Reevaluación de parques nacionales, un error monumental

La llamada “reevaluación” del Presidente Trump amenaza a los monumentos nacionales del Desierto de Sonora, Carrizo Plain y las Montañas de San Gabriel entre otros
Reevaluación de parques nacionales, un error monumental
Foto: Cortesía LCV Chispa AZ

Los parques y monumentos nacionales de todo el país enfrentan nuevas amenazas de parte de la administración de Donald Trump. Aparte del deplorable presupuesto del Presidente Trump que resulta en devastadores recortes para los diversos departamentos y agencias que tienen la misión de administrar y manejar nuestras tierras y aguas públicas, Trump también ha emitido una orden ejecutiva sin precedentes, la cual instruye al Secretario del Departmento del Interior Ryan Zinke a que “reevalúe” la designación de todos los monumentos nacionales que han realizado los presidentes desde 1996. Esta “reevaluación” podría deshacer las designaciones de docenas de monumentos nacionales – incluyendo  sitios importantes que brindan a muchas familias latinas y comunidades de color acceso al entorno natural y que cuentan nuestra historia.

Un tema queda claro: el público quiere mantener protegidos todos nuestros monumentos nacionales. De hecho, la Liga de Votantes por la Conservación(LCV) se asoció con nuestras filiales estatales y con una amplia coalición de organizaciones y defensores comunitarios , como la fundación Hispanic Access Foundation, para ayudar al público a enviar más de  2.7 millones de comentarios de apoyo hacia nuestros monumentos nacionales.  El gigantesco torrente de entusiasmo de la gente de todo el país durante el período de comentarios del público incluye muchas voces de la región suroeste del país que está haciendo un llamado a Trump y a Zinke para que mantengan las protecciones a los monumentos nacionales designados en estados como California y Arizona—la gente de este país no quiere darle un revés a nuestros monumentos, ni tampoco queremos verlos explotados.

El equipo de Chispa Arizona de LCV recientemente visitó el Monumento Nacional del Desierto de  Sonora, situado a una hora al suroeste de Phoenix. El Presidente Bill Clinton designó a éste como monumento nacional en el 2001 para ayudar a preservar lo que el describió como un “ecosistema desértico con una gama extraordinaria de recursos biológicos, científicos e históricos.” El monumento, que es parte del Sistema de Conservación de Paisajes Nacionales, incluye montañas, veredas y bosques extensos de cactus de saguaro, y brinda excelentes oportunidades para la recreación al aire libre y para los locales, sentir una profunda conexión con la tierra. Mientras caminábamos por el desierto con el sol a nuestras espaldas, nos detuvimos a observar las montañas y la belleza de un altísimo cactus ante nosotros—me sentí total e indudablemente identificada con mis alrededores solamente por visitar este monumento.

En unos cuantos estados hacia el Oeste, en California, las comunidades también valoran sus espacios al aire libre. Cada fin de semana, las familias de la zona de Los Angeles salen en grupo a las veredas locales para hacer caminata, andar en bicicleta por las veredas de las montañas, y convivir con sus familiares. Los Angeles es particularmente único porque hay varios e impresionantes monumentos nacionales fácilmente accesibles por automóvil, incluyendo el Monumento Nacional de las Montañas de San Gabriel y el Monumento Nacional de Carrizo Plain.

De hecho, LCV recientemente se unió al Congresista Salud Carbajal (CA-24), al grupo Friends of the Carrizo Plain, y a otros en un tour del Monumento Nacional de Carrizo Plain. Esta vasta zona, que ocupa  205,000 acres de California central, fue el sitio del famoso “superbloom” de flores de intensos colores y a la que también se le denomina “Serengeti de California” durante las estaciones más secas.

Este fantástico paisaje también alberga tesoros culturales que cuentan las historias de los pueblos indígenas que vivieron hace siglos en lo que hoy en día es California. Painted Rock (Roca Pintada), por ejemplo, es una gran formación de piedra arenisca que el pueblo Chumash considera sagrada. El sitio tiene miles de años de historia, y contiene pictogramas que datan de casi 4 mil años atrás. Desafortunadamente, una buena parte de esta historia fue arrasada por el vandalismo que por años la desecró antes de recibir la designación de monumento. Si bien éstas no son el tipo de riquezas valoradas por Trump, nosotros, o sea el pueblo, sabemos que debemos proteger esta rica historia cultural o corremos el riesgo de perderla, como casi le sucede a Carrizo Plain.

El Monumento Nacional de las Montañas de San Gabriel, que consiste en cerros y bosques con vista a la ciudad de Los Angeles, sirve de espacio para que las familias y aquellos residentes de las zonas urbanas, tengan un espacio al aire libre para disfrutar todos juntos– y accesible para todas las comunidades, pero especialmente para las de bajos recursos y de color del área de Los Angeles.

La Congresista Judy Chu (CA-27) y grupos locales trabajaron por más de una década para fortalecer las protecciones a las Montañas de San Gabriel, y el Presidente Barack Obama las designó como monumento nacional en el 2014. Grupos, como San Gabriel Mountains Forever, y activistas de justicia ambiental están luchando para garantizar que las comunidades de color se sientan bien recibidos en el monumento. Estos grupos están haciendo que San Gabriel se sienta más accessible. Han estado al frente del esfuerzo para que se contrate a guardias de parque multilingües  y a personal que reciba y salude a los visitantes al monumento.

La llamada “reevaluación” del Presidente Trump amenaza a los monumentos nacionales del Desierto de Sonora, Carrizo Plain y las Montañas de San Gabriel y a muchas otras tierras públicas que nos definen como nación. Esta “re-evaluación” es parte de un ataque coordinado para vender nuestros sitios emblemáticos al más alto postor.

Debemos pronunciarnos a favor de nuestros parques y nuestros monumentos ante nuestros funcionarios electos, en las redes sociales y visitando estos lugares y compartiendo lo que significan para nosotros. En mi papel de madre de un niño de dos años, no puedo imaginar criarlo sin llevarlo de visita al Monumento Nacional de los Derechos Civiles en Birmingham, Alabama, un lugar que visité por primera vez hace dos años para presenciar la experiencia de un capítulo crucial en nuestra historia nacional, o el Monumento Nacional de las Secoyas Gigantes, situado en su natal California, para sentir la maravilla de los árboles del tamaño de gigantes donde nos tomamos nuestras primeras fotos como familia.

La re-evaluación de la administración termina el 24 de agosto. Debemos alzar la voz de las comunidades locales que frecuentan estos monumentos, hacer que nuestras voces digan a coro que éstas son nuestras tierras, y debemos seguir en la lucha por la protección de estos paisajes monumentales que nos pertenecen a todos y que deben permanecer para el uso del público.

Por Betsy Lopez-Wagner, Chispa de la Liga de Votantes por la Conservación (LCV)