Sin avance en control de armas, Trump pone los reflectores sobre la violencia de los videojuegos

Los estudios sobre los videojuegos han tenido un alcance muy limitado y es imposible determinar con certeza que esos juegos causan actos de violencia
Sin avance en control de armas, Trump pone los reflectores sobre la violencia de los videojuegos
Es imposible determinar con certeza que esos juegos causan actos de violencia.
Foto: Agencia Reforma

WASHINGTON— Ante el estancamiento de las negociaciones sobre el control de las armas y el fortalecimiento de la seguridad escolar, el presidente Donald Trump puso este jueves los reflectores sobre la violencia de los videojuegos como un factor que contribuye a la violencia en los recintos escolares.

Trump se reunió hoy a puerta cerrada con miembros de su Administración,  líderes de ambas cámaras del Congreso, representantes del sector de videojuegos, y expertos en temas de violencia, sin acceso alguno a la prensa.

Sin embargo, un resumen emitido por la Casa Blanca indicó que Trump destacó que algunos estudios han mostrado una “correlación entre la violencia de los videojuegos y la violencia real”.

La conversación “se centró en si los videojuegos violentos, incluyendo juegos que de forma gráfica imitan  asesinatos, desensibilizan a nuestra comunidad de la violencia”, dijo la Casa Blanca.

Los expertos, a su vez, hablaron sobre el efecto que pueden tener los videojuegos violentos en los jóvenes, particularmente los hombres, agregó.

La Casa Blanca no ofreció detalles ni declaraciones de los participantes del encuentro, pero sí incluyó un ejemplo del tipo de videojuegos violentos que, a su juicio, Trump quisiera reformar.

 

En Twitter, Tim Winter, presidente del “Parents Television Council”, invitado al encuentro, dijo que los fabricantes de videojuegos y los cabilderos que los representan, se comprometieron a tomar medidas para proteger a los niños, pero insistieron en que “no hay conexión” entre los juegos y la violencia”.

La reunión en la Casa Blanca se produjo a raíz de la masacre de 17 estudiantes en una escuela secundaria en Parkland (Florida), que generó un creciente movimiento estudiantil a favor de un mayor control de las armas.

Entre las propuestas de prevención que ha hecho Trump desde el tiroteo masivo del pasado 14 de febrero, figura la de “reformar” la industria de los videojuegos, cuyas ventas internacionales generaron en 2015 $91,500 millones.

El encuentro con Trump incluyó a ejecutivos de la industria de videojuegos, entre éstos los fabricantes de populares juegos como “Grand Theft Auto”, que permite que los usuarios acumulen puntos por cada atropellado, y “Fallout”, que presenta un mundo devastado tras una explosión nuclear.

Trump ha condenado en numerosas ocasiones la violencia de los videojuegos, aunque es un asunto que también ha generado controversia y choque de opiniones.

La comunidad científica, por ejemplo, no ha logrado consenso sobre si esos videojuegos contribuyen o no a la violencia en las calles.  La Asociación Psicológica Estadounidense dijo en un informe de 2013 que, según estudios, hay una “relación consistente” entre los juegos y un aumento en la conducta agresiva” en la vida real.

Otros investigadores consideran que los estudios han tenido un alcance muy limitado y es imposible determinar con certeza que esos juegos causan actos de violencia.

En 2011, el Tribunal Supremo anuló una ley estatal de California que prohibía la venta de violentos videojuegos para niños, al determinar que los estudios que presentó el estado para defender la puesta en marcha de la legislación no demostraron de forma convincente un vínculo con la violencia entre los jóvenes.

Desde el mes pasado, Trump ha sostenido un total de cinco encuentros con líderes del Congreso, padres, estudiantes, educadores y autoridades locales y estatales para evaluar formas de atajar la violencia derivada de las armas.

El Congreso, bajo control republicano, no ha tenido avances en ninguna de las propuestas presentadas por Trump, incluyendo un reforzamiento del sistema de revisión de antecedentes de compradores de armas y la prohibición de la venta de dispositivos que aumentan la capacidad de rifles de asalto.