Cómo saber si es seguro consumir comida que ya ha vencido

Cómo saber si es seguro consumir comida que ya ha vencido

Todos los días, el estadounidense promedio tira a la basura casi una libra de alimentos, según un estudio reciente del Departamento de Agricultura (USDA). Hay muchas razones por las que los alimentos buenos y utilizables se tiran a la basura: niños melindrosos, despensas con exceso de productos o incluso las sobras que se quedan en los refrigeradores por demasiado tiempo.

Pero, otro factor importante es el concepto erróneo sobre el significado de todas esas fechas en las etiquetas de los paquetes de alimentos: “fecha límite de venta”, “fecha de caducidad” y “preferiblemente usar antes de”. El 90% de los estadounidenses confunde las fechas en las etiquetas, de acuerdo con un estudio reciente del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (Natural Resources Defense Council, NRDC) y tiran la comida que aún podrían consumir o congelar para un uso posterior.

Esto plantea la pregunta: si las fechas de caducidad no son un indicador confiable del deterioro de los alimentos, ¿cómo puede saber el consumidor qué conservar y qué tirar?

Qué significan en realidad las fechas en las etiquetas

Salvo en el caso de la fórmula para bebés, no hay regulaciones federales sobre las fechas en las etiquetas. A menudo, las designaciones de “preferiblemente usar antes de”, “fecha límite de venta” y “fecha de caducidad” son solo las mejores conjeturas de los fabricantes sobre cuánto tiempo su comida tendrá un sabor más fresco. Los supermercados también pueden usar las fechas como una guía al surtir los estantes. Pero las fechas tienen poco que ver con cuán segura es la comida.

  • Preferiblemente usar antes de. Esto garantiza cuándo un producto tiene la mejor calidad o sabor. Por ejemplo, un frasco de salsa podría no tener el mismo sabor fresco o las galletas podrían volverse suaves en lugar de estar crujientes después de esa fecha. No se trata de la seguridad.

  • Fecha límite de venta. Esta es la fecha establecida por los fabricantes que indica a los minoristas cuándo retirar el producto de los estantes. El objetivo es garantizar que el consumidor tenga el producto en su mejor calidad, que puede ser de varios días a varias semanas, dependiendo del artículo. Por ejemplo, la leche, suponiendo que se ha refrigerado correctamente, debe durar de 5 a 7 días después de su fecha de caducidad antes de volverse agria.

  • Fecha de caducidad. Esta es la última fecha que garantiza la mejor calidad de un producto. Esta tampoco es una fecha de seguridad, excepto cuando se utiliza en las fórmulas infantiles.

Según un informe reciente del NRDC y la Universidad de Harvard, los fabricantes suelen utilizar métodos como pruebas de laboratorio y pruebas de calidad basado en el sabor para definir las fechas de estas etiquetas. Pero los consumidores no tienen forma de conocer los antecedentes. En muchos casos, las fechas son conservadoras, por lo tanto, si consumes tales alimentos después de esa fecha, es posible que no notes ninguna diferencia en la calidad, especialmente si la fecha ha pasado recientemente.

Como regla general, la mayoría de los alimentos enlatados (por ejemplo, atún enlatado, sopas y verduras) pueden almacenarse de 2 a 5 años, y los alimentos con alto contenido de ácido (jugos enlatados, tomates, encurtidos) pueden almacenarse de un año hasta 18 meses, de acuerdo con el USDA. Sin embargo, fíjate bien que las latas no estén abolladas y con bultos. Eso podría ser una señal de que es hora de tirar esos productos.

Si aún no estás seguro de si vale la pena guardar un producto o artículo después de vencida la fecha en su etiqueta, una aplicación gratuita creada por el USDA, FoodKeeper te ayudará a determinar qué tan pronto deben consumirse ciertos artículos, desde avena hasta leche de coco y jarabe de arce, si están almacenados en la despensa o cuánto tiempo durarán en tu refrigerador una vez abiertos.

