Del desamparo en Skid Row al maratón de LA

Latino cuenta que un programa en LA Midnight Mission le ayudó a descubrir que correr lo motiva hoy a superar las drogas y el alcohol

Alex Meza muestra orgulloso sus medallas tras las carreras. / Foto: Aurelia Ventura.
Alex Meza muestra orgulloso sus medallas tras las carreras. / Foto: Aurelia Ventura.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

Después de vivir varios años en el mundo del alcohol y las drogas, Alex Meza jamás se imaginó que encontraría su rehabilitación de la forma menos esperada, corriendo por las calles de Skid Row en el centro de Los Ángeles.

“Cuando corro pienso en mi familia, en mi vida y en lo feliz que estoy ahora”, confesó este hombre, de 30 años de edad y quien hace poco logró correr el maratón de Los Ángeles y el maratón de Jerusalén, en Israel. Ambos en poco más de cuatro horas.

Meza contó para La Opinión que su adicción comenzó durante su adolescencia y que con el tiempo empeoró. Por varios años intentó alejarse de las drogas pero dice que le era imposible, sobre todo cuando amigos y conocidos en lugar de brindarle apoyo lo hacían “sentir menos”.

A finales de 2017, el que fue por muchos años residente de Downey, se vio durmiendo en las calles de Skid Row —un área comúnmente conocida por ser hogar de miles de desamparados, entre ellos algunos adictos a las drogas y con problemas mentales.

“Cuando estaba tomado o drogado pensaba en la recuperación pero también había perdido la esperanza”, dijo el corredor.

Alex Meza junto a otros corredores (i); y recibido con un abrazo por el juez Craig Mitchell (d). / fotos: Aurelia Ventura.

No obstante, fue en el mismo Skid Row donde encontró la ayuda que tanto necesitaba. Meza contó que el personal de la LA Midnight Mission, un refugio temporal para personas desamparadas, le ofreció un techo y la posibilidad de reponerse. Sin pensarlo mucho, aceptó el reto de enderezar el camino.

Una vez dentro de la misión se encontró con el Skid Row Running Club liderado por el juez Craig Mitchell. Este es un grupo que por medio de las carreras intenta ayudar a los desamparados a recuperar su autoestima y autosuficiencia.

“Lo que más me gustó es que el juez Mitchell nunca me vio como si fuera menos”, dijo Meza. “Él no me mira como un adicto, él me mira como si fuera de su familia”.

Este es un afecto sin juzgar, que según asegura, hace tiempo no sentía de sus seres queridos.

Un viaje inesperado

Recuerda haber hecho algunos viajes cuando era niño con su familia a México, debido a su madre —quien es originaria del estado de Coahuila— pero jamás había hecho viajes como el que logró hace poco.

Mientras entrenaba con Skid Row Running Club, Meza recibió la oportunidad de viajar a Israel para correr el maratón de Jerusalén el 8 de marzo de este año. Dicho programa hace posibles este tipo de viajes gracias a donaciones.

“Por un tiempo no lo creía. Me dijeron dos meses antes de la carrera pero [de inmediato] preparé todos mis documentos”, dijo Meza emocionado asegurando que era increíble ver lo bien que lo estaba tratando la vida.

“Ahora sé que no fue coincidencia que fuéramos a ese lugar, un lugar donde Jesús fue crucificado”.

Agregó que la experiencia junto a nueve de sus compañeros, todos exdesamparados, fue única.

Logró terminar el maratón, de 26.2 millas, en Jerusalén en 4 horas 41 minutos.

Mientras que el maratón de Los Ángeles —que tuvo la misma distancia— lo culminó en 4 horas nueve minutos

Alex en un camello en la ciudad de Jerusalén, Israel. (Suministrada)

Más que un viaje o un deporte, “participar en los maratones es casi como encontrarse a sí mismos y cambiar el egoísmo por el desinterés”, dijeron esta semana algunos participantes de las maratones mientras recibían un reconocimiento a su esfuerzo por parte de la LA
Midnight Mission.

“Más que un grupo de corredores, somos una familia”, dijo el juez Mitchell, quien estuvo presente para felicitar a los competidores, que orgullosos portaban dos medallas cada uno; una por la maratón de Jerusalén y la otra por la de Los Ángeles, que se llevó a cabo el último 18 de marzo.

“Lo mejor es cuando nos reunimos a las 5:45 de la mañana para correr… Todos nos ayudamos”, dijo el juez invitando a los presentes, en su mayoría personas sin hogar, a participar.

El grupo se reune en la LA Midnight Mission los lunes y jueves y cada otro sábado en el Rose Bowl de Pasadena. “Para tener un cambio [en el ambiente] de la ciudad a algo más verde”, dijo el juez.

Un incentivo al éxito

En la actualidad, Meza vive y trabaja en la Mission. Aún debe culminar un programa de sobriedad de un año, del cual ya lleva tres meses.

Aunque al final de los seis meses tiene la opción de trabajar afuera, dice que prefiere quedarse todo el año en el lugar y luego continuar su trabajo en la organización o en un lugar cercano para ayudar a otros, así como le ayudaron a él.

Alex Meza (c) junto a los corredores James Denning (i) y Brandon David Perkins (d). / Foto: Aurelia Ventura.

“Ahora me siento muy contento, estoy feliz con mi vida y me estoy enfocando en salir adelante”, dijo Meza añadiendo que ahora su familia y amigos están orgullosos de él.

Él dice que las personas que se sienten sin fuerza para salir de la adicción no deben darse por vencidas.

“Aunque no lo crean hay mucha gente buena por todas partes”, aseguró Meza.