¿Por qué no hay que temerle a Mercurio retrógrado?

Los movimientos de Mercurio tienen mala fama, aquí una explicación para bajar un cambio
¿Por qué no hay que temerle a Mercurio retrógrado?
En lugar de preocuparte por algo malo, piensa qué quieres cambiar.
Foto: Shutterstock

El 25 de julio, el planeta Mercurio comienza la segunda retrogradación de este año, que será hasta el 18 de agosto. Si bien aún hay reparos sobre la astrología como herramienta de autoconocimiento, lo cierto es que cada vez más y más el lenguaje astrológico aparece en las conversaciones cotidianas, hay posts y memes en clave zodiacal en las redes sociales y muchas notas en los medios. En general, esta visible expansión de la astrología se sitúa especialmente en su dimensión horoscopera y sus clásicas preguntas asociadas: ¿cuál es la influencia de los planetas? ¿Qué me va a pasar con este eclipse?¿Cómo me va a afectar la luna llena?

En este contexto en el cual la conexión con la energía disponible crece como un tema de interés colectivo, no es casual que el primer premio al contenido astrológico de mayor circulación y comunicación en las redes y medios sea para Mercurio retrógrado. ¿Por qué? Porque la energía de Mercurio precisamente tiene que ver con la comunicación y en ese sentido se vincula con la información que se despliega en los medios, cuál es el uso de las palabras, el lenguaje, el chisme. Mercurio sintoniza la transmisión de mensajes como juego, hasta con algo que puede ser impune e incluso implicar un intercambio de contenido sin pudor y con cierta banalidad.

A su vez, Mercurio retrógrado, sin dudas, está en el podio del miedo astrológico. Alcanza con una mirada veloz en las notas dedicadas al asunto, cuyos títulos apuntan a vaticinar las peores desgracias y complicaciones. Por ejemplo, palabras que siempre se asocian con la retrogradación de Mercurio son: ¡alerta! ¡llegan las complicaciones!, ¡cortocircuito comunicativo, cuidado con tus palabras! ¡no tomes decisiones! ¡no le escribas a tu ex! ¡no firmes contratos!. Es más, circulan guías de supervivencia y tips para sobrevivir a los momentos en que Mercurio retrograda. Entonces, ¿cómo no vamos a culpar a Mercurio retrógrado de cualquier cosa? ¿Cómo no estar en un pánico total sobre la retrogradación de Mercurio si por todos lados leemos que de pronto la comunicación colapsa y empiezan las confusiones y equivocaciones incontrolables?

Una cuestión de perspectiva

Pero aprovechemos que Mercurio se relaciona con cómo nos comunicamos, y desde ahí nos invita a la reflexión sobre la comunicación. Si la astrología es una herramienta, pensemos para qué y cómo la usamos. Y sobre todo, dada la gran tendencia a las lecturas horoscoperas, es muy importante jerarquizar y ordenar el contenido predictivo.

En particular, hablando de Mercurio, primero conviene aclarar cuál es el rol del planeta en la configuración energética de cada carta natal. Para eso, es interesante señalar que, en la mitología, Mercurio era el mensajero de los dioses. En términos astrológicos, Mercurio en cada carta natal cumple la función de comunicar, pensar, aprender, preguntar, curiosear, llevar y traer la información. Lo mercurial tiene que ver con cómo me conecto, cómo establezco asociaciones en la mente, cuál es mi sentido del humor, cuál es mi relación con el lenguaje y las palabras.

Segundo, es necesario hablar sobre su tránsito, su movimiento. Mercurio tarda 88 días en moverse alrededor del zodiaco; es el planeta que más rápido se mueve después de la Luna (que tarda 28 días en darle la vuelta al zodiaco). En su tránsito, en 2018 Mercurio retrogradará tres veces. Ya lo hizo entre el 22 de marzo y el 15 de abril, ahora retrograda entre el 25 de julio y hasta el 18 de agosto; y por último lo hará entre el 17 de noviembre y el 6 de diciembre. Entonces, para continuar precisando: ¿qué implica una retrogradación de un planeta? Digámoslo: la palabra retrogradación es un espanto. ¡Nadie quiere retrogradar! ¡Ni siquiera Mercurio! Es más, Mercurio nunca se mueve “para atrás”. La retrogradación habla de la relación entre la Tierra y Mercurio. Los planetas retrogradan vistos desde nuestra perspectiva terrestre. Es, tan solo, una cuestión de perspectiva.

Qué significa la energía de Leo

Ahora sí, lo importante: ¿por qué no deberías preocuparte tanto por Mercurio retrógrado? Porque no depende de Mercurio y su movimiento, depende de ti. Siempre, la forma y la experiencia que toma la energía del zodiaco en la tierra depende del despliegue de cada conciencia; y a su vez, es un pulso dinámico, con lo cual, no solo no hay determinismo sino que la forma en ningún punto está fijada de antemano ni puede predecirse. ¡Menos que menos puede predecirse la forma de Mercurio, que es el planeta más escurridizo y volátil del zodiaco!

Mercurio vuela, salta, conecta, asocia, salpica y sigue riéndose, sigue jugando. La astrología lee la energía del cielo como un mapa de posibilidades, una disponibilidad energética que en la tierra tendrá una forma según cómo lo tome la conciencia que lo está viviendo. Entonces, ¿qué disponibilidad energética trae Mercurio retrogradando para nuestras conciencias? Fundamentalmente, es una gran oportunidad para reconsiderar, re-evaluar, repasar, revivir; de algún modo, habilita una revisión y reconfiguración sobre las temáticas mercuriales en general. De hecho, está bueno destacar que estamos hablando de acciones que dependen exclusivamente del propio proceso mental, o sea, del tipo de relaciones y conexiones que cada uno pueda hacer con su pensamiento y sus capacidades comunicativas.

Por otro lado, agreguemos como información que esta retrogradación de Mercurio se da en Leo. Leo es un signo de fuego, muy activo, veloz e intuitivo y que se relaciona con la personalidad, el protagonismo. En ese sentido, esta revisión y reconsideración se orientará hacia los aspectos personales vinculados con lo leonino. Sí, aclarémoslo, ya que seguimos sumando data mercurial: más allá de que no seamos leoninos, todos en algún lugar de nuestra carta natal disponemos de energía leonina. En síntesis, Mercurio retrógrado es una invitación a que prestemos atención a cómo comunicar el pulso de la subjetividad y la identidad, cómo hablar sobre nuestro orgullo, cómo transmitir y expresar la individualidad con ingenio y humor. También, se puede aprovechar para una reconexión con la propia autoestima y el valor propio. En lugar de un keep calm que Mercurio está retrógrado, proponemos, sin miedo y con actitud: expresemos nuestro protagonismo, comuniquemos nuestra energía vital.

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