Mantenerse seguro

Si bien los artículos no perecederos como los granos y los productos enlatados y desecados pueden utilizarse aún después de las fechas de sus etiquetas, la carne, los lácteos y los huevos son otra historia. Aunque todavía no hay fechas de vencimiento reguladas federalmente sobre esos artículos, obviamente tienen un período de vencimiento más corto. De acuerdo con Sana Mujahid, PhD, gerente de investigación de seguridad alimentaria de Consumer Reports, la mejor manera de saber si un alimento perecedero se ha echado a perder es simplemente “confiar en tu paladar y sentido del olfato”.

Los alimentos vencidos a menudo desarrollan moho, bacterias y levadura, lo que hace que den señales de advertencia a tus sentidos. La comida echada a perder generalmente se verá diferente en cuanto a su textura y color, tendrá un olor desagradable y mal sabor antes de que se vuelva inseguro comerla.

Las enfermedades transmitidas por los alimentos provienen de la contaminación, no del proceso natural de descomposición. Dicho eso, las bacterias como la listeria se desarrollan en temperaturas más cálidas, por lo que es importante mantener siempre tus productos perecederos refrigerados a la temperatura adecuada. (La Administración de Alimentos y Medicamentos, FDA) dice que tu refrigerador no debe ajustarse a más de 40° F).

Además, una buena regla es tirar un artículo perecedero después de 2 horas a temperatura ambiente o la mitad de ese tiempo a alta temperatura. También mantenga limpias todas las superficies de preparación de alimentos y evite la contaminación cruzada de la carne cruda con otros artículos comestibles.

“Lo más importante que deben hacer los consumidores es seguir buenas prácticas de manejo y almacenamiento de sus alimentos, lo que puede evitar el desperdicio innecesario y garantizar la seguridad de los alimentos”, dice Mujahid.

Cómo evitar el desperdicio

  • Congela tus alimentos. “Congelarlos es una excelente manera de detener el proceso de envejecimiento y prolongar la vida de los alimentos que de otra manera podrían echarse a perder o ser desechados”, dice Tyler Lark, PhD, un investigador de residuos de alimentos en el Gibbs Land Use and Environment Lab (Laboratorio de Medio Ambiente y Uso de la Tierra de Gibbs). Los alimentos congelados no se arruinarán porque las bacterias y otros patógenos no pueden crecer en temperaturas congeladas. Esto incluso aplica a la leche, el pan, el queso y los huevos crudos (rompe el cascarón y bátelos ligeramente primero).

  • Guarda esa fruta. Según el NRDC, la fruta es uno de los artículos más comunes que se tiran prematuramente. Las frutas como manzanas magulladas, plátanos muy maduros, o cítricos como naranjas y clementinas que se han secado pueden usarse en varias recetas, por ejemplo, del “Amazing Waste Cookbook” (PDF) creado por el Instituto Nelson de Estudios Ambientales de la Universidad de Wisconsin-Madison.

  • Extiende la vida de los productos agrícolas. Hay una variedad de trucos para extender la vida de producto perecedero de los vegetales, como envolver el brócoli en una toalla de papel húmeda, mantener el apio en papel de aluminio en lugar de plástico y meter los espárragos en un vaso con media pulgada de agua.

  • Organiza tu refrigerador. Los estudios han demostrado que a menudo se olvidan los alimentos que no tienes a la vista, así que mantén la mayor cantidad de artículos perecederos hasta adelante en las estanterías más altas. Y si en verdad quieres ser proactivo, mantén una lista de los artículos cuyo vencimiento está más cercano. (Los nuevos “refrigeradores inteligentes” pueden hacer que este proceso sea aún más fácil).

  • Composta. Hacer abono a partir de vegetales vencidos o empaquetados como el pan es una gran manera de reciclar alimentos y así dejar de contribuir con el desperdicio de los alimentos.

Consumer Reports no tiene ninguna relación financiera con los anunciantes en este sitio. Consumer Reports es una organización independiente sin fines de lucro que trabaja junto a los consumidores para crear un mundo justo, seguro y saludable. CR no apoya productos o servicios y no acepta publicidad. Copyright © 2018, Consumer Reports, Inc.

Alrededor de la web