¿La tecnología les daña los ojos y oídos a los niños?

¿La tecnología les daña los ojos y oídos a los niños?

Dado que los niños pasan más y más tiempo conectados a dispositivos, viendo videos de YouTube en una tableta o escuchando canciones con sus auriculares, a los expertos les preocupa los daños potenciales que estos dispositivos pueden tener en su vista y audición.

Los expertos en la vista observan un marcado aumento de afecciones como ojo seco y miopía en los niños, que creen que se debe, al menos en parte, al exceso de tiempo frente a una pantalla. Una nueva investigación también sugiere que la luz azul que emiten los teléfonos inteligentes, las tabletas, las computadoras y los televisores, con el tiempo podría dañar la retina, la capa delgada en la parte posterior del ojo que contiene células sensibles a la luz. Y, a los audiólogos también les preocupa que el uso habitual de auriculares a niveles inseguros pueda conducir a un aumento en los problemas de audición en niños y adolescentes.

Aquí te decimos lo que sabemos sobre los niños y la tecnología, y lo que los padres pueden hacer para mantener a salvo los ojos y oídos de los niños. 

Las pantallas y los ojos jóvenes

Ya sea que se base en la tecnología o no, lo que se conoce como trabajo cercano, como leer un libro de texto o mirar de cerca una computadora o una pantalla de televisión, puede hacer que la lente del ojo cambie su foco, dice K. David Epley, MD, portavoz clínico de la Academia Estadounidense de Oftalmología (AAO). Con el tiempo, esto puede hacer que el globo ocular se alargue, lo que puede provocar o empeorar la miopía.

Por ejemplo, un estudio de casi 2,000 niños en edad escolar en Taiwán, publicado en junio en la revista Ophthalmology, encontró que aquellos que reportaron o más horas de “curso intensivo o cram school” (cursos de preparación para después de la escuela o durante el fin de semana que generalmente incluyen lectura y estudio detallados) tenían más probabilidades de padecer de miopía que aquellos que no hicieron el trabajo académico adicional.

Los hallazgos de la investigación de Taiwán no se pueden aplicar directamente a los niños estadounidenses, dice Epley, pero otros estudios han encontrado aumentos similares en la miopía aquí: “Incluso en este país, se acerca al 45%. En los años 20, hace algunas décadas el porcentaje era menor”, dice.

Si bien no sabemos cuánto del aumento en la miopía puede atribuirse a la tecnología, según Epley: “cada vez es más claro que el mayor uso de dispositivos, así como el aumento de la lectura, potencialmente a una distancia muy corta y sin intervalos de interrupción regulares, podrían llevar a ese aumento”.

Además, mirar las pantallas desde cualquier distancia hace que los niños (y los adultos) parpadeen con menos frecuencia, lo que podría provocar la resequedad del ojo. Con el tiempo, según la Asociación Estadounidense de Optometría, los ojos crónicamente secos podrían dañar la superficie del ojo y afectar la vista.

Lo que está menos claro en este momento es cuán dañina puede ser la luz azul de las pantallas. Después de un estudio en la revista Scientific Reports de julio  que sugirió que podría dañar la retina y provocar la degeneración macular, una enfermedad de los ojos que causa pérdida de la vista; vimos una oleada de titulares alarmantes: “Los teléfonos inteligentes aceleran la ceguera” y “Las pantallas están matando tus globos oculares”. 

Si bien el estudio plantea preguntas importantes, este se realizó en células en un laboratorio, por lo que no podemos decir cómo o si los hallazgos se aplican a las personas, dice Epley. “Es una grandísima exageración decir que tu pantalla te va a dejar ciego”.  

Lo que sí sabemos es que la exposición a la luz azul, por lo general justo antes de acostarse, puede afectar el ritmo circadiano natural del cuerpo suprimiendo la hormona melatonina, lo que hace que sea más difícil conciliar el sueño.  

Tecnología y oídos jóvenes

Según los expertos, escuchar música u otros sonidos que son demasiado fuertes por mucho tiempo tiene el potencial de dañar el oído de los niños de forma permanente. Y, “la exposición al ruido es cada vez más común debido a toda la tecnología portátil, ya sea tu teléfono o el dispositivo que uses para escuchar música o incluso tu computadora”, dice Paul K. Farrell, AuD, director asociado de ASHA Audiology Practices de American Speech-Language-Hearing Association. 

Pero la magnitud de la pérdida de audición relacionada con el ruido en este grupo no se ha establecido.

Un informe de 2015 de la Organización Mundial de la Salud (WHO) estimó que cerca de 1.1 mil millones de adolescentes y adultos jóvenes corrían riesgo de sufrir pérdida de audición, al menos de forma parcial debido a los niveles de sonido elevados de los dispositivos de audio personales, como teléfonos inteligentes e iPods, y de conciertos de rock, instalaciones deportivas y clubes nocturnos ruidosos.

Sin embargo, un estudio publicado en 2017 en la revista Pediatrics encontró que las tasas de pérdida de audición en adolescentes no están aumentando drásticamente. De hecho, parecen estar rondando el mismo nivel que lo hicieron en la década de 1990.

