El Estado mexicano subsidió a “Los Zetas” en Coahuila, destaca informe

David Loreto Mejorado, un personaje siniestro del cártel convirtió una cárcel de Piedras Negras en un centro de exterminio

Autoridades mexicanas investigan las desapariciones ocurridas en el penal de la ciudad de Piedras Negras.
Autoridades mexicanas investigan las desapariciones ocurridas en el penal de la ciudad de Piedras Negras.
Foto: Archivo / EFE

MEXICO – Entre 2010 y 2011, David Loreto Mejorado, un personaje siniestro del cártel de los Zetas, al que apodaban “Comandante Enano’’ tomó el control total de la cárcel de Piedras Negras, Coahuila, ubicada a poco más de seis kilómetros de la frontera con Estados Unidos, para convertirla en un centro de masacres, torturas, secuestros y tráfico de drogas, sin que el Estado mexicano dejara en ningún momento de dar dinero para su sustento.

“La cárcel era un cuartel que jugaba un papel clave en el esquema de negocios y terror Zeta y, aún cuando conocían lo que sucedía, el gobierno estatal y el federal subsidiaron el centro penitenciario’’, dijo Sergio Aguayo, investigador del Colegio de México, uno de los más importantes del país, al presentar un informe que, según sus colegas, correligionarios y hasta funcionarios del gobierno de Coahuila, es “amargamente“ preciso: El Yugo Zeta.

“En 2011 el presupuesto gubernamental dedicado a las cárceles de Coahuila fue de 135 millones de pesos’ (unos 7,500 millones de dólares)’’.

Los tentáculos de Loreto Mejorado alcanzaron tal poder que se hizo de la cárcel un centro de exterminio, según las descripciones que hicieron algunos criminales capturados. Ahí llegaban cadáveres desmembrados para su incineración o disolución en ácido o personas aún con vida a los que mataban de un tiro o un martillazo en la cabeza.

“Los testimonios hablan de que en muchos casos se trataba de chapulines (vendedores de droga ajenos a los Zetas), personas que les debían dinero, familiares de ambos, y otras personas sin vínculo con las drogas ni con actividades criminales. Ahí desaparecieron habitantes de Piedras Negras, Acuña, Allende, Morelos, Nava, Villa Unión y Zaragoza’’, detalla el informe.

Comandante Enano, como “Jefe de la  Cárcel“, medía su poder por el nivel de las excentricidades de sus pasatiempos que iban de electrocutar a homosexuales, como lo hizo con un recluso que pilló teniendo relaciones sexuales con otro, a disparar a los guardias por diversión o seleccionar para su placer a las esposas, hermanas o familiares de los internos.

“Todos son hechos y testimonios públicos que deben ser investigados“, agregó Jacobo Dayan, especialista en Derechos Humanos y analista internacional, durante la presentación del informe donde se expuso que ya muchos de estos criminales han sido encarcelados (entre ellos, Comandante Enano), pero  faltan otros que, por omisión o premeditación, también fueron culpables.

Los hechos ocurrieron durante el periodo de gobierno de Humberto Moreira, hermano de Rubén Moreira, el actual gobernador, quien, según Aguayo, colaboró ampliamente en su investigación académica. Humberto ha sido señalado por testigos de recibir millones a cambio de dejarlos operar en la entidad.

Otra función del penal de Piedras Negras en esa época era ser bodega para las drogas, desde donde se distribuía en carros robados que se transformaban en vehículos anónimos e irreconocibles en un taller de hojalatería dentro de la prisión que anteriormente servía para capacitar  a los presos.

También se hacían uniformes militares, trajes de la Marina y otras corporaciones policíacas que usaban los Zetas en sus operativos para confundir al enemigo. Se manufacturaban fundas para chalecos anti balas, fornituras, cintos de tipo policial, tirantes para colgar armas largas, funda para cargas pistolas y cargadores.

Se tiene documentación, además, de que de la cárcel de Piedras Negras salieron presos para vengar delaciones que terminaron en masacres tanto es esa ciudad como en Allende, una de las más documentadas con hasta 60 muertos.