Trump y aliados republicanos celebran en Casa Blanca aprobación de polémico plan fiscal

Los demócratas usarán las imágenes de celebración en contra de los republicanos en 2018
Trump y aliados republicanos celebran en Casa Blanca aprobación de polémico plan fiscal
Foto: Getty Images

WASHINGTON— La Navidad llegó temprano para el presidente Donald Trump y sus aliados en el Congreso tras la aprobación este miércoles de un polémico y masivo plan de recortes de impuestos que, según afirmaron, beneficiará a los trabajadores, pero que la oposición piensa usar como arma electoral en 2018.

Con aire triunfalista, Trump recibió en la Casa Blanca a los legisladores republicanos que le entregaron hoy su mayor victoria legislativa este año y que describieron como la reforma fiscal más amplia en el país en tres décadas.

“Rompimos todo récord… es el mayor recorte de impuestos en la historia de nuestro país –y una reforma, pero también un recorte de impuestos. Realmente algo especial”, manifestó Trump, desde el césped sur de la Casa Blanca, donde repitió el eslogan de su campaña presidencial de “recuperar la grandeza de EEUU” (“Make America Great Again”).

Según Trump, una familia típica de cuatro miembros y con ingresos de $75,000 verá un recorte tributario de más de $2,000, y los agricultores y pequeños comerciantes también se beneficiarán del plan.

La Casa Blanca aún no ha dado fecha para la firma y promulgación de la ley, pero hoy el ambiente era de fiesta, con gran pompa y música navideña de la banda de los Marines, y bebidas no alcohólicas para los invitados.

Desde un podio, Trump y los principales líderes republicanos de ambas cámaras del Congreso –casi todos hombres blancos- destacaron las bondades del plan tributario, que entrará en vigor el próximo año.

El vicepresidente Mike Pence y los principales líderes republicanos del Congreso, Paul Ryan, en la Cámara de Representantes,  y Mitch Connell, en el Senado, tomaron turnos para derrochar elogios hacia  la obra y figura de Trump, pese a que en 2016 éste hizo campaña contra el “establishment” republicano en Washington.

La medida fue aprobada esta madrugada por el Senado, con 51 votos a favor y 48 en contra, todos de los demócratas, y horas después por la Cámara de Representantes, en una segunda votación de 224-201, tras realizar  unos ajuste técnicos en el texto final.

Al igual que ayer, una decena de legisladores republicanos de la Cámara Baja también votaron hoy en contra de la medida.

El líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, advirtió esta madrugada que los republicanos “se arrepentirán” de haber aprobado este plan, que su bancada ha calificado como un “timo” para las familias trabajadoras y un “obsequio navideño” para las grandes corporaciones, millonarios donantes republicanos, y hasta para la familia Trump.

La sesión del voto del Senado estuvo presidida por Pence, quien llegó al Capitolio en calidad de presidente de la Cámara Alta para romper un posible empate. Desde la galería, activistas interrumpieron varias veces la sesión con gritos en contra de la legislación.

Según los republicanos, la medida simplificará el código tributario, incentivará la creación de empleos, y dará recortes de impuestos a buena parte de las clases media y trabajadora.

Para la oposición y la mayoría de grupos cívicos, incluso de centros de análisis independiente, la legislación beneficiará principalmente a las grandes corporaciones y los millonarios, abultará aún más el déficit, e hipotecará a futuras generaciones.

Además perjudicará a residentes en estados con altas tasas tributarias, como California y Nueva York, porque reduce las deducciones por los impuestos locales y estatales.

La política de redistribución de la riqueza que promueven los republicanos, conocida en inglés como “trickle down economics”, ya se ha probado en décadas pasadas y no ha surtido el efecto deseado.

Horas antes, en una reunión con miembros de su Gabinete, Trump afirmó erróneamente que su Administración logró eliminar “Obamacare”.

El plan fiscal, sin embargo, incluye sólo una cláusula que elimina la exigencia de comprar seguro médico so pena de multas, que es una de las piedras angulares de la reforma sanitaria de 2010.

Sin esa cláusula, se calcula que 13 millones de estadounidenses pederán su cobertura médica, porque el gobierno tampoco continuará los subsidios para personas de bajos ingresos.

Los republicanos no lograron anular “Obamacare” tras varios esfuerzos este año pero, a través del plan fiscal, al menos logran debilitarla.

Trump también volvió a culpar a la prensa de actuar en contubernio con los “derrotados demócratas” para dar mala propaganda al plan.

La bancada demócrata, ansiosa de recuperar el control del Congreso en los comicios legislativos de 2018, ya han dejado entrever que usarán estas imágenes de celebración en contra de los republicanos.

Es que la mayoría de las encuestas muestra una gran oposición al plan fiscal que, entre otros elementos, hace permanentes la mayoría de los recortes para las corporaciones y los deja vencer para individuos y familias para fines de 2025.

Los grupos defensores de los inmigrantes han dicho que el plan perjudicará a familias con ingresos inferiores a los $75,000 y, a largo plazo, para financiar los masivos recortes el Congreso tendrá que recortar los programa de asistencia pública para trabajadores de bajos ingresos.

El Comité Conjunto sobre Tributación determinó, por ejemplo, que en 2019, los contribuyentes tendrán un recorte tributario del 8% pero, para 2027, las familias con ingresos de hasta $75,000 sufrirán un aumento de impuestos.