Más latinos se endeudan para lograr título universitario

Aunque también un alto número de hispanos terminan endeudados y sin título, según reporte de "UnidosUS"

Más latinos se endeudan para lograr título universitario
Los hispanos deben buscar becas o préstamos para ingresar a la universidad.
Foto: UnidosUS

WASHINGTON— Un diploma universitario siempre ha sido un boleto de ascenso social pero, aunque más latinos que nunca se matriculan en universidades, éstos siguen afrontando trabas para obtener su título, o ponen en riesgo su futura prosperidad por enormes deudas, según un informe divulgado este martes por “UnidosUs”.

El informe de 44 páginas de “UnidosUS”, antes “Concejo Nacional de La Raza” (NCLR), describe, en boca de los propios estudiantes, los sacrificios que exige la enseñanza superior en EEUU, una inversión que con demasiada frecuencia se vuelve una losa pesada en las finanzas del hogar.

El documento fue divulgado durante un panel en Washington mientras centenares de miles de hispanos en todo el país aguardan con ansiedad cartas de aceptación o rechazo de las universidades, y se las ingenian para conseguir becas y préstamos para poner pie en la universidad en otoño.

Que los costos continúan en aumento es la nueva normalidad en EEUU, pero para las familias hispanas es un agravante porque muchas aún no salen del hoyo que dejó la “Gran Recesión” de 2007, o afrontan una creciente brecha salarial.

Así, el documento narra las experiencias típicas de estudiantes latinos en los recintos universitarios, principalmente de bajos recursos, desde su ingreso hasta su graduación, y su pronóstico salarial a largo plazo.

En 2016, cerca de 3.2 millones de latinos se matricularon en universidades, de los cuales el 75% fueron los primeros en sus familias. Apenas el 53,6% de los latinos en programas de cuatro años logra obtener su diploma, en comparación con el 63.3% de los blancos, según el informe, titulado “Valieron la pena los sacrificios: la experiencia latina en la enseñanza superior”.

El 31% de los latinos sale de la universidad “con deudas y sin diploma”, aumentando su riesgo de una “devastación financiera a largo plazo”, aun si la deuda no es muy alta. Entre los que sí obtienen su título, las ganancias financieras no siempre justifican la enorme inversión, advirtió el informe.

Las familias hispanas juntan sus ahorros y salarios para cubrir el 18% de los costos universitarios de sus hijos y, ante la escasez de recursos, muchos se apoyan en préstamos federales y de bancos para financiar sus diplomas, según un estudio citado en el informe.

Ya establecidos en las universidades, los latinos de escasos recursos apenas logran un equilibrio entre una estresante carga de cursos, el “choque cultural”  -muchos son los primeros en su familia en ir a la universidad- tiempo para la vida familiar, y trabajos a mitad de tiempo.

“Fue realmente muy duro, y mi último año es el que más resuena en mi caso. Tenía dos trabajos, 18 créditos por semestre y una pasantía, porque sabía que necesitaba experiencia, pero era sin pago. Hacía 15 horas a la semana en eso, más la escuela, más dos trabajos; fue realmente una locura”, recuerda en su testimonio una joven identificada como “Julia”, de 25 años.

El diploma como vía de ascenso social

 El diploma universitario sirve como una vía de ascenso en el escalafón social, y para la mayoría de los estudiantes es un sacrificio que, pese a todo, “vale la pena”.

Aunque a la mayoría les va bien o mejor que a sus padres, la deuda es una traba en el ascenso social de muchos alumnos.

Un estudiante identificado como “Roberto”, de 25 años, expresó confianza en que, una vez que termine de pagar su préstamo de más de $32,000, “al final, todo habrá valido la pena”.

“Al reflexionar sobre esto, pienso que nadie debería endeudarse para obtener una educación. Hoy en día, gasto al menos $400 al mes en pagos, y puedo imaginar todo lo que pudiera hacer con ese dinero: ahorrarlo, hacer viajes” o invertirlo en la compra de un vehículo, dijo “Roberto”.

