Para atender bien a todos los niños, El Distrito Unificado de L.A. debe unirse

Presidenta Mónica García de la Junta Escolar del Distrito Unificado de L.A. orgullosamente representa a el Distrito 2
Para atender bien a todos los niños, El Distrito Unificado de L.A. debe unirse
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Cada día los padres llevan a sus niños a la escuela confiando en que el bienestar de sus hijos es la prioridad esencial del Distrito Unificado de Los Ángeles. Para ellos, los maestros desempeñan el papel central en la educación de sus hijos y los respetan. Pero la inminente huelga de maestros les causa alarma y preocupación. Y eso se debe a la retórica desfavorable que escuchan, que llega con alegaciones falsas de parte de UTLA, el sindicato de maestros, confundiendo a los padres igual que al publico. El sindicato alega que existen fondos, y que el problema no es la falta de fondos, sino la falta de respeto hacia la profesión. Desgraciadamente, UTLA sabe bien que siempre han sido respetados los maestros, y que en realidad no hay los medios económicos para darles lo que exigen.

Nuestros padres de familia escuchan el debate encendido y se preocupan. Se encuentran entre el maestro(a), a quien conocen y en quien confían, y la Junta Escolar, que tiene la responsabilidad de mantener la solvencia económica del distrito. Lo cierto es que si hay huelga los padres tienen que ver primeramente por el cuidado de sus hijos, y posiblemente perder días de empleo. Lo peor es que bien saben que días sin escuela afectara negativamente la educación de sus hijos y de su futuro. Todos sabemos que los estudiantes y sus familias son los que pierden mas en una huelga.

Sin embargo, UTLA afirma la huelga como un esfuerzo que brindara aumento de salario, y clases más pequeñas –objetivos dignos y quizás necesarios. Pero sin los fondos necesarios para pagar la cuenta seria un paso irresponsable. Si aceptamos estas exigencias sólo aumentará el déficit anual del Distrito, llevándolo a la bancarrota y generando caos en nuestras escuelas y comunidades. Esto no es retórica; es una realidad que tenemos que evitar a todo caso.

La verdad es que este problema se puede resolver en Sacramento, de donde provienen la mayoría de los fondos. Sólo con fondos adicionales del estado seria posible lo que queremos todos. La mejor estrategia seria unir esfuerzos para exigir que nuestro liderazgo estatal le ponga prioridad a las necesidades de nuestras escuelas y nuestros hijos.

Por lo tanto, unamos fuerzas para buscar el éxito mediante la creación de soluciones, el respeto, y la colaboración.