“Dreamers” de Los Ángeles madrugan para renovar el DACA

Muchos aprovecha la ventana que se abrió para renovar sus permisos de trabajo a través de este programa
“Dreamers” de Los Ángeles madrugan para renovar el DACA
José, el primero en la fila, se alista para recibir asistencia para renovar su solicitud de programa de DACA.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

José, un dreamer de origen mexicano, madrugó a las oficinas de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA) para asegurarse que sería de los primeros en renovar la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).

“Salí de mi casa en Highland Park a las 11:30 de la noche y llegué aquí a las 12 de la noche”, dice José con cara de desvelado.

Pero la desmañanada rindió frutos ya que al llegar muy temprano, se puso al frente de la fila de espera y fue el primero en ser atendido y renovar su DACA.

La semana pasada, un fallo federal bloqueó la decisión del presidente Trump de suspender el DACA, un programa que autoriza permisos de trabajo y protege de la deportación a los muchachos que fueron traídos por sus padres al país siendo niños.

Jóvenes amparados con DACA madrugan para asegurarse una consulta legal. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Esta decisión abrió un ventana temporal para que quienes ya son beneficiarios puedan renovar DACA. Días después de la decisión de la corte federal, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos dijo que DACA operará en los mismos términos bajo los que funcionaba antes de que fuera suspendido por el presidente Trump el 5 de septiembre de 2017.

Como resultado, CHIRLA abrió de nuevo sus puertas los días martes, jueves y sábados para ayudar a los beneficiarios de DACA a llenar sus solicitudes de renovación.

Los muchachos llegaron con cobijas para protegerse del frío de la madrugada. Algunos cargaban sillas plegables para esperar largas horas. Otros aprovechaban para dormitar mientras se llegaba la hora que CHIRLA abriera sus oficinas.

“Poder renovar DACA es un milagro”, exclama José. “Yo nací en Guadalajara, México pero me trajeron a los 2 años, acabé la secundaria, hice un poco de colegio y ya no seguí porque no podía pagar. Ahora trabajo en un Farmer’s Market y en servicios de catering”, dice el joven “soñador” de 27 años.

Otra joven beneficiaria de DACA que sueña con ser enfermera registrada llegó en la madrugada a Chirla. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Otra dreamer a quien le tocó el lugar número dos en la fila de espera para renovar su DACA llegó a la 1:30 de la mañana a CHIRLA. “Estamos ante una gran oportunidad que debemos aprovechar antes de que el presidente Trump apele la decisión del juez federal”, dice esta joven, quien prefiere no dar su nombre. De 23 años de edad llegó de Oaxaca, México a los Estados Unidos de la mano de sus padres a los 2 años.

“Estoy contenta pero a la vez con nervios de meter los papeles y que después nos vayan a quitar DACA y deportar”, admitió la joven, que se mantenía bien abrigada con una cobija. La acompañaba su padre. “Nos turnamos para dormir. Yo me iba al carro a dormir un ratito y mi papá se quedaba en la fila; luego él se iba a descansar y yo regresaba a mi lugar”, explicó.

 El mayor deseo de esta estudiante de enfermería es ser una enfermera registrada. De hecho ya trabaja como asistente de enfermera. “Quiero trabajar, apoyar a mis padres y aportar a este país”, dice.

Karina, una joven beneficiaria de DACA, llegó a la 1:30 de la mañana para alcanzar un lugar. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

“Apenas dormí 4 horas”

Karina, de 18 años, de edad llegó acompañada de su tía Perla a las dos de la mañana a CHIRLA. “Me levanté a las 12 de la noche, apenas dormí cuatro horas anoche”, dice con timidez.

“DACA se me vence en junio”, comenta esta jovencita quien admite sentirse feliz por la oportunidad de renovar por primera vez el DACA. “No puedo dejar pasar esta oportunidad y quedarme desprotegida”, dice envuelta en una cobija y sentada en la banqueta sobre un cojín. Sus padres trajeron a Karina de Acapulco, México a los 3 años de edad y estudia Desarrollo de Niños.

Jasiel, de 18 años, era el último de la fila de unos 120 muchachos soñadores. Llegó casi a las seis de la mañana acompañado por su amigo Diego Alferez. Él viajó desde la ciudad de Chino Hills, en el condado de San Bernardino, para solicitar ayuda financiera para pagar los 495 dólares que cuesta renovar DACA.

Pero como era de los últimos, no sabía iba alcanzar a ser atendido. CHIRLA tiene un letrero al frente de su edificio que indica que solo atiende a 20 solicitantes de DACA por día.  “Si se logra, bien”, dijo Jasiel, a quien sus padres trajeron a Los Ángeles al año y medio de edad. Actualmente estudia y trabaja en el Colegio Swarthmore de Pennsylvania.

Jasiel viajó en transporte público desde Chino Hills  hasta Los Ángeles para pagar la renovación de DACA. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

“DACA me ha brindado la oportunidad de estudiar y trabajar en la propia escuela, poder renovarla una vez más me da esperanza; y me permite no preocuparme con respecto a migración”, dice Jasiel, cuyo sueño es ser médico neurólogo.

Apoyo familiar

A las cinco de la mañana, Christopher de 17 años llegó con toda su familia a CHIRLA. “Esperamos alcanzar lugar. Me toca renovar DACA en marzo”, dijo este joven soñador quien llegó de México con sus padres al sur de California cuando tenía 3 años de edad. Sus dos hermanas menores, Andrea y Dana, nacieron en Estados Unidos.

Christopher vive con su familia en la ciudad de Fontana, en el condado de San Bernardino. Su padre manejó una hora y media para llegar a CHIRLA. “Si no podemos renovar ahora vamos a volver el martes, más temprano”, comentó el padre.

El muchacho se ha aferrado a DACA porque dice que le permite estudiar; y su mayor deseo es poder graduarse de médico veterinario. “Queremos que se prepare, que sea alguien”, dice su madre Leslie.

La familia de Christopher llegó con sillas desplegables y cobijas a hacer fila.

Christopher llegó con sus padres y  hermanas en busca de ayuda para renovar su DACA. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Alta demanda

Jorge Mario Cabrera, portavoz de CHIRLA, dijo que el jueves 18 de enero pudieron atender a 40 personas.

“El martes – 16 de enero – atendimos a menos de 10 aplicantes para renovar DACA.  Debido a que ya se había cancelado el programa. El personal de CHIRLA está haciendo todo lo posible para atender y dar consultas legales a grupos más grandes cada día”, precisó.

Urgió a los jóvenes a renovar su permiso de trabajo DACA y buscar abogados de inmigración u organizaciones comunitarias de confianza.

“En CHIRLA podremos absorber los costos de la consulta legal y el procesamiento”, declaró.

Pero también para poder ayudar a más jóvenes, hizo ver que  aceptan donaciones de la comunidad en el sitio en internet (www.chirla.org) al presionar el botón en la parte de arriba que dice “DACA Renewal Fund”.

Los martes jueves y sábado, CHIRLA atiende desde las 8:00 a.m. para consultas legales de migración. Y de lunes a sábado para cualquier otra consulta de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.