Jardineros afectados por la prohibición de las sopladoras de hojas en Redondo Beach

Los dueños de propiedades enfrentan multas de entre $100-$500 si los jardineros las usan

Jardineros afectados por la prohibición de las sopladoras de hojas en Redondo Beach
Joaquín Salgado en un edificio de apartamentos de Redondo Beach.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

José Junior Chávez ya no puede soplar.

En efecto, la ciudad de Redondo Beach aprobó recientemente una ordenanza que prohíbe a los jardineros, como él, usar sus sopladoras de hojas eléctricas y de gas.

La Ciudad explicó que estos aparatos contaminan el aire y el ruido molesta a los vecinos.

“De acuerdo con el objetivo del plan estratégico para mejorar el medio ambiente, el 10 de julio de 2018, el Concejo Municipal de Redondo Beach adoptó la Ordenanza 3180-18 que prohíbe el uso de sopladoras de hojas motorizadas en toda la ciudad”, explica la Ciudad en su página de internet. “La ordenanza entra en efecto después del 10 de agosto”.

Debido a que también está prohibido regar los jardínes con el fin de ahorrar agua, se le ha pedido a los residentes y jardineros que usen un rastrillo o una escoba para recoger los desechos del jardín.

“Pues no esta bien, nos afecta en nuestro tiempo que tardamos en cada casa”, dijo el padre de Junior, José Chávez, quien ha trabajado en la jardinería por más de 30 años.

Junior agregó que algunos dueños de casas ya les habían dicho que no usaran las sopladoras porque los dueños son quienes recibirán la multa si no acatan la orden.

“No estábamos seguros que esto fuera cierto, pero ahora lo comprobamos”, dijo Junior, quien tenía la sopladora en la camioneta pero no la utilizó para limpiar una casa donde estaban trabajando. “Usar el cepillo nos quita mucho tiempo porque es más lento”.

Padre e hijo concordaron que desde ahora el mismo trabajo será realizado en más tiempo por la misma cantidad de dinero.

“Uno sale más afectado porque no podemos cobrar más”, dijo José.

Junior explicó que, por ejemplo, con la sopladora tardan 45 minutos limpiando todas las hojas y el pasto podado de una propiedad, mientras que con el cepillo y la escoba tardan alrededor de una hora y media.

Eso repercute en el número de casas en que puedan trabajar en un día, y por ende en su bolsillo.

Desconocen la medida

Otros jardineros ni siquiera sabían nada sobre esta ordenanza.

Joaquín Salgado, quien ha sido jardinero por unos 15 años, y estaba podando afuera de un edificio residencial en Redondo Beach, dijo que la compañía para la cual trabaja no les había dicho nada.

“Pues sí va a ser un problema si no podemos usar la sopladora porque esta es mucho más eficiente que la escoba”, dijo Salgado.

Joaquín Salgado poda el pasto en un edificio de apartamentos en la ciudad de Redondo Beach.  (Aurelia Ventura/La Opinion)

Su supervisor, quien no quiso proveer su nombre, dijo que esta nueva ordenanza les afecta a ellos y, sobre todo, porque entró en vigor a mitad de mes.

“Ya tenemos nuestros horarios hechos y tenemos que hacer cierta cantidad de propiedades todos los días. Sin la sopladora nos estamos atrasando más y no podemos cambiar los horarios”, dijo el  hombre anglosajón. “Estaremos haciendo mucho más trabajo”, añadió asegurando que la compañía se encarga de podar cuadras completas de edificios residenciales o comerciales.

Las razones

De acuerdo a la ordenanza las principales razones son el ruido y la calidad del aire.

Los estándares de ruido máximos permisibles durante el día para uso residencial son de 50 a 60 decibeles, en propiedades comerciales de 65 decibeles y en propiedades industriales son 70 decibeles.

Un Informe presentado por la Junta de Recursos del Aire demostró que muchas sopladoras de hojas estilo mochila que funcionan a base de gasolina alcanzan un nivel de ruido de 70 decibeles o hasta más (a una distancia de 50 pies).

“Los jardineros sufren pérdida de audición debido al uso a largo plazo de este tipo de equipos junto con una protección auditiva ineficaz”, explica el reporte.

Al mismo tiempo, las sopladoras de hojas diseminan partículas y contaminantes al aire que causan irritación respiratoria y exacerban el asma, añade el reporte.

Este explica que las sopladoras de hojas levantan partículas microscópicas de polvo y partículas en el aire que resultan en efectos perjudiciales para la salud.

“El funcionamiento de los motores de combustión de dos tiempos genera compuestos (dióxido de carbono y óxidos de nitrógeno) que producen smog”, explica el informe.

Sin embargo, debido a que la ordenanza es relativamente nueva, si un jardinero o un residente es encontrado usando la sopladora en la ciudad de Redondo Beach primero recibirá una advertencia para hacerle saber que están prohibidas.

Si la misma persona vuelve a ser encontrada utilizándola, puede recibir una multa que comienza en los 100 dólares y podría llegar hasta los 500 dólares o puede ser acusado de un delito menor.

Podría ser temporal

Los jardineros quienes ya han experimentado trabas similares en el pasado—como el cese al uso del agua debido a la sequía—dijeron que con el tiempo ellos se acoplan a trabajar con lo que tienen, pero también puede que la ciudad de Redondo Beach se dé cuenta que esta prohibición no funciona.

“Lo mismo pasó en Palos Verdes, también en Lomita, las habían prohibido y vieron que no funcionó. No se limpia igual”, dijo Chávez.

Junior dijo que cuando habían prohibido el uso de agua muchos residentes optaron por cambiar sus paisajes a los estilos desérticos, pero tampoco funcionó.

“Pusieron capote [mulch] y de todos modos se tiene que limpiar porque la basura se queda atorada. Muchos vieron que no era buena idea”, dijo detalló. “Se necesita lavar, se necesita la sopladora”.

Mientras tanto, los jardineros dijeron que continuarán cargando sus sopladoras de hojas y las utilizarán solo en las ciudades donde no están prohibidas.