Madre hondureña: “¿Cómo separan a una madre o padre de sus hijos por venir a un país en busca de protección?”

De acuerdo a expertos, pueden haber secuelas irreparables en la salud mental y física de los menores

Madre hondureña: “¿Cómo separan a una madre o padre de sus hijos por venir a un país en busca de protección?”
09/18/18 / LOS ANGELES/ Maria, a mother from Honduras affected by President TrumpÕs Zero Tolerance Policy, participates in a shadow hearing in South Gate sponsored by Rep.ÊNanette Diaz Barragan. Rep.ÊNanette Diaz Barragan, joined byÊRep.ÊJudy Chu, held a shadow hearing in South Gate, to discuss the reunification efforts of families separated under President TrumpÕs Zero Tolerance Policy and theÊimpactÊit has had on families. (Aurelia Ventura/La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

María, una inmigrante hondureña, volvió a revivir los momentos de angustia que sufrió al ser separada de sus dos menores hijos en la frontera sur cuando solicitó asilo político. Pero también la alegría de reunificarse con ellos.

“Nunca olvidaré las emociones que sentí cuando volví a ver a mi hija y a mi hijo. Lloramos y nos abrazamos”, recordó María durante una audiencia comunitaria sobre la separación y reunificación de familias convocada por las congresistas Nanette Barragán y Judy Chu, y celebrada en la ciudad de South Gate.

Con los ojos enrojecidos, trajó a la memoria el dolor que sintió cuando descubrió que a su hija de cinco años se la regresaron con quemaduras en sus manitas y su cabello lleno de piojos.

“Sentí ira y felicidad. ¿Quién puede hacerle algo así a una madre y sus hijos? ¿Cómo separar a una madre o padre de sus hijos por venir a un país en busca de protección. No se pueden imaginar todas las emociones que sentí”, expresó.

“Mi hija de cinco años me dijo que se quemó con una tostadora de pan. Ella solita se ponía a tostar pan”, recordó.

María, una inmigrante hondureña fue separada de sus dos hijos durante dos meses cuando solicitó asilo político en la frontera sur de Estados Unidos. (Aurelia Ventura/La Opinión).

El viaje a Estados Unidos

María salió el 5 de mayo de Honduras, después de que su hijo de 13 años recibió amenazas de muerte.

El 30 de mayo, ella y sus hijos fueron detenidos por agentes de migración después de cruzar el río Grande en la frontera sur por Texas. Un día después le quitaron a sus hijos.

“Los oficiales de migración me dijeron que iba a ser deportada inmediatamente y que si tenía suerte, mis hijos permanecerían en Estados Unidos, pero sin mí”, dijo.

Por más de un mes, no supo nada del paradero sus hijos. “Lloré más que nunca. Me sentía mal, triste sin una noticia de ellos”.

Al pasar ese mes, le hicieron una entrevista de asilo por teléfono.

“Les dije que necesitaba saber de mis hijos. Ya no aguantaba más. Al otro día pude hablar con ellos por teléfono. Fue cuando me enteré que los tenían en Nueva York”, dijo.

El 22 de julio, después de casi dos meses de separación, le avisaron que se reuniría con sus hijos. “Unas horas después los tuve de regreso y nos dejaron salir. Yo estaba todo emocionada porque sabía que no nos iban a deportar”, dijo entristecida, casi llorando.

María vive en Los Ángeles con sus dos hijos y está luchando porque les concedan el asilo político.

“Le quiero decir al presidente que nosotros no venimos a hacer maldades, solo venimos buscando protección y queremos respetar las leyes de este país”, clamó.

Agregó que Trump hace mucho daño al separar a los padres de sus hijos. “Yo hablaba con mis hija y me decía que ella ya no quería estar allá, y quería venirse conmigo”, recordó.

María contó su historia de separación familiar durante una audiencia en la ciudad de South Gate. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Daño irreversible

La doctora Amy Cohen, una psiquiatra en niños con más de 30 años de experiencia de trabajar con poblaciones que han experimentado trauma, y quien en los últimos cuatro meses se ha reunido con familias de refugiados afectadas por las políticas de la administración Trump, habló del impacto emocional.

“Las condiciones a las que estos niños y adultos han sido expuestos encajan dentro de la definición de tortura de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR), y sin duda tendrán un impacto permanente en la salud física y mental en especial de los niños”, dijo la doctora Cohen.

“Cuando un padre es forzado a separarse de su hijo, el niño pierde la seguridad en sí mismo y se pone ansioso. Pero cuando llora, la ansiedad escala al nivel de pánico, se crea un estrés tóxico y empieza a derrumbarse”, dijo.

Los daños causados por la separación pueden ser irreversibles, y van desde una discapacidad en el aprendizaje hasta enfermedades cardiovasculares, debilitan el sistema inmune y reducen la masa cerebral. Pero también causan estrés postraumático, ansiedad crónica, depresión, dificultad para conectarse con otros y abuso de sustancias.

Las congresistas Nanette Barragán y Judy Chu organizaron una audiencia en South Gate para escuchar el testimonio de las víctimas de la separación de familias y de las organizaciones que abogan por ellas. (Aurelia Ventura/La Opinión).

Crear conciencia

La congresista Barragán se sintió impactada con la historia de María.

“Hoy escuchamos el testimonio de María y de las organizaciones que ayudan a reunificar familias, y queremos que esta administración se haga responsable”, señaló.

“Mi esperanza es que en enero, los demócratas estemos en una posición de poder para que podamos tener estas audiencias públicas en el Congreso, y puedan oír estas historias”, agregó.

“Yo voy a empujar para que en Washington se enteren de las violaciones a los derechos humanos. Es impensable que regresen a un niño con quemaduras y liendres en su cabello. El  Congreso tiene que evitar que esto siga pasado y tratemos a las familias con respeto”, destacó.