Retornados, centroamericanos, transparencia: los retos migratorios para México

México enfrenta grandes retos para atender a quienes regresan al país y a quienes lo cruzan para emigrar a EEUU
Retornados, centroamericanos, transparencia: los retos migratorios para México
Los inmigrantes centroamericanos incluso podrían ser detenidos en México. PEDRO PARDO/AFP/Getty Images

MÉXICO – La agenda antiinmigrante de Trump y la inseguridad en algunos países centroamericanos no va a cambiar en 2018: México tendrá los mismos retos que atender con los mexicanos deportados que regresan a vivir a su país y los indocumentados centroamericanos que no cesan en sus intentos por llegar a Estados Unidos.

Ante esta realidad, expertos migratorios hacen un llamado al gobierno a enfrentar los problemas en lugar de “mirar a otro lado’’ y transparentar los recursos asignados desde los presupuestos federales, estatales y municipales.

“Las autoridades se acostumbraron a administrar a los problemas de los migrantes mexicanos como si estos nunca fueran a regresar, pero actualmente es un hecho que los están repatriando como es cierto que siguen cruzando por aquí entre 700 y 800 centroamericanos al día y aún hace falta que el gobierno haga un rediseño total de sus políticas públicas al respecto’’, advirtió Javier Urbano, director del postgrado en migración de la Universidad Iberoamericana.

“Se trata, para empezar, de resolver cuestiones básicas como el trato humanitario a los migrantes’’, agregó Leticia Calderón, migrantóloga del Instituto Mora de la Ciudad de México.

“Este país ni siquiera tiene una campaña para que se acepte la matrícula consular como un documento oficial, como una tarjeta de identificación exprés por lo menos en la frontera si no lo quiere hacer en todo el país o ni siquiera logra autorizar que se hagan las equivalencias de cualquier universidad del mundo en las universidades mexicanas por lo que muchos dreamers repatriados con licenciatura truncada se quedan sin posibilidades de rehacer su vida’’.

Alrededor de medio millón de jóvenes en edad universitaria que emigraron a EEUU cuando eran pequeños junto con sus padres han regresado a México repatriados en los últimos años y otros 600,000 con matrícula universitaria beneficiados por el Dream Act podrían correr la misma suerte, amenazados por el presidente estadounidense de poner fin al programa.

A la par, otros 500,000 menores de edad o más retornaron junto con sus padres y, a pesar de que la Secretaría de Educación Pública, autoriza la recepción de documentos sin apostilla, el programa no es conocido en todas las escuelas y aún hay familias de retorno en algunos municipios que no pueden inscribir a sus hijos.

“La maestra simplemente dice que no sabe nada y no quiere inscribir a mi hijo en la escuela’’, advirtió Rosalba Barragán, madre de tres niños en El Mesón, una pequeña población en el Estado de México quien ha pensado en regresar a los niños a Estados Unidos para que puedan estudiar.

Del otro lado de la moneda, la política hacia la inmigración interna aún se enfoca principalmente en la detención in fraganti de indocumentados para repatriarlos a sus países, sin tomar en cuenta el cambio en los objetivos de los centroamericanos que comenzaron a tomar a México como destino y no como tránsito.

“Los centroamericanos, por su fisonomía, se fusionan con la población para huir de la inseguridad en sus países, pero, en lugar de pedir asilo se quedan escondidos, sin posibilidad alguna de regularización, una situación que va a traer consecuencias sociales en cualquier momento’’, advirtió Marta Sánchez, fundadora de la organización civil Movimiento Migrante Mesoamericano.

La atención a migración de retorno como la de tránsito y destino tienen como común denominador la necesidad de programas específicos y transparentes, coinciden los analistas.

“Este tema se ha prestado para que el gobierno maneje los dineros de manera muy opaca recordemos que durante el periodo de José Antonio Meade como canciller se desviaron recursos a una organización de la política panista Josefina Vazaquez, por lo que uno de los grandes temas del próximo año será empujar una agenda legislativa o por alguna vía que evite que se desvíen recursos para otras causas’’, observó Leticia Calderón.