Dejemos de debilitar nuestras escuelas públicas

Padres de familia, estudiantes y maestros debemos de unir nuestras voces para exigir cambios reales en las escuelas públicas que les darán una mejor oportunidad a nuestros niños
Dejemos de debilitar nuestras escuelas públicas
Foto: Mario Villafuerte / Getty Images

El verano termina pero con él se inicia el regreso a clases.

Mientras los estudiantes se reincorporan a sus actividades escolares y los padres enfocan su atención, una vez más, a las tareas escolares, este periodo escolar puede resultar ser crucial y muy distinto para los educadores. UTLA, el sindicato de maestros, votó a favor (98% de los votos) de autorizar una huelga en el segundo mayor distrito escolar del país: el Distrito Escolar Unificado de Los Angeles (LAUSD), que incorpora a 640,000 estudiantes y más de 33,000 docentes.

Los agremiados han estado impartiendo clases sin contrato por más de un año debido a que los funcionarios del distrito escolar se ha negado sistemáticamente a avanzar las negociaciones.

El Distrito Escolar ha hecho poco para reducir el tamaño de las clases e incrementar los fondos para la educación a pesar de que las reservas de LAUSD continúan creciendo y son de $1,863 millones para el año escolar 2017-2018. La presidenta de la Junta Escolar afirma que la crisis económica está por llegar, sin embargo las cifras financieras no respaldan esta afirmación. Por lo tanto, cuando el distrito dice que no puede pagar las demandas contractuales, podemos deducir que es solo una táctica para priorizar la economía de conveniencia para los funcionarios, mientras que oprimen a nuestras comunidades.

Nuestras escuelas públicas padecen continuamente por falta de recursos. California es el estado más rico de la nación, sin embargo se encuentra entre los últimos lugares. Por ejemplo, comparado al estado de Nueva York que invierte aproximadamente $22,000 por estudiante, California solamente invierte $13,000 por cada alumno, haciéndonos por lo tanto en el número 43 de los 50 en la nación.

Aunque existen políticas establecidas para determinar el tamaño de las clases, LAUSD a menudo ignora dichas normas contractuales aumentando unilateralmente el número de alumnos por salón. Estudios realizados afirman que hay una relación directa entre el número de alumnos por clase con las tasas de graduación. Por lo tanto si queremos tasas de deserción más bajas, debemos invertir en reducir los números en las aulas para que los maestros tengan oportunidad de interactuar significativamente con todos y cada uno de sus estudiantes. Todos reconocemos la importancia de esta dinámica, la cual ha demostrado que al mismo tiempo estas mismas mejoran las habilidades cognitivas y las probabilidades para graduarse de la universidad.

En Los Ángeles, los maestros de las escuelas públicas luchan diariamente contra el alto costo de vida en el sur de California, que desde 2006 ha aumentado en 27%. Por la inflación, los salarios estancados han obligado a los docentes a trasladarse a distritos vecinos donde la paga es mayor.
De igual forma los bajos salarios conducen a una escasez de maestros: El 80% por ciento de los distritos escolares de California reportaron carencia de maestros en 2017. El año pasado, LAUSD no pudo cubrir todos sus puestos vacantes con instructores certificados, de manera particular a los estudiantes de educación especial. La escasez de maestros afecta en forma especial a los estudiantes de familias de bajos ingresos y minorías.

Los padres de familia confían y reconocen que los maestros desempeñan un papel fundamental en la educación y el porvenir de sus hijos. Ningún maestro debe verse obligado a aceptar un segundo empleo, o retirarse de la enseñanza, porque LAUSD no nos paga salarios justos. Los educadores merecen un salario que muestre respeto por su profesión.

Sin embargo el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles sigue ignorando el llamado de la comunidad para resolver el tamaño de las clases, el financiamiento educativo, la privatización de nuestras escuelas, la seguridad escolar y otros puntos de contención que impactan la vida de los estudiantes y maestros.

Ahora más que nunca, padres de familia, estudiantes y maestros debemos de unir nuestras voces para exigir cambios reales en las escuelas públicas que les darán una mejor oportunidad a nuestros niños.

Gloria Martinez es Vicepresidente para escuelas primarias en el sindicato de maestros UTLA