Proponen reparaciones para sobrevivientes de esterilizaciones forzadas en California

Miles de mujeres de origen mexicano fueron esterilizadas en contra de su voluntad o sin saberlo

María Hurtado regresa al Centro Médico del Condado de Los Ángeles-USC, donde fue estirilizada.
María Hurtado regresa al Centro Médico del Condado de Los Ángeles-USC, donde fue estirilizada.
Foto: Claudio Rocha

A lo largo de Estados Unidos, más de 60,000 personas fueron determinadas no aptas para reproducir  y esterilizadas por el gobierno, en muchos casos en contra de su voluntad o sin saberlo.

Las víctimas de dicho proyecto de ingeniería social fueron inmigrantes, gente empobrecida y personas con discapacidades. Como señala The Washington Post, el proyecto fue parte de una estrategía de “salud pública” adoptada por 32 estados que comenzó en 1900 y no culminó hasta hace unos años. La práctica estaba arraigada en la eugenesia, concepto que ha sido usado históricamente para justificar violaciones de los derechos humanos de personas que pertenecen a grupos considerados inferiores.

En California, unas 20,000 personas fueron estirilizadas bajo la ley de eugenesia. Dicha ley autorizó a los superintendentes de 12 centros médicos y hospitales estatales a realizar la “asexualización” de ciertos pacientes: vasectomías para los hombres y la extracción de las trompas de Falopio para las mujeres. El Hospital Estatal de Sonoma realizó aproximadamente 5,000 esterilizaciones, más que en cualquier otro lugar del país, según los registros recopilados por Alexandra Minna Stern, profesora de la Universidad de Michigan y experta en leyes de eugenesia.

Esos registros también muestran que las latinas en California eran 59% más propensas a ser esterilizadas que las no latinas. De acuerdo con Stern, las víctimas eran niñas y mujeres que probablemente no hablaban bien el inglés y, por lo tanto, sacaban bajas puntuaciones en pruebas de inteligencia.

Credencial del doctor Bernard Rosenfield, quien arriesgó su carrera por denunciar al Centro Médico del Condado de Los Ángeles-USC. (Foto: Cortesía de “No más bebés”)

Durante los sesenta y setenta, decenas de latinas fueron esterilizadas sin saber en el Centro Médico del Condado de Los Ángeles-USC. La práctica era parte de un programa racista y xenófobo que buscaba controlar a una población considerada indeseable. Esto se dio a conocer únicamente porque Bernard Rosenfield, médico de origen judío, se indignó e informó a unas abogadas de ascendencia mexicana.

Las historias de algunas de las mujeres que fueron estirilizadas en el antedicho hospital fueron captadas en el documental “No más bebés”, en el cual Bernard, cuya familia huyó de Europa durante el Holocausto, compara a lo que estaba pasando en el centro médico a la persecución y el asesinato sistemático de seis millones de judíos por parte del régimen nazi y sus colaboradores.

El filme también muestra cómo algunas de esas mujeres exigieron justicia y, con la ayuda de la abogada chicana Dolores Madrigal, demandaron al condado de Los Ángeles, al estado de California y al gobierno de Estados Unidos.

La abogada Dolores Madrigal en una rueda de prensa. (Foto: NBC Universal Archives)

California abolió su ley de eugenesia en 1979 durante el primer mandato del gobernador Jerry Brown y se disculpó en 2003 bajo el gobernador Gray Davis. El Senado del estado ahora sopesa un proyecto de ley para pagar reparaciones a las víctimas, siguiendo los pasos de Carolina del Norte y Virginia.

El proyecto de ley, presentado por la senadora estatal Nancy Skinner (D-Berkeley), establecería el Programa de Compensación de Esterilización Eugenésica para los sobrevivientes de la esterilización patrocinada por el estado de 1909 a 1979. Actualmente, la medida no especifica la cantidad que se le otorgaría a cada sobreviviente. En 2015, el estado de Virginia autorizó $25,000 para cada víctima.

Los investigadores y los grupos de defensa estiman que unos 800 sobrevivientes siguen vivos en California. No obstante, es posible que algunos no se presenten públicamente, ya sea porque están avergonzados de lo que les sucedió o simplemente porque siguen sin darse cuenta de que fueron víctimas.