Descubren 12 agujeros negros dentro de nuestra galaxia

Es posible que además de estos 12, miles de agujeros negros orbiten en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, según un estudio de investigadores de la Universidad de Columbia, Harvard y la Pontificia Universidad Católica de Chile
Descubren 12 agujeros negros dentro de nuestra galaxia
El agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea es conocido como Sagitario A* (Sgr A*).
Foto: Science Photo Library

Un equipo de científicos sospecha que el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, puede estar lleno de agujeros negros.

Un nuevo estudio publicado este miércoles presenta evidencias que refuerzan una vieja teoría: los agujeros negros “supermasivos” en los centros de las galaxias están rodeados por otros muchos más pequeños.

El agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea es conocido como Sagitario A* (Sgr A*).

Charles Hailey, de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, lideró el estudio que concluyó con la detección de una docena de “sistemas binarios” inactivos y de poca masa cerca de Sgr A*.

Es decir, observaron parejas formadas por una estrella y un compañero invisible: el agujero negro.

La investigación fue publicada en la revista Nature.

El equipo de Haley usó datos de archivo del telescopio de rayos X Chandra de la NASA para obtener sus conclusiones.

Sgr A* está rodeado por un halo de gas y polvo que crea el caldo de cultivo perfecto para el nacimiento de estrellas masivas (las que tienen al menos 10 veces la masa del Sol).

Al morir, estos astros pueden convertirse en agujeros negros.

Centro de la Vía Láctea
Las búsquedas anteriores en el centro de la Vía Láctea habían encontrado poca evidencia de agujeros negros más pequeños alrededor de Sgr A*. (Foto: AFP)

Además, se cree que los agujeros negros del exterior del halo caen bajo la influencia de Sgr A* a medida que pierden su energía, lo que los mantiene cautivos cerca de este.

Algunos de estos agujeros negros se unen o se vuelven “compañeros” de estrellas pasajeras, y forman los sistemas binarios que detectó Hailey.

Débiles y constantes

Las búsquedas anteriores en el centro de la Vía Láctea habían encontrado poca evidencia de agujeros negros más pequeños alrededor de Sgr A*.

Los científicos buscaban explosiones brillantes de rayos X que a veces emiten los agujeros negros binarios.

Pero “el centro galáctico está tan lejos de la Tierra que esas explosiones son lo suficientemente fuertes y brillantes como para verlas una vez cada 100 o 1,000 años”, dijo el profesor Hailey.

Es por esto que el astrofísico y sus colegas, también de Columbia, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y la Pontificia Universidad Católica de Chile, tomaron otro camino.

El equipo decidió buscar los rayos X más débiles —pero más estables— que emiten estos binarios cuando están inactivos.

“Los agujeros negros aislados y sin unir son simplemente negros; no hacen nada”, señaló Hailey.

“Pero cuando los agujeros negros se une con una estrella de baja masa, el matrimonio emite ráfagas de rayos X que son más débiles, pero constantes y detectables”, agregó.

Agujero negro
Algunas estrellas masivas se convierten en agujeros negros al morir. (Foto: Getty Images)

Una búsqueda de las emisiones de rayos X de los agujeros negros binarios de masa baja en los datos de Chandra mostró 12 dentro de una distancia de tres años luz de Sgr A*.

“Pero estos son solo la punta del iceberg”, indicó Hailey según la agencia AFP.

Al extrapolar de las propiedades y la distribución de estos sistemas binarios, el equipo estimó que puede haber entre 300 a 500 agujeros binarios de masa baja y unos 10.000 agujeros negros aislados de masa baja alrededor de Sgr A*.

Ondas gravitacionales

El profesor Hailey dijo que el hallazgo “confirma una teoría importante” y añadió que “la investigación de ondas gravitacionales va a avanzar significativamente porque conocer el número de agujeros negros en el centro de una galaxia puede ayudar a predecir mejor cuántos eventos de ondas pueden asociarse con ellos”.

Las ondas gravitacionales son distorsiones más pequeñas que un protón en la malla del espacio-tiempo.

Fueron predichas por la teoría general de la relatividad de Albert Einstein y detectadas por primera vez por el observatorio LIGO en 2015.

Una de las formas en que surgen estas ondas es a través de la colisión de agujeros negros.