncios concretos, en el marco de un ambicioso diálogo sobre los asuntos económicos, migratorios, y de seguridad más espinosos en la zona.

El vicepresidente Mike Pence, y el secretario de Estado, Rex Tillerson, fueron los principales oradores del primer día de la “Conferencia para la  Prosperidad y Seguridad en Centroamérica”, en la que reiteraron el compromiso de EEUU con el desarrollo económico en la región y el combate al crimen organizado.

En su discurso al mediodía, Pence dijo que el encuentro es “testimonio” del compromiso de Trump con una Centroamérica “más fuerte, más segura y más próspera”.

Pence elogió los “valientes” esfuerzos de El Salvador, Guatemala, y Honduras contra la corrupción, el crimen y el narcotráfico, y anunció que viajará este verano a Centro y Sudamérica “para continuar construyendo sobre el buen trabajo que se realiza en esta conferencia”.  

La Casa Blanca dijo que Pence viajará entre el 13 y 18 de agosto a Cartagena y  Bogotá, Colombia; Buenos Aires, Argentina; Santiago, Chile; y Panama City, Panamá.

El vicepresidente hizo breve mención de migrantes que “escapan de la pobreza y la violencia”, pero enfocó su artillería en las bandas criminales que la Administración intenta desmantelar a través de una “estrategia agresiva” que, en su opinión, ya está surtiendo efecto.

Si bien Centroamérica se beneficia con el intercambio comercial también sufre la “plaga de pandillas y organizaciones criminales que promueven la inmigración ilegal” y el narcotráfico, son “mercaderes de la muerte en la región”, y afectan la seguridad en las calles y comunidades en EEUU, resumió.

Centroamérica es una de las regiones más convulsionadas del mundo, aquejada por una volátil mezcla de pobreza, violencia de pandillas y del crimen organizado. Se calcula que en la última década, casi tres millones de migrantes del “Triángulo del Norte”, en su mayoría mujeres y niños, han emigrado hacia México y EEUU.
El gobierno de EEUU contribuyó $650 millones para la región en el año fiscal 2017, y  ha solicitado $460 millones para el año fiscal 2018.

Horas antes, en la sesión plenaria de apertura, Tillerson dijo que la prosperidad de Centroamérica es una pieza “importante” de la política exterior de EEUU, ya que “nuestros intereses de prosperidad y seguridad están estrechamente vinculados”.

Una Centroamérica más próspera y más segura hará mucho para detener la migración ilegal y peligrosa, derrotar a los cárteles transnacionales de la droga y las pandillas, y acabar con la corrupción en sus economías”, dijo el jefe de la diplomacia estadounidense.   

“Sin seguridad, es imposible tener la estabilidad que conduzca a un desarrollo económico sólido”, enfatizó.

El encuentro de dos días, coauspiciado por México y realizado en el recinto de la Universidad Internacional de Florida (FIU), reunió a funcionarios de alto rango de EEUU y México, así como a los presidentes de Honduras, Juan Orlando Hernández, y de Guatemala, Jimmy Morales, y el vicepresidente de El Salvador, Oscar Ortiz.

No hubo mención alguna, al menos en público, de las deportaciones de refugiados y solicitantes de asilo, ni del futuro derrotero del programa de Estatus de Protección Temporal (TPS) que beneficia a unos 300,000 inmigrantes indocumentados de El Salvador, Honduras y Nicaragua.

El pasado 22 de mayo, el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, extendió por seis meses el TPS para los haitianos, pero indicó que más adelante anunciaría su decisión respecto a los inmigrantes de los otros países, cuyos permisos vencen en 2018.

El segundo día de la conferencia, liderado por Kelly, estará centrado en temas de seguridad, y se prevé que surja el tema de inmigración.

Expectativas de encuentro

En declaraciones a este diario, Carlos Díaz Rosillo, director de política y coordinación interagencial de la Casa Blanca, anticipó como resultados concretos el fortalecimiento de las relaciones de EEUU con la región, y el compromiso de los países del “Triángulo del Norte” por adoptar reformas en los sectores de energía, seguridad, y política tributaria, que “creen las condiciones para frenar la emigración ilegal”.

Preguntado sobre las protestas contra su gobierno por las deportaciones, Díaz Rosillo señaló que “hay protestas por todo”, por lo que hace o deja de hacer Trump, pero el mandatario “está trabajando fuertemente a diario” por el bienestar de los estadounidenses.

Por su parte, Eduardo Gamarra, profesor y analista político de la FIU, dijo la sola realización del encuentro es un paso “positivo”, ante los ataques de la Administración contra los latinos, el comercio, la inmigración o el desarrollo económico, banderas que enarboló EEUU durante décadas.

“Tuvimos seis meses de bombardeo, calificando a los latinos como ‘bad hombres’. Este encuentro es positivo porque se presenta como un diálogo con presidentes y cancilleres, y creo que por lo menos empezaría a ver los problemas desde una realidad más objetiva, y no desde el contexto de la ideología que ha caracterizado a este gobierno”, puntualizó Gamarra.

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