Polémica en Argentina tras el asesinato de niño de 11 años en manos de la policía

El gobierno de Tucumán sale en defensa de los dos agentes involucrados en la muerte de Facundo Burgos y cuestionan a la familia del menor por dejarlo salir de casa
Polémica en Argentina tras el asesinato de niño de 11 años en manos de la policía
Autoridades cuestionan a la familia del menor por dejarlo salir de casa.
Foto: La Nación

Por Fabián López

Desde el Gobierno provincial salieron a defender el accionar de los policías que estuvieron involucrados en la persecución que, el jueves pasado, terminó en la muerte de Facundo Burgos, de 11 años. El ministro de Seguridad, Claudio Maley, negó que se trate de un caso de “gatillo fácil”, como denunciaron los familiares del menor quienes protagonizaron, el sábado, incidentes al ingresar por la fuerza a la cancha de Atlético Tucumán para recorrer el campo de juego con el féretro.

Además, el ministro recordó que el menor “tenía restos de pólvora en la mano”, tal como determinó la prueba de parafina a la que fue sometido, lo que demostraría que sí disparó contra los efectivos. El funcionario apuntó, entonces, a la responsabilidad de los familiares del chico abatido que realizaron una marcha a los tribunales penales de esta capital, acompañados por militantes de izquierda y de organismos de los Derechos Humanos, para exigir justicia por Facundo.

En declaraciones a Radio Nacional Tucumán, Maley admitió que, en los últimos tiempos, en Tucumán se hicieron habituales los robos de motos y autos por parte de grupos de delincuentes que circulan en motocicletas por lo que, el jueves a la madrugada, los policías actuaron para prevenir un hecho delictivo.

 “El personal intentó intervenir y directamente fueron agredidos con tiros por estas personas”, narró y agregó: “Estamos ante un número importante de hechos delictivos con pérdidas de vidas y el Estado tiene que intervenir para hacer cesar el delito y lograr normalidad. Pero también hay que preguntarse, ¿qué hace esta criatura de 11 años fuera de la casa y dónde están los padres?”.

En el mismo tono, el ministro de Seguridad opinó que “el Estado no se puede hacer responsable de cuestiones muy internas que son propias de la familia y que los padres son los que tienen responsabilidad sobre ese pequeño de 11 años que está en la calle y está ligado al uso de armas“.

 

Según Maley, en la sociedad argentina se perdió la autoridad y, al cargar la responsabilidad sobre la espalda de los padres del menor abatido, insistió: “Los papás están pretendiendo y exigiendo que el maestro modere la conducta de una criatura que va a la escuela. El maestro va a intervenir, va a acompañar, va a educar, va a ser un complemento, pero hay formaciones de fondo, de ética y de moral que deben resolver los padres”.

Cuando se le preguntó si no hubo un exceso por parte de los policías que intervinieron en la persecución que terminó con la muerte del menor, Maley aclaró: “Hubo una agresión con armas de fuego y el personal policial desconoce quién le está efectuando los disparos, ve el objeto, ve el bulto.

El personal da la voz de alto y es agredido con armas de fuego. El Estado tiene herramientas para hacer cesar el delito, no siempre con armas de fuego, pero en este caso hubo un empleo de armas de fuego contra la Policía y el Estado tiene que hacer cesar el delito”.

El hecho

Burgos murió el jueves a la madrugada al recibir un disparo en la nuca durante una persecución policial. Circulaba en una moto junto a otro menor de 14 años, a quien también le dio positivo la prueba de parafina. Según el testimonio de este último, él y Facundo habían participado de las picadas de motos que se realizan en el parque 9 de Julio de la capital tucumana y quedaron en medio de un tiroteo entre la policía y seis jóvenes que circulaban en tres motos.

Sin embargo, el relato de un testigo y las imágenes de las cámaras de seguridad instaladas en la zona donde se produjo el tiroteo contradicen ese relato y demuestran que los menores formaban parte del grupo de motociclistas que escapaba de la policía. Además, en la investigación que lleva adelante la fiscal Adriana Giannoni se constató que el amigo de Burgos estuvo involucrado en el asesinato del policía Leandro Meyer, ocurrido a fines de 2017 durante un intento de robo.

Con estas pruebas en su poder, la fiscal sospecha que los menores dispararon contra los policías y que el grupo al que perseguían los uniformados habría concurrido a la zona del parque 9 de Julio para robar motos y no para participar de las picadas. Con los mismos elementos, Giannoni ordenó que sean puestos en libertad los dos policías involucrados en el tiroteo.