Una pesada deuda

En promedio, las familias hispanas tienen apenas 12 centavos por cada dólar de riqueza que acumulan las familias anglosajonas promedio. Eso significa que deben destinar más de sus magros recursos a la educación universitaria, o hipotecar su futuro con préstamos bancarios.

La deuda estudiantil “se vuelve una pesadilla para los estudiantes, incluyendo muchos latinos, a quienes les cuesta pagarla… el estatus quo es inaceptable”, advirtió la presidenta de “UnidosUS”, Janet Murguía.

“Mientras la fuerza laboral de EEUU depende cada vez más de trabajadores con capacitación post-universitaria, nuestro país no puede llenar esa demanda sin asegurar que más estudiantes latinos que trabajan duro puedan obtener un título”, agregó.

En la actualidad, alrededor del 70% de los latinos se matricula en universidades, casi al mismo nivel que los estudiantes blancos. Es un hito significativo porque, hace una década, el porcentaje entre los hispanos era del 58,5%.

Pero los hispanos tienen menos posibilidades de asistir a instituciones selectas, y más riesgo de ser blanco de instituciones “depredadoras” con fines de lucro, y de no terminar su carrera universitaria, advirtió “UnidosUS”.

Aún cuando obtienen su título, muchos ganan menos que sus pares blancos con el mismo nivel de educación: en 2014, el ingreso medio de un latino con una licenciatura fue de $45.360, en comparación con $50.380 de un estudiante blanco.

El análisis de “UnidosUS” fue elaborado con base a entrevistas con 30 estudiantes en Austin, Houston y San Antonio (Texas), Chicago (Illinois), Los Angeles (California), y Nueva York, además de sus padres. La mayoría ya había obtenido su diploma de instituciones públicas y privadas, o de programas de dos a cuatro años, y algunos incluso obtuvieron un posgrado.

El 60% necesitó préstamos estudiantiles para financiar su educación, y casi todos tenía trabajos a tiempo completo. Predeciblemente, la mayoría de los estudiantes se apoyó en sus familias, aún cuando sus padres apenas podían cubrir los gastos mensuales del hogar.

Esa deuda vino acompañada de una enorme carga emocional para los estudiantes, especialmente para aquellos que no podían pagarla a tiempo debido a pérdida de empleo u otra emergencia financiera. Y aún los estudiantes que se mantenían al día con sus préstamos, éstos suponían una traba para su seguridad financiera en general y sus posibilidades de acumular riqueza en el futuro.

Samantha Vargas Poppe, analista de “UnidosUS”, consideró inaceptable que demasiados latinos asumen una enorme carga financiera para apostar por el “Sueño Americano”.

Para el año 2020, el 65% de los empleos requerirán un título universitario, y uno de cada cinco graduados será de origen hispano, según cálculos del Centro sobre Educación y Fuerza Laboral de la Universidad de Georgetown y de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del gobierno.  Para 2050, los hispanos serán el 30% de la fuerza laboral en EEUU, según pronósticos de BLS.

Por ello, Julia Barnard, analista de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y coautora del informe, urgió más y mejores inversiones en la educación superior de los estudiantes, “por su bien y el nuestro”.

Por ello, el informe recomendó mejorar los programas para preparar a los latinos para carreras universitarias; mejorar el acceso universitario para estudiantes de bajos recursos, y mejorar los términos de pago de la deuda; eliminar las barreras para completar la carrera, y proteger a los estudiantes de la “explotación financiera” de instituciones enfocadas sólo en “hacer ganancias” a expensas de los estudiantes.

Para UnidosUs, le corresponde a los legisladores crear oportunidades para que más estadounidenses, especialmente de minorías, tengan acceso a la educación universitaria, terminen la carrera, y contribuyan a su prosperidad y la del país.