Es posible que se necesiten más estudios para conocer mejor cómo puede dañar el ruido a los oídos jóvenes. “Desafortunadamente, no hay suficiente investigación sobre el riesgo de pérdida de audición debido a la exposición al ruido”, dice Farrell. “Pero, podemos decir que definitivamente ha aumentado la preocupación”. 

Cómo proteger a los niños

Los expertos coinciden en que los ojos y oídos de los niños necesitan pausas regulares de las actividades tecnológicas. Aquí te presentamos varias estrategias útiles.

Limita el tiempo de uso de la tecnología (y el tiempo de trabajo detallado). Cuando los niños miran una pantalla, sigue la regla 20-20-20: pon un cronómetro para que suene a los 20 minutos, sugiere la AAO, para recordarles que miren por una ventana o un objeto que esté al menos a 20 pies de distancia durante 20 segundos.

Si un niño lee un libro electrónico, usa la función de marcador para ayudarlo a recordar que debe tener descansos visuales regulares. En un libro físico, puedes colocar clips al comienzo de cada capítulo. Al jugar un juego de vídeo, los niños deben descansar sus ojos después de cada nivel. Cuando escuchen música, con auriculares o bocinas, diles que se tomen descansos cada hora.

Algunas tecnologías más modernas, como los enrutadores que pausan el acceso WiFi durante la cena y a la hora de acostarse, también pueden ser útiles. 

Usa las pantallas correctamente. Anima a los niños a adoptar una buena postura cuando usen la tecnología y a mantener todo aquello que tenga una pantalla a una distancia de entre 18 y 24 pulgadas de sus ojos. Recuérdales que deben parpadear cuando miran una pantalla y no les permitas usar computadoras en áreas muy iluminadas, para ayudar a protegerlos contra la fatiga ocular. 

Si quieres reducir la exposición a la luz azul, ten en cuenta que algunos dispositivos, como teléfonos inteligentes y computadoras, tienen configuraciones nocturnas, que filtran los tonos azules de la pantalla. “No elimina por completo la exposición a la luz azul”, dice Epley, “pero sí reduce la cantidad que le llega al cerebro”. Ninguna investigación ha determinado qué tan efectivas son estas configuraciones para ayudarte a dormir, dice Epley, pero, no se pierde nada con probarlo.

Llévalos a que jueguen al aire libre. Algunas investigaciones indican que los niños que pasan tiempo al aire libre cada día tienen un riesgo menor de desarrollar miopía, dice Epley. Los investigadores no están seguros de por qué, pero no hay daño si se juega más tiempo al aire libre, especialmente porque puede ofrecer otros beneficios, como el ejercicio.

Baja el volumen. Una de las causas principales de pérdida auditiva es la exposición al ruido. Incluso una sola ráfaga de sonido fuerte, como un petardo o cuete, puede dañar las pequeñas células ciliadas que recubren el oído interno, que a menudo es irreversible.

Si tu hijo no puede escucharte mientras escucha música con auriculares o bocinas, baja el volumen. Haz lo mismo si usan auriculares y tú puedes escuchar la música.

Elige los auriculares adecuados. Considera usar auriculares con cancelación de ruido cuando los niños escuchan en entornos ruidosos, como en un automóvil o en el autobús. Esto puede alentarlos a utilizar volúmenes más bajos, ya que no necesitarán subir el volumen para ahogar el ruido exterior. (En situaciones muy ruidosas, como en un concierto de rock, en un avión o cerca de una motosierra o un arma de fuego, asegúrate de que usen protección auditiva, como tapones para los oídos).

Puedes encontrar algunos auriculares “aptos para niños” en el mercado que su función es limitar el volumen al que se puede reproducir el sonido. Estos pueden ser una buena opción, dice Farrell, pero toma en cuenta que no hay consenso acerca del nivel de sonido para los auriculares, y los fabricantes de dichos dispositivos no están sujetos a estándares estrictos.

Y se ha descubierto que algunos auriculares reproducen sonidos a niveles más altos que los indicados en sus empaques. Al igual que con cualquier producto de consumo, dice Farrell, “nunca se puede garantizar que haga exactamente lo que dice que hace”.

Sé un modelo de buen comportamiento. Uno de los pasos más importantes, dicen los expertos, es adoptar hábitos seguros respecto a la tecnología. Si lo haces, es más probable que los niños traten sus propios ojos y oídos con cuidado.

Sé consciente de cuándo pedir ayuda. Está atento a los síntomas de fatiga ocular o auditiva en tus hijos. El cansancio ocular puede causar cambios de comportamiento, como irritabilidad, agresividad o enojo. Los niños también pueden comenzar a frotarse los ojos (que pueden verse ligeramente rosados), parpadear mucho o quejarse de incomodidad, dice Epley. Poner límites más estrictos en cuanto al tiempo que pasan frente a una pantalla puede ayudar. Pero si los problemas persisten, llévalos a su médico.

Los signos de un problema auditivo, dice Farrell, podrían ser “cualquier dolor, sonido de campanillas o zumbido en los oídos, o si los sonidos se amortiguan después de exponerse a un ruido fuerte”. Si son menos receptivos cuando los llamas, perderse de partes de una conversación o una baja en su rendimiento escolar también pueden indicar que es hora de un examen de audición. 

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