¿Qué significa tener várices en el esófago?

Tener várices en el esófago es asintomático por lo que debes estar prevenido a su diagnóstico

Las venas del esófago se ensanchan al no poder circular sangre con normalidad a través del esófago, lo que ocasiona que la sangre se distribuya hacia otras venas más pequeñas.

Cuando esto sucede, es normal que la circulación se vea afectada por alguna obstrucción o en los peores casos se rompan las venas pequeñas que se ven obligadas a transportar la sangre.

Es una afección mortal cuando estas venas pequeñas se rompen y producen un sangrado interno, por lo que se recomienda asistir a un profesional de la salud cuando se presenten los siguientes síntomas:

-Vómito acompañado con sangre

-Heces negras o con sangre

-Aturdimiento, y en los casos más extremos, pérdida del conocimiento.

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 Foto: Unsplash

Esta enfermedad es más frecuente en personas que padezcan enfermedades hepáticas, por lo cual debes estar atento si presentaste o presentas algunos de los síntomas.

También es necesario resaltar que en ocasiones las várices esofágicas no siempre presentan los síntomas antes mencionados, sino que pueden estar presentes en tu organismo y puedes no saberlo.

Por esa razón, si posees una afección hepática y no has tenido ninguno de los síntomas, al consultar a tu médico debes evaluar la necesidad de hacer una endoscopia para detectar si tienes la afección o no.

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 Foto: Unsplash

Las causas de las várices esofágicas radican, como se dijo anteriormente, en las afecciones más comunes del hígado o en las venas que conducen la sangre hasta ese órgano.

La cirrosis es la causa más común y es generada por distintas afecciones en el hígado que van desde la afección por consumo excesivo de alcohol hasta por el trastorno de las vías biliares.

La segunda causa es por trombosis, o coágulo sanguíneo, que se aloja en la vena porta que es la encargada de conducir la sangre hasta el hígado.

En el último escalón de las causas, está la parasitosis. Es un parásito que radica en varios continentes del mundo y que se puede alojar en el hígado, los pulmones, en el intestino o en la vejiga.

La forma de prevenir esta afección es cuidando de tu salud general, alimentándote con una dieta balanceada y evitando el consumo de alcohol en exceso. Además de cuidarte de la hepatitis en todas sus formas.